The Guilty Code
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¿El vestido de Lewinsky o el de Caitlyn? 

julio 5, 2015 Opinion
Por Jorge Rios (@jorgeriosjim)

¿Puede una prenda de vestir ser célebre? Sí. Infinidad de icónicas vestimentas les deben de venir a la mente, pero esta ocasión me enfocaré en dos que me parecen dignos de mencionarse por la simple razón de que la fama de la prenda no esta vinculada a un tema de precio, ni top models, sino de sus circunstancias, y a pesar de ello ocupan un lugar en la historia de la moda. El primero, el inolvidable vestido azul de la ex becaria de la Casa Blanca, Monica Lewinsky quien sostuvo un affair, con el entonces presidente de EEUU Bill Clinton. Aquel dichoso vestido de marca GAP (que debe seguir siendo la peor pesadilla de Doña Hillary Clinton) fue utilizado como prueba del desliz sexual del mandatario con la “inocente” Moni. El mundo entero puso los ojos sobre las manchas de semen que el hombre más poderoso del mundo había…untado, depositado, puesto, arrojado, descansado, olvidado, sobre la prenda. Los residuos del jefe, le dieron a GAP una pronta ganancia al agotarse el célebre vestido.

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El segundo, es el corsé de la marca Trashy Lingerie, con un valor de apenas 200 dólares, que utilizó Caitlyn Jenner en su reciente e histórica portada. Pues aunque ustedes no lo crean, y por increíble que parezca se agotó a horas de haber sido publicado.

This file photo taken by Annie Leibovitz exclusively for Vanity Fair shows the cover of the magazine's July 2015 issue featuring Bruce Jenner debuting as a transgender woman named Caitlyn Jenner. Jenner made her public debut on the cover of Vanity Fair, but legal requirements await her before she can officially leave Bruce Jenner behind. (Annie Leibovitz/Vanity Fair via AP, File)

 

Ambas propietarias, Mónica y Caitlyn fueron publicadas en la prestigiada y distinguida revista Vanity Fair, no en TV Notas, no, en Vanity Fair, que no es un asunto menor, porque esto es plan con maña, (ya verán les sigo explicando). Los dos atuendos dejaron ganancias millonarias a sus respectivas marcas a pesar de las circunstancias controversiales en que se hicieron famosos. Yo me pregunto, ¿a que se deberá este fenómeno de ventas en el retail al instante?, ¿el fin justifica los medios?.

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¿Por qué no tenemos aún esos casos de éxito en ventas retail en México? A mi parecer la doble moral juega un papel importante en esto. Acá, aún, muchas mujeres aún viven bajo la doctrina de sus abuelas que les enseñaron debes ser una damita“. De día, leonas dormidas de blusa blanca de seda y collar con aretes de perla como dictan las buenas costumbres y “pasar” como gente bien. Y aunque de noche sean un volcán en erupción no serían capaces de comprarse esos vestidos de “esas” mujeres (Lewinsky y Jenner) que no saben en dónde poner en su esquema de “niñas bien”. Porque según ellas ser sexy se confunde con vulgar o con protagonista de telenovela…”¡y que vaya a decir la gente!”.

Me emociona pensar en el día que se me haga ver filas de mujeres esperando afuera de una boutique mexicana, pero también concluyo que para eso falta demasiado porque, además de mochas y persignadas, hacen falta celebridades, personajes protagónicos que sin importar el sector en el que se desenvuelvan, o las circunstancias que las lleven al escándalo, sean mujeres que provoquen empatía con las consumidoras.

¿Quién se les ocurre que tenga atención de la prensa nacional e internacional? ¿Angélica Rivera? ¡Por Dios! si su credibilidad como primera dama es nula y lo que ha hecho a propósito intentado ser inspiración de clase y estilo, son shootings posando con su hija usando vestidos que de precios y estilos pocos comunes y razonables, y muchos de ellos, sino es que la mayoría, son prestados. ¿En dónde está su equipo de asesores en comunicación? (Yo creo no tienen ¿no? porque les pasa a cada rato eso de regar el tepache).

