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Casa de los Olivos: el hotel íntimo de San Miguel de Allende

mayo 29, 2017 Slider One, Viajes, Vida Guilty
Visitamos una de las recientes propuestas de hospedaje para San Miguel de Allende, la Casa de los Olivos, y encontramos un oasis con aroma clásico.

Ya saben dónde hospedarse en su próxima visitan a San Miguel de Allende.

Por Luis de Cristobal (@luisdecristobal)

Hace algún tiempo, charlando con un directivo de una gran cadena hotelera, me comentó que su misión como empresa era que sus huéspedes se sintieran como en casa. Me permití darle mi más sincera opinión. Y es que mi objetivo, cuando visito un hotel, es estar mejor que en mi casa. Entiendo perfectamente lo que este hombre quería transmitir, pero para estar igual que en casa… en casa me quedo.

Hace menos tiempo tuve la suerte, fortuna y bendición de cruzarme en el camino del Hotel Casa de los Olivos, en San Miguel de Allende, al que llegué por una maravillosa acumulación de circunstancias y por la interacción de personas apasionadas y que admiro. Y llegué porque necesitaba un espacio de paz en el que escribir, en el que dar un empujón a unas líneas que tenía atoradas y que habían dejado de fluir al nivel que esta pluma se autoexige.

Me presenté en San Miguel de Allende, casi sin preaviso, de la noche a la mañana, en ese lugar en el que se presuponía encontraría a mi musa. Y cuando llegué, de manera automática recordé mis palabras con aquel directivo y encontré el eslogan que yo pondría a mi hotel, si lo tuviera. El primer paso era el que él me comentaba, “estar como en casa”. El segundo, mi respuesta: “estar mejor que en casa”. En Casa de los Olivos descubrí el tercero y, para mí, definitivo: “estar en el lugar al que quiero que se parezca mi casa”.

Y es que un hotel es mucho más que una cama cómoda, un baño precioso o un enclave privilegiado. Un hotel es una familia que te recibe y que debe tener como objetivo que salgas de allí deseando volver. Y esto me sucedió en este pequeño hotel de cinco habitaciones en el corazón de la ciudad que es el corazón de México. Algo tiene la cama de este hotel que te hace recuperar el cansancio acumulado de años. Algo tiene su personal que te transmite que todos son dueños de ese sueño. Algo el desayunar en su patio que te hace rememorar los desayunos de verano en familia. Sí, de aquellos cuando no había celulares y los tomates olían a tomates.

Creo que hay destinos para todos los gustos, colores y mezclas. Puede que existan lugares que merezcan una alberca y una michelada. Otros una gran vista panorámica en un piso alto. En mi opinión, San Miguel de Allende es un espacio que invita a la introspección, a disfrutar lento, a darse un regalo boutique. Por eso, cuando la visite, yo ya nunca más iré a un hotel, sino que iré a mi casa, la Casa de los Olivos.

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