The Guilty Code

La ingenuidad de los Papeles de Panamá

abril 11, 2016 Opinion
Por Gabriel Bauducco (@GabrielBauducco)

Una nación puede permitirse muchas cosas como sociedad, pero… lo que no puede permitirse jamás, es la ingenuidad respecto de quienes los gobiernan. Llevamos una semana viendo los vaivenes de las filtraciones de Los Papeles de Panamá. En algunos lugares del mundo ya se ha convertido en un asunto de honor –alcanza con ver la renuncia del Primer Ministro de Islandia. Y en otros –ah, las opulentas bendiciones de Latinoamérica– el asunto no pasa de un escándalo que morirá en los albores del siguiente.

¿Por qué hablo de ingenuidad? Porque sabemos perfectamente que una buena parte del dinero del mundo no está a la vista de nadie; corre por los ríos subterráneos que muchos países han diseñado para castigar por arribita, pero permitir que millones de millones se muevan sin mayor dificultad. Cuentas sin nombre, sitios que reciben depósitos de dinero sin preocuparse por su procedencia. Ocultan, evaden, lavan. Y en esa lista, los delincuentes de AK47 son realmente pocos. La mayoría no han empuñado un arma en su vida, pero…

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El asunto con Los Papeles de Panamá es que muchos de los nombres de los clientes de Mossack Fonseca –por cierto, una firma como la que hay muchas en Panamá– que fueron exhibidos en esta ocasión, habrán llevado ahí su dinero como parte de un proceso de ocultamiento de recursos ilegales, sí. Pero otros, tan solo lo habrán llevado con el afán de tenerlo fuera del país de origen. ¿Por qué? Bueno, las razones son muchas, pero entre otras habría que preguntarle a los argentinos que si tuvieran la oportunidad de poner sus ahorros fuera del país, lo harían. Asumo que la mayoría de ustedes recordarán el famoso corralito que “pesificó” sus ahorros (es decir convirtió en pesos sus cuentas en dólares) y los retuvo durante un tiempo.

Claro, también es verdad que en la lista figuran mandatarios de una decena de países, estrellas de futbol y animalitos de todas las especies. ¿Por qué? Ah, porque la avaricia no distingue actividades, ni raza, ni nacionalidad.

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El SAT anunció que investigará a los 33 mexicanos de la lista. Puede ser que encuentre algo, puede ser que no, e  incluso –vaya, para no ser ingenuos– puede que aún encontrando algo castigable, eso termine por no suceder.

La discusión, en muchos de los países “balconeados”, se ha movido a un punto más complejo que seguir la ruta del dinero. Un dinero que, como dijimos, puede ser ilegal, pero puede que siendo legal esté, de todas formas, escondido. Sacar el dinero del país en el que fue generado, si pagaste los impuestos correspondientes, podrá ser legal pero… ¿es moral?

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