The Guilty Code

Aaron Hernandez y una revisión de la perturbadora historia de suicidios en la NFL

abril 19, 2017 Actualidad, Exclusivas, Slider One
Enfermedades mentales, suicidios y renuncias son los casos que se han encontrado por los problemas que trae consigo este rudo deporte y su constante lucha de poder con golpes, a pesar de tener equipo de “protección”.

No sólo Aaron Hernandez, en la historia de la NFL, se han encontrado numerosos casos similares.

Por Paco Deveaux (@devolas)

El exjugador de los Patriotas de Nueva Inglaterra, Aaron Hernandez, fue hallado muerto hoy por la madrugada en su celda, donde cumplía una condena de cadena perpetua, por el asesinato de dos jugadores  semi profesionales, informaron las autoridades carcelarias del estado de Massachusetts.

Luego de haber sido absuelto el 14 de abril por un asesinato en Boston, Massachusetts, se encontró a Hernandez ahorcado en su celda con una sábana. A pesar de ser trasladado al hospital, nada se pudo hacer.

Además de Aaron Hernandez, varios jugadores de la NFL han sufrido las consecuencias de la constante batalla en el terreno de juego, con tantos golpes y contusiones. Muchos de ellos han sido diagnosticados con encefalopatía crónica, un problema que provoca mala memoria, demencia, depresión y pésimo juicio. A ello se le han atribuido muchos de los suicidios de este deporte, pues son síntomas terribles de los que muchos no han podido escapar.

Otros casos de suicidio se han dado con jugadores de la NFL, varios tal es el caso de Junior Seau, Paul Oliver, Dave Duerson, Kosta Karageorge y Terry Long, entre otros

Junior Seau, quien fue linebacker de San Diego, Miami y New England, se disparó en el pecho en 2012 a los 43 años de edad, tres años después de haberse retirado.

De los San Diego Chargers, Paul Oliver, se suicidó frente a su esposa e hijos en 2013, fue diagnosticado con encefalopatía crónica tras el constante golpe que recibió durante sus juegos en la NFL.

El jugador de los Chicago Bears, New York Giants y Phoenix Cardinals, Dave Duerson, también se disparó en el pecho, pero en cambio, dejó una nota de despedida, explicando que no se disparó en la cabeza para que estudiaran su cerebro, pues sabía de la encefalopatía crónica que sufría.

En cambio, Kosta Karageorge, jugador de Ohio State University, fue hallado muerto en un contenedor de basura con una herida de bala, supuestamente realizada por él mismo, esto después de haber desaparecido una semana.

Andre Waters quien se dedicó a entrenar equipos colegiales fue encontrado muerto por su novia con un disparo en la cabeza.

Terry Long terminó con su vida bebiendo anticongelante a los 45 años de edad, mientras que Justin Strzelczyk, de 36, decidió terminar la tortura de las voces en su cabeza conduciendo su auto en sentido contrario hasta chocar con una pipa.

En cambio, hay jugadores con la misma enfermedad que no se suicidaron, como es el caso de Mike Webster, quien murió de un ataque al corazón a los 50 años.

Sin embargo, hay esperanza. Por ejemplo, Chris Borland decidió renunciar a su futura y brillante carrera como jugador de la NFL, pues no quería terminar su vida a una edad temprana o con problemas mentales.

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