The Guilty Code

Hollywood vs. La Edad

junio 24, 2015 Opinion
Por Jorge Eduardo Morales (@Jorge_E_)

Todavía no tengo canas (al menos, que me alcance a ver), ni se me ha empezado a caer el cabello. Tampoco siento que mi habilidad motriz esté muy disminuida. O que tenga la cara llena de arrugas y patas de gallo… No soy un jovenzuelo, pero tampoco estoy tan tirado al traste. Según yo, no tengo problema con envejecer con dignidad. Creo que el cabello blanco o una calva bien afeitada son looks que siempre lucen bien. Las arrugas dan personalidad.

¿Por qué estoy hablando de mi inevitable deterioro físico causado por el paso del tiempo? Creo que hay formas de enfrentar los años con honor, pero otra cosa es vivir negando lo evidente. Cada quien escoge uno de los dos caminos. Esto lo digo porque en Hollywood, muchos de los actores quisieran ser forever young.

Con las mujeres es más fácil estirar el número de años que pueden presumir de ser “la chica guapa”. Ahí están nada más Demi Moore, Jennifer Aniston, Cameron Díaz o Nicole Kidman quienes, aunque se ven maduritas, la verdad se ven muchos años más jóvenes de lo que en realidad son. Entre botox, cirugías (algunas mal hechas, pregúntenle a Reneé Zellweger o Melanie Griffith) y tratamientos del new age como yoga, meditación, reiki y tanta cosa que llega del Lejano Oriente, ellas saben como echarse un chapuzón en la Fuente de la eterna juventud. Y muchas lo logran favorablemente. ¡Ya para que Cher sea la imagen de una campaña de moda en 2015 es porque algo está haciendo bien!

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El caso de los hombres es un poco más triste. A menos que te paralices la cara y quedes como muñeco de cera (tipo Alfredo Palacios), no hay manera de ocultar la edad para un varón. Fuera de un par de afortunados genéticos que parecen no envejecer, las celebridades masculinas de Hollywood tienen una “vida profesional sexy” más corta que las mujeres. Algunos lo saben llevar muy bien. Ahí está el caso de Robert Redford, Michael Douglas (ellos ya bastante mayores), o Will Smith, Antonio Banderas y el mismo Brad Pitt que, conforme han pasado los años, han sabido escoger papeles más de ‘señor’ adecuados a la edad que tienen y que aparentan. No es lo mismo el Brad Pitt de Thelma y Louis o Entrevista con el vampiro, que el Brad Pitt de Inglorious Bastards.

También está el caso de los que se burlan (muy inteligentemente) de sí mismos. Por eso es que la serie de The Expendables ha sido tan redituable. Como un homenaje a las películas de acción de antaño, aquí vemos a todos esos rudos de los años ochenta y noventa, pero después de que les cayeron los años. De Sylvester Stallone, a Bruce Willis, Jet Li, Jason Statham y Dolph Lundgren, pasando por los mismísimos Jean-Claude Van Damme y Chuck Norris, resulta superemotivo ver a estos veteranos en acción. Aquí también –para la última entrega– hace su aparición el Gobernator, mister Arnold Schwarzenegger.

Pero no todos enfrentan el paso del tiempo de la misma manera. Estaba yo en el cine –para variar– cuando aparecieron frente a mí dos tráilers de próximos estrenos. Resulta que están por llegar a las salas dos películas en las que sus protagonistas (siento) están aferrándose a sus años de gloria. Estoy hablando de Terminator: Genesis y Misión Imposible 5: Nación Secreta.

Mira que volver a ver a Arnold Schwarzenegger como el Terminator original ya no sé si es bonito. Supuestamente es un roboit-droide-soldado, pero como que nomás de verlo, siento como que ya necesita irse a servicio de mantenimiento o cambio de bujías. El plan es hacer de esta secuela-precuela-reboot (sí, todo eso al mismo tiempo) la punta de lanza de una nueva serie de Terminator, pero de todos modos creo que ya la historia (y el actor) están muy estirados y explotados. Tal vez estas nuevas películas logren atrapar a un nuevo público, pero sería bueno que sin la presencia de Arnold. Yo creo que es por su bien. Yo creo.

Y el otro caso (que me parece más triste todavía) es el de Tom Cruise en Misión Imposible 5: Nación Secreta. “¿Es en serio?”, me dije cuando vi el tráiler. Sí lo es. Otra película de acción con el icónico personaje de Ethan Hunt y su increíble arsenal tecnológico. Tom Cruise tiene 53 años. Ya sé que no es taaaan veterano, pero llevamos 35 años viéndolo en el mismo papel, nomás que en diferentes películas. O está protegiendo a su hija de máquinas extraterrestres (en La Guerra de los Mundos) o está en el futuro postapocalíptico (Oblivion) o está luchando contra insectos alienígenos que lo matan una y otra vez (Al filo del mañana), pero, básicamente, es el mismo papel. Y, ahora, nos “soprende” con una nueva entrega de Misión Imposible.

¿Que si la voy a ver? ¡Claro que la voy a ver! ¡Es Tom Cruise en una película de acción! La culpa de que un día le de un síncope filmando una escena de acción al señor Cruise es toda nuestra, por seguir viendo sus películas. Lo que sí, es que no nos caería nada mal verlo en otro tipo de cintas, pero si por casi cuatro décadas no ha cambiado, no creo que lo haga ahora…

Culmino mi crítica de hoy, rogando a todos esos actores que sufren del mal de Peter Pan que no se preocupen: siempre va a haber papeles de acuerdo a su edad. No tienen que ser a fuerza los galanes. Ahí estará siempre un Gandalf, un Santa Claus, un Alfred (el de Batman) o un Papá Pitufo para interpretar.

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