Frecuentemente nos enteramos de las marcas que usa Michelle Obama para vestir; desde Oscar de la Renta, Target, H&M, y pasando hasta por prendas del diseñador mexicano Rolando Santana y Walmart o K Mart. Ella es una mujer que rompe con todos los cánones de que la moda está vinculada a precio y diseñador de renombre. Mi Mich se la juega no siendo la clásica preconcebida imagen de una dama tipo Grace Kelly o Jackie O. Ella es una mujer que inspira a otras tantas siendo segura, poderosa, sencilla, estudiada, madre de familia y una activista genuina por los servicios sociales y mejoras de su país.

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Esta simple acción de Obama la hace partícipe de una jugada en la industria de la moda, en la cual muchos ganan a través de estas estrategias perfectamente planeadas y ejecutadas por las marcas, quienes mandan sus atuendos sin coste alguno, deseando contar con la fortuna de ser los elegidos del día y tener el exposure mediático para lanzar a la fama a esa prenda que ni sospecha será célebre. De esa manera la moda está al alcance de los compradores: en piso de ventas, online, y así llegan pronto al anhelado sold out; claro, con la ayuda y promoción de todos los medios que sin excusa, ni vetos promueven estas movidas de marketing que terminan en su mayoría por ser muy exitosas.

¿Qué podemos esperar cuando en TV nacional abierta, vemos la tontería de ignorar a la competencia? Eso de que entre televisoras no dejen entrevistar los unos a los otros, porque son de “la otra casa” es absurdo. Ya me imagino a los pobres de post-producción tapando logos, caras, marcas; hasta se nota más la publicidad que supuestamente no se quieren hacer la una a la otra. Eso es una visión mediocre de poco alcance. En lugar de sumar y multiplicar, restan y dividen. Los gringos son buenísimos para vender, cuándo se ha visto que Larry King no pueda entrevistar a Oprah, u Oprah a Diane Sawyer, o Diane Sawyer a Barbara Walters, y esta última igual entrevista a las Kardashians que a Anna Wintour, de lo que se trata es de atraer seguidores en común que gasten su $$$$$$ en todos los productos que velada o abiertamente venden, ¡es una industria! Aquí en mi México pura payasada “¿Y como que por qué la tengo que entrevistar sino es mi amiga, es mi competencia?”, “Esa famosa es naca no representa mis valores, ella no está a mi nivel”, “Si ella no me entrevista, yo tampoco”, y así un sin número de… ejemplos.

Y luego, las celebs nacionales que ni un twit dan para dar el crédito al diseñador o marca que les hizo el favor de prestarles el atuendo, ya ni la amuelan, pero eso sí regresan la prenda hecha picadillo. Señoras celebs, hay que hacer promoción que esto es un negocio para todos, perdón que sea yo quien les rompa el corazón y les diga que no, no es por su linda cara o por ser la sombra del árbol tres en la novela de las dos de la mañana que nadie ve, es porque hay que vender.

Sería fantástico que en México sucediera el fenómeno sold out ¿no creen?. Que nuestras “famosas mexicanas”, de cualquier oficio, usen una prenda sin importar precio ni firma y que al día siguiente ¡voilá! veamos gente impaciente por comprar ese vestido hasta agotarlo, a full price claro, si de eso se trata.

¿Que si el fin justifica los medios? Yo digo que sí, qué claro, si es un ne-go-cio.

Nos hace falta visión en todos los aspectos, alianzas, marketing, comunicación y  hacer de la moda nacional una industria que no esté en números rojos, que sea democrática para que esté al alcance de todos y quitarnos esos hábitos del añejo Manual de Carreño del cómo debe ser, y crear una comunicación amigable para que el consumidor se sienta en confianza con las marcas y volteen a ver una industria formal, sin sentirse intimidados o, peor aún, discriminados.

¡Provoquemos el sold out! Yo sí quiero que tener un clóset lleno de prendas célebres.

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