The Guilty Code

El Mundo será de Otra Dimensión

Aún me acuerdo cuando imprimir significaba cambiar cartuchos de tinta y, en el mejor de los casos, convertir una fotografía digital en una física. Ahora es posible imprimir desde medicinas hasta figuras de vidrio… con muchos otros objetos en el camino.

Por Social Geek (@SocialGeek_mx)

Quien haya visto trabajar una impresora 3D en vivo seguramente entiende la emoción de observar como un objeto comienza a tomar forma conforme el brazo robótico va avanzando. Poco a poco, las distintas capas se van convirtiendo en un volumen como si se tratara de un acto de magia.

Pero esta tecnología va mucho más allá de crear pequeños maquetas reales de plástico. De hecho, en los últimos 10 años la evolución que este tipo de maquinarias las ha llevado por caminos que hace una década nadie hubiera sospechado. Hace unos días, investigadores de MIT le mostraron al mundo que es posible crear impresoras que funcionen con materiales tan sensibles como el vidrio si se le otorgan las especificaciones necesarias

Pero también está el caso de la diseñadora israelí, Danit Peleg, quien hace tan solo unas semanas nos mostró la primera colección de ropa creada para ser impresa en donde quiera que uno esté. Danit explica que en un futuro la gente podrá viajar sin equipaje y fabricar en su destino prendas listas para usarse.

En la rama de la medicina, se han escuchado noticias de prótesis, y de nuevo, hace unos días, la FDA aprobó la producción de la primera medicina recetable hecha en una impresora 3D especializada.

Es un hecho que estos avances tecnológicos nos abren el camino a un mejor futuro, sin embargo, con estos poderes llega una gran responsabilidad: si actualmente nuestra civilización crea cantidades industriales de basura –solamente en Estados Unidos se producen alrededor de 726 kg por habitante anualmente–, la posibilidad de traer al mundo tridimensional nuestros más alocados sueños debe desatar una alarma instantánea.

Cuántas veces no imprimimos una hoja, de más o de menos, sin medir la consecuencia; al tratarse de un pedazo de papel era sencillo reciclarla para otro uso o simplemente deshacerse de ella. Pero ahora, en un futuro inmediato en el que todos tendrán una impresora 3D en casa el debate de un nuevo peligro llega: cientos, miles, millones de objetos esculpidos por máquinas en cuestión de segundos sin ninguna regulación que lo detenga. La proliferación de basura creada en casa podría ser un reto ante el cual nunca antes nos habíamos enfrentado. Por ahora, nos quedamos con las impresoras de comida, al menos los resultados de estas son de fácil digestión.

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