The Guilty Code

Historias de Limón: La Carretera

abril 29, 2016 Opinion, Slider One

Por Eduardo Limón (@elimonpartido)

Se trata de la historia de un mundo apocalíptico en el que todo se iba llenando de cenizas que caían eternamente del cielo, y donde un padre y su hijo, sobrevivientes del desastre (a lo largo de la obra, nunca sabremos en realidad qué pasó), se dirigen esperanzados a un punto en el que, han escuchado rumores, se halla una especie de refugio en el que se encontrarán a salvo. Para llegar a ese punto, ambos deben seguir, precisamente, la carretera. Una larga, espesa y sinuosa carretera. Inundada de ceniza, por cierto.

CormacMcCarthyTheRoad

Traigo todo esto a cuento porque voy sentado en el camión, camino a Guanajuato junto con mi amiga Julia Santibañez para dar una conferencia sobre la cultura checa en un evento organizado por la universidad. Miro por la ventana y reflexiono en el motivo que me hace sentir que fue buena idea abordar el autobús a esta hora de la mañana: de un tiempo para acá, me da mucho miedo salir o “agarrar carretera” a cualquier hora en la que el Sol comience a disminuir su luz.

En la ficción de McCarthy, la carretera es personaje que entraña todos los males, pero que también ofrece una posibilidad redentora al término de su camino. Para un mexicano común y corriente, como su servidor, la carretera mexicana, reitero, de un tiempo acá ofrece sus retos y juega desparpajadente con nuestras emociones: ¿qué pasará más adelante, habrá un retén del ejército dispuesto a subir al camión para alzarnos de los pies y agitarnos bocabajo en busca de drogas? ¿Tendrá el narco la funesta osadía de cruzarse por nuestro camino, así, casual? ¿Habrá un embotellamiento, una caseta tomada? ¿O será acaso que encontraremos una pobre vaca atropellada cruzada sobre el camino?

BloqueoCarreteras

Y es que vivir en este país magnifica las opciones de desastre. Quizá estoy volviéndome loco, o de plano ya estoy muy paranoide. Por Dios, si no voy a Kabul sino a Guanajuato. Y hace mucho sol, y la carretera se ve tan pacífica…

En apariencia tranquila, aquí vamos cruzando la carretera. Se ve un pueblito. Cruza el sol sobre la Tierra ¿no estaremos en peligro? ¿No irá a pasarnos nada? Pura paranoia. Creo. Aunque hay que decir que en el libro de McCarthy, la bronca enorme es simplemente tratar de llegar al refugio señalado, al final de la carretera. En la realidad de mi país, que ahora vivo con paranoia desatada, la bronca es la ida, y también puede serlo el arribo. Ya en el colmo de mis nervios (quisiera decir desproporcionados) me figuro lo clásico: si nos pasa algo, nadie, ninguna autoridad va a hacer nada. ¿Será que dormí muy mal anoche? ¿Será que las noticias se me cuelan?

Son los temas que traigo en la cabeza. Demonios, yo debería venir pensando en Praga.

Pero estoy aquí sentado, viajando, con los nervios alertas, y recordando la gran novela de Cormac McCarthy, donde el camino aterra, pero la llegada viene repleta de alegría y esperanza.

MexicoRetenes

Sé que así será también en nuestro caso. Pero ¿qué quieren?… ando de un alarmista fuera de proporción. Aaah, qué épocas infantiles rememoro cuando podías tomar la carretera y lo único que esperabas era ver vaquitas pastando y se respiraba una paz que hoy, aunque el ambiente en esta zona sea de tranquilidad absoluta, se añora.

Y es que como decía mi abuelita, la burra no era arisca. Oh no.

Voy sentado en mi camión, viendo pasar, como años de una vida, la carretera.

…….

Eduardo Limón es periodista especializado en cultura. Actualmente colabora en W Radio y Canal 22.

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