The Guilty Code

La Guerra de los 1000 Días

agosto 31, 2015 Opinion
Por Gabriel Bauducco (@gabrielbauducco)

Mil días. Eso es lo que falta para la siguiente elección presidencial. Mil días en los que el presidente Peña buscará recuperar al menos un poco de aquellos porcentajes de aprobación en su imagen pública que le permitían moverse con mayor comodidad y tomar decisiones que eran respaldadas por mucha más gente que ahora. Del 61% cayó al 34% (cifras de Grupo Reforma) y eso no es mas que un reflejo del mentado desgaste del poder, sí, pero también del descontento. Barajar y dar de nuevo con los secretarios de estado fue lo que hizo la semana pasada, con sus cambios en el gabinete. No sólo como una forma de poner cierto orden en algunas secretarías que en efecto no estaban funcionando (ahí está el caso de Emilio Chuayffet en Educación), sino fundamentalmente, mirando a la sucesión presidencial.

EPN

Sacar a Rosario Robles de la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL) para mandarla a la de Desarrollo Agrario Territorial y Urbano es un movimiento que –aunque suena a benevolente castigo– ella no debe tomar de manera personal. No se trata de si lo hizo bien o lo hizo mal (muchas opiniones encontradas al respecto). De lo que se trata, es de que ese lugar es clave durante el tiempo que falta hasta llegar a la elección presidencial del 2018. Una cartera con mucho presupuesto y una enorme exposición mediática debían estar disponibles para un personaje con capacidad de convertirse en candidato presidencial. Ése no es el caso de Robles. Aunque el presidente Peña parece haber pagado con lealtad el tiempo que Robles lo asesoró antes de que llegara a la presidencia, la mujer no pertenece al grupo de los priístas de formación que se alinearían de manera incondicional, en la cultura de la meritocracia.

Y en esa misma lógica debe ser visto el hecho de que el cada vez más cercano al presidente, José Antonio Meade, fuera puesto en SEDESOL en un claro movimiento que busca hacerlo más visible. Su lugar en la cancillería no era el ideal si Meade se vuelve necesario en un escenario en el que Videgaray, Osorio Chong y Nuño dejan de ser figuras viables como posible pre-pre-pre candidatos priístas. Aunque todo indica que Luis Videgaray (un hombre poco carismático pero ciertamente inteligente), sigue siendo el favorito en la lista del presidente Peña. Tiene en su contra una serie de variables internacionales que nos tienen amolados: la suba del dólar y la baja de petróleo.

Por otro lado: ¿sabe algo Meade de Desarrollo Social? Bueno, esa es otra historia.

Meade

Como lo es preguntarse –en un estricto asunto de expertise– si Claudia Ruiz Massieu debía ser removida de la Secretaría de Turismo para ser puesta en el estratégico lugar de Relaciones Exteriores.

Lo que el presidente hace con estos movimientos, es alinear una formación de nombres que, llegado el caso, puedan suplir cualquier contingencia a la hora de la formulación de las candidaturas priístas en las que acaba de meterse –aunque todavía lo niegue al menos públicamente– el nuevo presidente del PRI, Manlio Fabio Beltrones.

Manlio

¿Y Andrés Manuel López Obrador, Margarita Zavala y Miguel Ángel Mancera? Pues todos ellos aún deben caminar mil días (o un poco menos) antes de que sus partidos los pongan a la cabeza de sus listas y consideren que son los mejores para oponerse a la robusta maquinaria priísta que –después de doce años fuera del poder– hará lo imposible por no volver a perderlo.

Mil días, que en la historia de un país, son equivalentes a pasado mañana.

AMLO

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