The Guilty Code

ENTREVISTA: Julia Santibáñez, poeta no maldita

diciembre 9, 2016 Placeres
Acaba de ganar el premio de poesía Mario Benedetti; es poeta, editora, mamá de una “adolescente”, es guapísima y tiene la mejor sonrisa, ¿no la amas ya?

Por Gabriella Morales-Casas (@gmoralescasas)

No es “choro”, pero estábamos preparando una entrevista con la poeta Julia Santibáñez, a propósito de su más reciente poemario, Ser Azar, cuando amanecimos con la noticia de que había sido acreedora al premio mayor en el Concurso Internacional de Poesía Mario Benedetti 2016, que otorga dicha fundación uruguaya, por su obra Eros una vez. Así que eso nos dio el motivo perfecto para publicar nuestra conversación con Julia, para que si no la conocen, corran a leerla, porque además de talentosa, es súper divertida.

Conocida en el mundo de la escritura por su labor como editora, traductora y académica, a los nueve años ya hacía sus pinitos en estas artes líricas. En la facultad encontró que la poesía con la que se expresaba de adolescente, de adulta la hizo una forma de vida, al estudiar en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

¿Escritora o poeta?
“Hace poco escuché una definición de Rosa Montero sobre ‘ser escritor’ que me pareció muy cierta: escritor es el que no puede dejar de escribir, que necesita hacerlo. Eso me pasó a mí y también me sucedió durante esa etapa universitaria en que leía todo el tiempo, y a mí, al menos, me apetece escribir cuando leo”.

Su obra
Si ahondamos en la lírica de Julia, el amor es uno de los temas recurrentes de su obra, al igual que la pérdida, dos elementos que mueven las pasiones más intrínsecas y oscuras de todos los seres humanos.

“Mi anterior libro Rabia de vida, es poesía amorosa y erótica ciento por ciento”. Lo mismo sucede en Eros una vez, aunque en Ser Azar divide el poemario en tres partes: vida, amor y muerte. En todas sus obras los poemas son cortos, “trato de que no sean eternos porque no pretendo construir un castillo de palabras”.

Sera Azar

Profecía
Ven. Seremos.

Emergencia
En caso de incendio, de sismo, de riesgo, de alarma.
En caso de insomnio, de revuelos, de abismo, de insania.
En caso de celos, de celos, de celos, de celos
rompa el vidrio y use los pedazos a su albedrío

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El amor
Dicen los cínicos que el amor es un invento de los poetas para vender libros, pero Julia tiene una mejor definición de ello: “El amor es tan cabronamente común , pero al mismo tiempo tan individual y absolutamente personal que lo encuentro retador y muy desafiante, como poeta: “Siempre me pregunto, ‘¿cómo digo esto que todo mundo ha vivido igual pero al mismo tiempo no?’. Decía Ortega y Gassett, ‘a nadie le duele mi dolor de muelas’. Nadie ama como yo, pero sí… La línea que corre entre esos dos universos es la que exploro en mis poemas”.

El sexo
El erotismo es el otro tema que explora y lo hace porque “tiene muchos puntos de contacto con la experiencia mística y religiosa”, dice Julia, “decían los místicos españoles que había una imposibilidad de plantear la unión con Dios. Yo no soy creyente, pero la experiencia religiosa se compara con la experiencia de carne con alguien más cuando hay amor o una gran pasión. Me parece algo inasible, efímero y grandioso”.

La muerte
La pérdida es otro tema fundamental de su obra. El padre fallecido cuando ella tenía 17 años la marcó para siempre. “Desde ahí me volví consciente de la muerte. No soy oscura, pero estoy alerta ante las pérdidas, las físicas y las simbólicas”. Por eso dice que es muy amorosa, abraza, sonríe, besa y se expresa cuando se trata de sus amigos, su familia, y desde luego, su hija, a quien llama “adolescenta” y con quien tiene un lazo que incluye haberse realizado un tatuaje juntas recientemente.

La belleza y la moda
Escritora de todos los géneros, incluido la entrevista, “que disfruto mucho”, dice que hasta el ‘género’ de la tesis le salió muy bien: “Ya sé, soy una ñoña”. La de su posgrado fue nada menos que de moda. “Un análisis semiótico cuyo título lo dice todo: El vestido femenino como recurso erótico en la poesía renacentista inglesa”. Su tesis nos dice algo de ella: no está peleada con la belleza ni el estilo: “No vivo al pendiente de las tendencias, pero sí creo que no hay que satanizar la moda. No es una pérdida de identidad, sino un ángulo que te permite tanto pertenecer como individualizarte que se mueve en ambos polos”.

La poeta no maldita
Por su naturalidad, su discurso personal tan fresco, sin posturas ni imposiciones propias de su profesión intelectual, Julia se considera un ser sensible: “Soy a la vez la mosca y la araña, porque soy tierna y tengo un ángulo muy frágil, pero a la vez un carácter fuerte y soy dominante en muchas cosas”. Tal vez tenga que ver que sus padres son tehuanos y que de niña quería ser niño como su hermano “que se podía subir a los árboles y yo no porque traía vestido”.

Hoy es una mujer que vive intensamente y ha conciliado todos sus matices, los cuales quiere expresar en la poesía, tanto propia como ajena. Para ella, leer un poema hace que el lector pueda sentir que fue escrito por él o para él, así como sentimos con las canciones. “A veces te interpretas mejor a través de las palabras de otro y por eso eliges un poema como tuyo. La poesía tiene eso, toca las llagas y las fibras como ningún otro género lo hace”.

¡Felicidades por este premio, querida culpable!

Su blog palabrasaflordepiel.com
Seguirla en Twitter como @danioska
Eros una vez será publicado por Editorial Planeta en 2017

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