The Guilty Code

El resultado del Viacrucis

abril 1, 2016 Opinion, Slider One

Por Gabriella Morales-Casas (@gmoralescasas)

Queridos miembros de este Principado, primero que todo me disculpo por no haber aparecido la semana pasada, pero estuve enferma; digamos que tuve mi propio y personalísimo viacrucis con todo y La Piedad, porque mi madre me consoló cual María en el Monte Calvario.

También me quedé sola como el mismísimo Jesús en mi propio huerto de Getzemaní (dícese de mi cama) toda triste, dolorida y más débil que un chícharo (suerito para la panza, y así), aprovechando el mood para ponerme a reflexionar sobre la vida en general (le dicen ocio) y fiel católica, apostólica y romana como soy, me puse “culpígena” e introspectiva pensando qué hice mal yo en esta vida y cómo podría encontrar la paz.

Ah, mi Viernes Santo particular, amiguitos. Así se viven las Holy Weeks, ¡encarnando el dolor! Pero eso es lo que te pasa cuando te pones en detox y luego comes tacos… Y hablas con tu ex… Y luego no te habla… Y luego te acuerdas del último beso que le diste en un hermoso Cadillac (yo iba en él, obvio) y, y, y…

¡Buaaaaaaaaaaa!

2016-Cadillac-CTS-V-Super-Sedan-1

Total que resucité el domingo de todos mis dolores y para cuando se me pasó la “enfermadá” de la panza, más el estrés, más el love withdrawl, solo me quedó el Cadillac withdrawl –porque todavía no supero ese maravilloso CTS-V con su tracción trasera, violentísima y poderosa, que me hacía sentir que ni Dios hundía ese Titanic– y me fui al teatro a recuperar el buen ánimo.

Sí, excepto porque fui a ver “Sr. Perro”, una adaptación libre de la novela Tombuctú del magnífico Paul Auster, dirigida por Gabriel Figueroa Pacheco, que trata sobre cómo ve la vida el perro fiel de un vagabundo en Baltimore… El perrito en cuestión es interpretado por el maravilloso Leonardo Ortizgris, quien me hizo llorar porque me acordé de todos los perros de mi vida, especialmente de Pek, que me escucha todas las noches quejarme de todos mis avatares.

Así que volví a llorar (pasarla bien my ass); pero solo puedo decir que aplaudo de pie porque está increíble. Vayan a llorar (o no).

sr perro

Pero, ¿quién sí se la pasó bien en Holy Week, goeeeeey?

Pues la socialite pudiente de este país que, como cada temporada de fresca nieve, se lanza a Vail.  Obvio, mi amiga Sylvia Rivera Jáuregui fue con su marido Pascual y sus nenes a hacer valer su condición de extraordinaria RP de Vail Resorts, donde se dejaron ir Pablo Moctezuma y Beatriz Pasquel con sus hijos, y Marycarmen López con su nene y Michel Ronda, entre muchos otros entusiastas.

1-Los-Moctezuma 2-Michael-Ronda

Una linda noticia acontecida en la rayita de la Semana Santa, apenas un finde antes, se fue la esperada boda de Lorenza Bernot y Diego Cuaik. Se casaron en Cuernavaca, en una tradicional boda en Las Mañanitas, como las de antaño. Lorenza lució maquillaje de Alfonso Waithsman, que desde luego es de los maquillistas top de México, pero siempre las deja igual a todas: smokey eye no importa qué. No lo encuentro muy creativo, la verdad.

But what the hell do I know… Nunca me he casado (y de todos modos yo contrataría a Beatriz Cisneros).

3-Lorenza-Bernot-y-damas 4-Ana-Laura-Corral 5-Waithsman

Por último, quiero invitarlos a visitar el proyecto que está fondeando el fotógrafo Carlos Cazalis, de quien les he hablado mucho en esta columna; se trata de Sangre de reyes, un libro con sus mejores fotografías siguiendo al torero de toreros José Tomás.

Si quieren colaborar, entren a este link, donde pueden donar desde 10 hasta 500 dólares, con una recompensa a elegir.

torero sangre de reyes

AVISO PARROQUIAL: La próxima vez mátenme por usar mi columna de diván. Eso lo hacen nada más las columnistas amateurs, las inventadas, las patéticas personitas que necesitan llamar la atención y utilizan sus espacios para “peroratear” sus “pobrediableces”, quejarse de sus jefes y colaboradores, exhibir los sueldos de sus amigos para sentirse superiores y chismear la vida sexual de los otros, solo porque tienen una pluma que algún gilipollas con menos cerebro que ellos les dio Dios sabe por qué.

Pero nosotros estamos en The Guilty Code y esto es El Principado, así que esta columna se autodestruirá en una semana y regresará, como mi Leo DiCaprio: renacida. Esperen el nuevo Principado, porque como decía José Ramón Fernández en el año del caldo: ¡Estamos hartooooos deeeee… (rellene)!

Llegó el momento de evolucionar.

The Guilty Code

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