The Guilty Code

Historias de Limón: Fox y Trump… Bien, pero Mal

abril 15, 2016 Opinion, Slider One

Por Eduardo Limón (@elimonpartido)

Fox, el exgerente de Coca-Cola, el hombre que llegó a lo más alto del poder político en nuestro país luego de un proceso de votación intachable (cómo se extraña el actuar de un tipo decente como José Woldenberg al frente de la autoridad electoral), el presidente al que millones de compatriotas entregaron su esperanza y una fe incondicional. Vicente Fox. El autor de perlas como “el cura Hidalgo fue un promotor de la micro y pequeña industria” (¿?), “A María Félix la recordaremos como la gran impulsora que fue del cambio democrático en el país” (¿?) y otras imborrables, como aquella en la que comparó a las mujeres con lavadoras equipadas con piernas (a él le parece que las de las chavas son “patas”), o la vez en que para dirigirse al monarca español decidió dejar los protocolos para mejor ocasión y cambiar el conveniente “majestad” por un “palenquerísimo” “mirey”.

Ah, grandioso Fox. Iba a sacar a las “tepocatas” de Los Pinos, y metió más. Iba a resolver el problema de Chiapas en quince minutos y la matanza de Acteal sigue impune. Quiso pacificar al país y fue en su sexenio en el que escapó “en el carrito de la ropa sucia”, el Chapo Guzmán.

VicenteFox

Ese mismo Vicente Fox, por un lado quizá el presidente más pintoresco que ha tenido este país, y por el otro, uno de los mandatarios más irresponsables (para muestra el título del libro que a sus ocurrencias dedicó el Güiri-Güiri) e ineficaces de la historia de la nación, es el mismo que en los últimos días se ha transformado en el más feroz y persistente activista anti-Donald Trump que haya aparecido jamás en medio masivo alguno. Ya ni la Hillary.

Una noche lo veo, elocuente, soltando sin tapujos todo lo que siente con respecto a Trump en una entrevista que concede para Milenio Televisión. Horas más tarde, aparece nada menos que en CNN Internacional hablando, aún más elocuentemente –de hecho, casi al borde de salpicar la pantalla estadounidense con gotitas de saliva– en contra del empresario. Al día siguiente, continúa su activismo en el noticiero matutino de MVS Radio. No para. Vicente Fox odia a Donald Trump y todo lo que su figura representa.

Y tengo que decir que eso me encanta.

Trump es nuestro enemigo común. Patético, el hombre que piensa que su bisoñé –que más parece fabricado en una maquinita de algodón de azúcar de Coyoacán que en una carísima tienda gringa– es elegante, ha encontrado, como suelen decir los clásicos, la piedra de su zapato en la figura de uno de los más impresentables personajes del folclor nacional. Vicente Fox. Ay, Dios.

Si a Jorge G. Castañeda y su video viral I am proud to be mexican le corresponde el honor de haber representado la primer respuesta firme en contra de las ofensas de Trump, a Vicente Fox toca la distinción de ser hasta el momento el mexicano cuyo activismo anti-Trump más ha interesado a los medios masivos mexicanos y estadunidenses. A toda hora y en toda programación. Fox se ha autoimpuesto el mote de troll de Trump, y bien, hay que parar a ese tipo. Y no me estoy refiriendo a Fox.

Me gusta lo que está haciendo Vicente Fox. Pero no me gusta Vicente Fox. Apoyo absolutamente todos los dichos del expresidente en contra del más peligroso y retrógrada precandidato republicano que hayamos conocido, pero sus dichos dentro de nuestro país en su momento (y ahora) me siguen pareciendo igual de insulsos e ignorantes. Vamos, que como canción del gran Jaime López, pero adaptada a la coyuntura, Fox me cae muy bien, pero me cae muy mal.

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Eduardo Limón. Es periodista cultural. Colaborador en W Radio y Canal 22.

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