The Guilty Code

A Girl in the River: The Price of Forgiveness

febrero 25, 2016 Opinion
Por Kitzia Nin Ponitowska (@Kitzia_Nin)

Con la entrega 88 de los Oscar a la vuelta de la esquina, todas las miradas están puestas en el mundo cinematográfico (según Hollywood y la Academia). Quiero aprovechar la inercia para compartirles un impactante documental, obra de la periodista de origen paquistaní Sharmeen Obaid. Su trabajo está nominado al Mejor Documental Corto. Obaid ya ganó el Oscar en el 2012 por su otro documental, Save Face, así como un Emmy por Children Of The Tali.

A Girl in the River: The Price of Forgiveness narra la historia de amor poco convencional de Saba Qaiser, una joven que se enamoró y siguió –con terribles consecuencias– el dictamen de su corazón, casándose por amor y de acuerdo a su elección y no en un matrimonio previamente arreglado o convenido por su padre.

Más de mil mujeres al año son asesinadas en Pakistán en nombre del “honor”.

Saba, es esta niña en el río: su historia de supervivencia es trágica, inaudita, a la vez que triunfante. Obaid, fiel a sus orígenes periodísticos, narra desde su lente, confronta y contrapone lo sucedido den Pakistán, que someten y victimizan a niñas y mujeres. Tradiciones y costumbres fuera de cualquier contexto real del día de hoy y de su sociedad.

En este filme periodístico, Sharmeen Obaid-Chinoy (su nombre de casada) revela las violentas y complejas fuerzas que las mujeres pakistaníes enfrentan. Interpretaciones y aplicaciones del islam que chocan y merman la médula más profunda en lo relacionado a los derechos humanos de toda mujer, en pro del supuesto honor de la familia.

Más de mil mujeres al año son reprochadas, acusadas y castigadas por haber ” comprometido” o “faltado” al honor de su familia.

Esta cruel y grotesca condición de las mujeres en países principalmente musulmanes, salió por primera vez a la luz con el libro del periodista franco-iraní, Freidoune Sahebjam: La femme Lapidée, que en 2008 llegara a la pantalla grande con el nombre “The Stoning of Soraya M.”.

The Stoning of Soraya m

Toda mujer que levante cualquier sospecha de una conducta impropia, es apedreada a muerte o ejecutada a sangre fría.

Las víctimas que sobreviven estos ataques –incluyendo una mujer cuyo marido le aventó ácido a la cara, mientras que su cuñada le echaba gasolina y era encendida en una llama humana– son doblemente brutalizadas: el ataque en sí, y el ser sometidas por la presión de la comunidad, o de la misma circunstancia, a tener que perdonar a sus atacantes y agresores en nombre de la paz, la armonía y la convivencia entre vecinos.

Precisamente en este momento y en esta conjetura, diferentes grupos activistas y promotores de derechos humanos, están uniendo sus esfuerzos y aprovechando la difusión que la próxima entrega de los Oscar traerá con la nominación de este documental, para pedir cambios a la ley y prohibir estos asesinatos, que se implementen castigos certeros y contundentes a quien los cometa. El punto de acuerdo sigue en discusión, esperando a que la reforma a la ley pase.

Y no importa que A Girl in the River: The Price of Forgiveness gane o no el Oscar… Esa no es su razón de ser. El mayor impacto potencial que este documental da, es el de salvar la vida de las mujeres que viven en esta situación. ¿Qué mayor triunfo o reconocimiento que el cambio favorable y definitivo?

La odisea de Saba Qaiser inicia cuando ella se enamora en contra de los deseos y la voluntad de su familia –entendiéndose al padre como máxima autoridad, ya que una madre, por el simple hecho de ser mujer no tiene la misma jerarquía, ni para con sus propios hijos.

Saba, determinada a tener un matrimonio de amor y no de conveniencia, escapa para casarse con su novio. Horas después del matrimonio, su padre y su tío la suben a un auto y se alejan de su hogar en dirección a un río, con la intención de asesinarla y ejecutarla por desafiar y deshonrar a su padre. A esta práctica se le conoce como asesinato de honor o Honor Killing.

Con la ayuda de su tío, el padre de Saba le disparó dos veces: primero, perforándole la palma de su mano derecha, para después apuntar la pistola a su cara y dispararle sobre el lado izquierdo del rostro.

La bala abrió cause y la sangre brotó, Saba colapsada en el piso fue metida en un costal que posteriormente fue tirado al río para que se hundiera, cumpliendo así con esta tradición, borrando cualquier deshonra sobre la familia.

A-Girl-in-the-River-The-Price-of-Forgiveness

Padre y tío se fueron manejando pensando que el honor y buen nombre de la familia había sido restablecido con este acto. ¡Pero Saba estaba viva! Al momento del segundo disparo, había alcanzado a jalar su cabeza hacia atrás, haciendo que la bala le abriera la totalidad de su mejilla izquierda pero no matándola. El impacto del agua al caer al río la revivió, se escabulló del saco y se arrastró hasta la orilla del río alcanzando tierra. Tambaleando alcanzó a llegar a una gasolinera en donde pidió ayuda. Después de recibir atención médica y de que se recuperó, estaba determinada a proseguir legalmente en contra de su papá y tío: “deberían de ser ejecutados públicamente en un mercado al aire libre, para que estas cosas no vuelvan a suceder jamás”.

La policía arrestó al padre de Saba, Maqsood y al tío Muhammad, cuya defensa y argumento fue que habían hecho lo indicado “nos quitó nuestro honor, si te orinas en la leche, estropeas todo. Es lo que ella hizo. Así que me dije, te mataré yo mismo”.

Maqsood admitió que tras haber intentado matar a Saba, regresó a su casa en donde le participó a su esposa “He matado a tu hija… Mi esposa lloró, qué más podía hacer, yo soy su marido. Ella es sólo mi esposa”.

Los actores y asesinos de muertes de honor raramente reciben una sentencia legal, porque si los miembros de la familia de la víctima los perdonan, no hay cargo ni caso en su contra.

Eventualmente, Saba tuvo que ceder ante la presión de su comunidad; Maqsood, arrogante, declaró al ser liberado: “orgullosamente puedo decir que por generaciones futuras ninguno de mis descendientes pensará en jamás hacer lo que Saba ha hecho”.

Sharmeen-Obaid-Chinoy

Cada 90 minutos aproximadamente, un Honor Killing se lleva acabo en algún lugar del mundo, común y reiteradamente en países musulmanes. Tan sólo Pakistán tiene mil asesinatos al año y los asesinos rara vez reciben condena alguna.

Considero sin duda alguna que el tema moral de relevancia, así como el gran reto de este siglo, es el de soslayar la opresión, sumisión y abuso que padecen tantas mujeres y niñas por el simple hecho de su género.

La historia de Saba es una prueba más de cómo el sistema y sus leyes dejan que un acto atroz como el homicidio sea admitido el nombre del honor.

Nawaz Sharif, primer ministro de Pakistán, ha prometido cambiar las leyes de su país a manera de frenar estos asesinatos. Sin embargo, la muy necesitada reforma aún no llega, así que los incito y llamo que de aquí al próximo domingo, firmen la petición a través de los distintos portales y organizaciones para que no haya más historias como la de Saba.

Sharmeen Obaid Chinoy, no necesitas ninguna estatuilla dorada ni reconocimiento de la Academia para saberte ganadora.

Salam Aleikum.

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