The Guilty Code

FoodTrucks: Emprendedores sobre Ruedas

agosto 6, 2015 Opinion
Por Juan Carlos Basurto (El_Pllo)

¿Cómo podría ser tomada en cuenta la voz de un grupo de personas que no están reguladas como vendedores y que no pagan impuestos? Mientras que los foodtrucks, fiscalmente sí cumplen.

El sueño de todo emprendedor tragón es el traer a la vida su propio concepto culinario elaborando un menú trendy con la intensión de captar a nuevos foodie-comensales o bien convertirse en una opción culinaria para satisfacer con rapidez, sabor y buenos precios a los oficinistas de las grandes ciudades. Pero ¿qué sucede con el boom foodtruckero en nuestro país?

El movimiento foodtruck nace por la existencia de dos fenómenos sociales que son la transculturación y el crecimiento de las grandes urbes. En los años treinta en la ciudad de Los Ángeles, California, la inmigración comienza ser más evidente y todos estos indocumentados que buscaban el sueño americano se topan con la sorpresa que no todo era tan bello como se los contaban. Al tratar de buscar nuevas formas de sobrevivir distintos autos abrían su cajuela y vendían una selección de alimentos de comida mexicana, filipina, coreana e hindú así como de otras culturas que poco a poco migraban ahí.

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Años después la crisis económica mundial y la necesidad de comer en poco tiempo, para seguir “godinenado” duro, propiciaron la aparición de camiones con conceptos novedosos que se colocaban fuera de los grandes corporativos. Desde el año 2000 el incremento de estos foodtrucks va en aumento a pasos agigantados incluso en la web puedes ya encontrar infografías de como armar tu propio camión con entrevistas, tutoriales y toda la cosa. Y, gracias a internet, puedes seguirlos en sus plataformas sociales y conocer su ubicación, ser parte de sus dinámicas y buenas promociones para sus comensales.

Si se han dado cuenta, hoy encontramos más y más foodtrucks rodando por las calles de las grandes ciudades, principalmente en zonas de gran concentración de jóvenes en busca de opciones personalizadas de consumo. Hoy en día ser joven y emprendedor es un tendencia que crece y crece, siendo una nueva forma de fomentar la economía entre Pymes. Todos estos foodtrucks de millenials, benefician a un grupo de hambrientos tragones, a la comunidad (donde generan negocio fomentando el comercio justo) y a productores locales (de quienes ofrecen productos frescos y artesanales enalteciendo así sus creaciones.

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Tengo una amiga muy cercana, con un alma emprendedora impresionante, que se aventuró a poner su propio Foodtruck de Sandwiches de Queso al Grill. Tuve oportunidad de estar junto con ella desde un principio, diariamente levantándose llena de emoción en crear su concepto, el logotipo, branding, redes sociales y todo lo que implica tener un negocio como estos hoy en día. Junto con su socia buscaron a los productores de pan, quesos y materia prima para después experimentar en la cocina un sin fin de propuesta definiendo las mejores para incluir en el menú; (debo decirles que fui un buen conejillo de indias y probé más de 15 versiones).

Lo triste fue lo que sucedió después. Desgraciadamente la falta de regulación al respecto no existe; no hay ningún marco jurídico que los proteja y nuestras autoridades los ven como ambulantes, siendo que pagan impuestos y están registrados ante el IMPI (Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual). Todo esto hace que estos emprendedores, como mi amiga, no puedan recuperar lo invertido de acuerdo a sus planes de proyección y por supuesto terminen hartos por la cantidad de problemas que hay alrededor.

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Un día mi amiga May y yo nos sentamos a platicar sobre esta situación, cuando me cuenta que un día rolando por la ciudad intentó pararse en algunas calles para vender sus sandwiches. Patrullas se paraban, personal de la delegación o los mismos ambulantes se acercaban a exigirle moverse de ahí; hasta la lideresa de un grupo de comerciantes por la colonia donde se encontraba le comentó que debía acercarse al rumbo, solo por medio de conexiones con las personas de la delegación para que semanalmente les diera una cantidad de dinero y así la dejaran vender como ambulante. ¿Ambulante? – OJO ella paga impuestos y esta registrada. Como era de esperarse, después de toda esta bola de problemas, vendió su foodtruck.

De esta misma manera, muchos jóvenes emprendedores abandonan su sueño por esta situación.

Es una pena el ver más puestos de tacos callejeros que personas en esta ciudad, ambulantes que además no contribuyen un solo quinto. Ahora resulta  que los vendedores callejeros piden a la ley desaparecer los foodtrucks, (que son más ricos, saludables e higiénicos). Esperemos que todo el esfuerzo que las asociaciones mexicanas de foodtrucks están empujando ante el poder legislativo, resulten a favor. Y así como Uber ha dado pasos agigantados en materia de regulación, ojalá que para el movimiento foodtruckero también se resuelva de la mejor manera y pronto podamos verlos por toda las ciudad presumiendo su conceptos culinarios, enamorando con sus sabores a más tragones y, sobre todo, el ver realizados los sueños de jóvenes emprendedores.

#foodtrucksequedan

¿Quién lo dijo? El fracaso más grande es nunca haberlo intentado

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