The Guilty Code

Héroes del Teatro Gay en México

julio 10, 2015 Opinion
Por Amalia Mejía (@picho143)

El teatro de temática gay se impuso durante esos años como una voz en pro de los derechos de igualdad, pero no fue fácil, detractores y fanáticos religiosos golpearon, literalmente, al gremio más de una vez. Incluso a los que no eran homosexuales, pero eran amigos de. Hoy Amalia nos presenta la historia, para la mayoría desconocida, de quienes abanderaron aquel tiempo de siembra.

Trata de imaginar que estás presenciando una función de teatro y que en ese momento irrumpe un grupo de granaderos y entre golpes se llevan presos a los actores, quienes son acusados de irreverentes por tener algunas imágenes religiosas, y de faltas a la moral por tener al cuello collares de colores, cosa “propia” de afeminados” ¿Te resulta poco creíble? Eso ocurrió en el año de 1961 con la obra “La ópera del orden” espectáculo de Alejandro Jodorowski. ¿Creerías que en gira por el interior de la república, algunos camiones con elenco eran apedreados por llevar “obras indecentes”? O, qué tal esto: En 1974 el hermano del presidente Luis Echeverría junto con el delegado de la Benito Juárez promovieron manifestaciones para impedir el estreno de la obra “Los chicos de la banda” de temática gay de Mart Crowley (creada en 1968). El delito: atentar contra las buenas costumbres.

¿Difícil de creer? Tal vez más difícil de creer, es que la directora de la obra no dejó de luchar, y esa obra no sólo se logró estrenar puntualmente, sino que además lo hizo en el escenario más importante del México de aquellos tiempos, en el Teatro Insurgentes. La heroína de esa hazaña se llamó Nancy Cárdenas.

NancyCardenas

No sé si te “suene” ese nombre, pero si no, déjame darte una idea del mujerón que fue, y del tamaño de su lucha… Corría el año de 1974, ella trabajaba junto con Carlos Monsiváis (su mejor amigo) la adaptación de la obra, los ensayos habían comenzado, ya no era secreto lo que se estaba gestando, los conservadores ya se movían, era hora de correr, olvidarlo todo, quedarse callada, y seguir trabajando con alguna otra obra de un bajo perfil, ¡ah, no! eso no lo haría Nancy, ella consiguió una entrevista con el poderoso de los noticieros televisivos (el recién fallecido Jacobo Zabludowsky), y ahí, en el horario estelar, con miles y miles en la audiencia… ¡Buen lugar para salir del clóset! Espero que esto te dé clara idea de quién era y de lo que era capaz de hacer. Esta mujer hizo el primer contingente del orgullo gay en la marcha conmemorativa del décimo aniversario de la masacre del 2 de octubre de 1968. ¿Todavía más? Junto con Monsiváis publicó en una de las revistas de mayor circulación el primer manifiesto en defensa de los homosexuales en 1975. Fue fundadora de El frente de la Liberación Homosexual. Todo esto, se desencadenó a partir del logro de llevar a escena esta obra. Personajes de la comunidad artística e intelectual de la época cerraron filas con ella, entre otros grandes nombres estaban los de Juan Rulfo, Elena Poniatowska y José Emilio Pacheco.

¡El Teatro su gran pasión y su gran arma! Ella montó obras que fueron un parteaguas en la sociedad mexicana, otros ejemplos son “El pozo de la soledad” de Radclyffe Hall; “Las amargas lágrimas de Petra Von Kant”de R. W; Fassbinder (1980) con Beatriz Sheridan además de su propia obra, “El día que pisamos la luna” (1981), protagonizada por Angélica Aragón en el teatro el Granero (todas con temática lésbica).

NancyCardenas2

Es inusual, cuando estamos disfrutado de la cosecha, pensar en lo difícil que fue la siembra, por eso hoy rendimos tributo en esta columna a los y las valientes que levantaron la voz desde “las tablas” en favor de la comunidad gay.

