The Guilty Code

Del cine a la tele, ¿buena idea?

junio 1, 2016 Opinion
Es muy común que cuando a un proyecto le va bien, sus productores traten de sacarle todo el jugo posible. Un ejemplo claro son las series de televisión exitosas que convierten en películas y, en sentido contrario, películas que se convierten en clásicos y que adaptan como series de televisión.

Por Jorge Eduardo Morales (@Jorge_E_)

Este fin de semana se estrenó por el canal A&E la serie de televisión Damien, que retoma la vida del niño siniestro que fuera identificado como el Anticristo en la película The Omen (La Profecía) de 1976, protagonizada por el consagrado Gregory Peck. En esta nueva serie descubrimos la vida de Damien a partir de su cumpleaños número 30. Para los amantes de las películas de terror, The Omen es una de esas películas de culto que trazaron el camino de muchas cintas producidas a partir de entonces. Entre los detalles que todos recordamos como icónicos de La Profecía están las tomas de la sonrisa siniestra de Damien (Harvey Stephens), los perros de raza Rotweiler como mensajeros del diablo o un soundtrack frenético para ambientar un ambiente de terror sicológico abrumador.

Hoy, después de una cuarentena de años, retomamos la vida de este supuesto Anticristo en la serie Damien, que rescata justamente esos detalles que hicieron de la cinta original un éxito: música bien producida, personajes intrigantes y, claro, los Rotweiler acechando –y asesinando– cada vez que tienen oportunidad. Por lo que se vio en el primer capítulo transmitido el pasado 29 de mayo, la historia será factor fundamental para capturar televidentes pues, por más efectos especiales o un “padrino” como La Profecía a sus espaldas que tenga, la serie tendrá éxito solamente si logra sumergirnos en una historia atractiva que, más que miedo, nos cause ansiedad, angustia y mucha intriga. Lo malo (pésimo) de la versión que se ve en México es que A&E decidió que era buena idea transmitirla doblada. Tache. Damien cuenta con las actuaciones de Bradley James, Megalyn Echikunwoke y Barbara Hershey. La puedes ver los domingos a las 22 horas por A&E.

Otro ejemplo de una historia del cine transportada a la televisión es la franquicia del amo del terror adolescente contemporáneo: Wes Craven. El título: Scream. Desde la primera película –con una participación fugaz de Drew Barrymore– hasta la última de la saga, fuimos testigos de cómo un asesino se encargaba de atormentar a adolescentes, sus padres y amigos. La cinta que puso en la cima a Neve Campbell como la nueva heroína de este género juvenil, así como el apoyo de Courtney Cox (Mónica de Friends, pues) como la periodista de hierro y David Arquette como el palurdo policía que salió vivo de milagro en todas las cintas. En cada entrega, el asesino (o asesinos) era un nuevo sicópata con ganas de venganza. El juego era siempre tratar de adivinar quién sería esta vez.

La misma premisa tiene Scream, la serie de televisión. La primera temporada se estrenó hace unos meses exclusivamente por Netflix. Diez u once capítulos que –en mi opinión– eran como una peliculota de diez horas. El tono, los personajes y el ritmo es básicamente el mismo de las películas y, por supuesto, hay muchos adolescentes muriendo y tratando de descubrir quién es el asesino (o asesina) antes de que su cabeza termine en algún bote de basura. Y, claro, no es sino hasta el final de la serie cuando descubres al autor y sus móviles para convertirse en el famoso asesino de la máscara. Por cierto, en esta serie por fin tienen un argumento válido para el uso de la máscara blanca que todos ubicamos. La segunda temporada de la serie se estrenó esta semana por el mismo sistema de streaming y, en cuanto tenga oportunidad, me la voy a echar completa para ver si mantiene el ritmo de la primera. Ya les contaré.

Aquí hay dos ejemplos de cómo adaptar una película a serie: Scream lo hizo sin arriesgarse, utilizando la misma y conocida fórmula: Si te gustaron las películas, te va a gustar la serie. Así de simple. No hay mucho que descubrir o con lo cual sorprenderse. Es lo mismo, pero en tele.

Lo opuesto ocurre con Demian que se presenta como una serie muy de 2016 y que, aunque tiene muchas referencias a la cinta de 1976, era imposible apegarse a los ritmos, escenas y tonos de aquellos anticuados métodos. Así que están apostando por una dirección más aventurada, más ágil y con la intención de llevarnos un thriller que, como dije antes, más que miedo, nos quiere envolver en misterio y muchas ganas de querer ver el siguiente episodio. Como ésta no está en Netflix, no nos va a quedar otra que, a la antigüita, ver un capítulo a la vez, por semana. Ni modo.

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Y como este par, hay varios intentos –algunos acertados, otros fallidos– de películas que se han adaptado a la pantalla chica como ejemplos de lo que las productoras hacen con tal de estirar los éxitos que logran en la pantalla grande.

En el caso opuesto, las series que se van al cine, son muchas más, eso es bastante común y, casi siempre, terminan siendo fiascos, por eso es que hoy decidí enfocarme en las primeras. Luego hacemos un recuento de algunas de ellas.

Nos leemos la siguiente semana (lo prometo).

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