The Guilty Code

El Riesgo de Estirar las Historias

julio 1, 2015 Opinion
Por Jorge Eduardo Morales (@Jorge_E_)

Bien conocida es la frase “Hijo de tigre, pintito”. Aunque es verdad que existe cierta predisposición a heredar el gusto o talento por la profesión de nuestros padres, no siempre ocurre así. En la vida real, se sabe de muchos casos de juniors e ‘hijos de papi’ que asumen esta “herencia por derecho” y creen que su futuro está asegurado en el campo en el que sus padres han forjado un camino de éxito y reconocimientos. Chasco se llevan ellos, sus padres y la sociedad cuando se descubre que los retoños de grandes empresarios, triunfadores y emprendedores, no comparten las aptitudes por mantener el negocio de familia. No importa si poseen un rimbombante y conocido apellido, sin talento no van a brillar nunca.

Lo mismo pasa en el cine. Se ha dado el caso que cuando los productores descubren que una de sus cintas es un trancazo en taquilla, tratan de estirar este éxito haciendo ‘hijitos’ de estas cintas, con secuelas, precuelas y reboots para exprimirle todo el jugo posible a la historia con la que le ‘pegaron al gordo’. En algún momento hablaré de las secuelas que han sido más exitosas que sus originales; y también de las peores de la historia (¡vaya que hay tela de dónde cortar!). Pero, hoy, me voy a concentrar en otro tipo de ‘estiramentos’:

Una de las alternativas de expandir los universos cinematográficos es darle a personajes secundarios su propia película o serie de televisión y crearles sus historias alternas, independientes de la original. Un claro ejemplo de ello en el cine clásico de Hollywood son las películas de los Ewoks, personajes secundarios que aparecieron en el Episodio VI de Star Wars. Si hay algo que definía el término “ochentero” era sentarse a ver una de estas cintas con las aventuras de los personajes de peluche en su pequeña aldea. Los fanáticos de La Guerra de las Galaxias reniegan de este hermano incómodo de la serie, pero, ni modo, ahí estarán para siempre en nuestra memoria, con todo y sus precarios efectos especiales.

Ya viniéndonos a una época actual, el año pasado estuvo en las salas Los Pingüinos de Madagascar, con las famosas aves extraídas de la trilogía Madagascar. Estos “gorditos y bonitos” personajes ya habían probado suerte en la televisión, en forma de serie animada, así que los productores de la serie decidieron darles su propio largometraje. En las cintas originales, su participación es memorable, con chistes concisos, directos e hilarantes. Los escritores tenían una misión muy difícil: darnos 90 minutos de la misma diversión. No sé si fueron mis altas expectativas, pero el resultado lo sentí tibio. Reí un poco, me la pasé bien, pero nada más. No salí enamorado de los pingüinos. Terminé con una sensación como cuando comes muchísima ensalada hasta quedar satisfecho, pero hubieras preferido comerte una hamburguesa aunque no te sintieras lleno. O sea, cumplió, pero como le faltó consistencia y sabor. Así somos de complejos los humanos…

Hablando en términos más reales, y no solo de mi subjetiva percepción, Los Pingüinos de Madagascar tuvo una recaudación de 344.7 millones de dolares, contra los 532.7 millones de dólares de la Madagascar original, estrenada varios años antes. Esto quiere decir que los estudios Dreamworks deben estar igual que yo: su plan de ganar dinero funcionó, aunque no generaron lo que seguramente esperaban. No helados, pero tibios se quedaron los pingüinos.

Ahora, las miradas están en otra Casa distribuidora: Universal Studios que, en un par de semanas, estrena Los Minions, basada en los memorables personajes de Mi villano favorito y Mi villano favorito 2. En este caso (contrario a Madagascar donde cada secuela tuvo menos éxito que en la anterior) la segunda parte fue mucho más taquillera que la primera, y en gran parte por la participación de estos entrañables figurines amarillos que se han convertido en los ‘patiños’ más adorados del cine, y preferidos tanto por niños como por adultos. Aquí, el caso es el mismo que Madagascar: Los Minions tienen la titánica misión de sostener una historia por ellos mismos y darle al público momentos graciosos, emotivos e inolvidables en su película. Están en un camino peligroso, en el que pueden consagrarse como los grandes favoritos o, contrariamente, cavar su propia tumba en el cementerio de personajes complementarios que son dejados en el olvido, como aquellos Ewoks de los años ochenta.

Hasta ahora, con una gran publicidad y difusión en medios promoviendo la película, los boletos ya se están vendiendo como pan, aunque el estreno está programado hasta la siguiente semana. Sin duda, los Minions tienen una gran responsabilidad en frente y, personalmente, creo que estarán apoyados por una buena historia y un buen arsenal de gags y chistes que pasarán a la historia. Y prometo no ir con las altas expectativas como cuando fui a ver Los Pingüinos. Esto es como las relaciones: Mientras menos espera uno, menos decepciones se tienen. Ya me voy antes de tirarme al drama.

Espero que me cuenten sus impresiones, una vez que la vean.

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