Hace unos días tuve la fortuna de reunirme con Pablo Leder, quien ha estado en teatro y en cine en este país por más de 50 años y quien me contó estas anécdotas, de las que en algunas sólo fue testigo y en otras protagonista. En una tarde fría y lluviosa su plática cálida me abrazó el corazón con emotivas historias, unas gozosas y otras dolorosas pero ahora todas ¡con sabor a victoria! Porque en la vida hay derrotas que honran a quienes las sufren. Los recuerdos de los 60’s, 70’s y 80’s se le agolpan y son remojados en sus ojos.

-“Fueron años extremos, todo era oculto, al caminar había que hacerlo a gran distancia entre uno y otro, todo era riesgo, algún movimiento afeminado, una mirada a alguien equivocado podía tener graves consecuencias!” –me confió-. No era permitido a dos hombres compartir una habitación en un hotel, tenían que rentar cuartos separados. A tanta represión, la rebeldía se reflejaba en fiestas sin control o haciendo el amor en cines, el peligro llegaba a ser excitante, pero la verdad era que aunque el coraje era la cara, en el fondo, el miedo era el rey. No era extraño enterarte de algún muerto por intolerancia a manos de la policía. Y la prensa solía informar: “Crimen Pasional Entre Maricones”. En esa asfixia social había que alzar la voz… ¡Y el teatro lo hizo!

El teatro echó mano de sus medios de expresión y las salas se llenaron. En aquellos tiempos se daban 8 funciones a la semana y no se llenaban sólo con la comunidad gay, los heterosexuales llegaron de forma masiva. El secreto era la calidad y el talento en cada producción, además de que quienes las actuaban no eran homosexuales, (o por lo menos no se sabía) lo que a la gente le daba cierta justificación para poder asistir, pues era “sólo arte” lo que presenciaban. Era una generación de actores talentosos y disciplinados que a pesar de ser exitosos en televisión y cine, aceptaron arriesgar su imagen para dar voz al mundo gay. El teatro ha sido el lugar menos homofóbico en nuestra sociedad, en éste se convive cotidianamente sin cuestionar la orientación sexual de quien comparte el camerino contigo.

UnCorazonNormal

El público iba a ver a los famosos, tal vez por ellos, tal vez por el morbo, o tal vez por ¡closeteros!. Si el actor era un “conocido gay” la gente no iba, había que cambiarlo, los productores lo sabían, y lo hacían no sólo por negocio, sino porque el objetivo era mostrar la vida homosexual, que la gente viera que los homosexuales eran como todo mundo, amaban y lloraban también. Por eso, hicieron estos papeles los galanes y buenos actores del momento como Héctor Bonilla, Octavio Galindo y Pepe Alonso (entre otros); por cierto, estos dos últimos protagonizaron la obra “Sida, así es la vida” que también dirigió Nancy Cárdenas, tuvo mucho éxito en la capital y también se hizo gira, no se recorrió todo el país por amenazas, pero por lo menos se alcanzó la mitad. México ya había dado un pequeño pasito hacia adelante, ya habían llegado los 80’s, esta obra promovía el uso del condón, la última escena culminaba cuando uno de los protagonistas estaba dispuesto a hacer el amor con su pareja aunque éste era seropositivo y para ello, mostraba triunfante y enamorado un condón. – De modo que a la entrada yo mismo, -confiesa Pablo- les regalaba condones a los caballeros que llegaban y algo increíble ocurría, éstos rápidamente hacían una maniobra para ocultarlos y cuando sus acompañantes preguntaban, ¿qué es eso? ellos respondían vagamente y casi sin aliento, cosas como: ¡son dulces! ¡son medicina! ¡No preguntes, luego te explico! Y con el semblante sonrojado entraban a la sala.

¿Ves lejos ese México? ¿Y qué tan lejos se ve hoy en día el México tolerante e incluyente que queremos? Nancy murió en 1994 de cáncer de mama a los 59 años, sin embargo, la batalla ya había sido dada.

Me quedo con muchas más anécdotas y muchos más nombres a los que hay que agradecer. A aquellos valientes y talentosos que lanzaron desde el proscenio, la semilla que hoy esta sociedad empieza a cosechar sus frutos. A todos ellos simplemente: ¡Gracias!

¡LOVE WINS!

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