The Guilty Code

La Ley del Centésimo Mono

septiembre 18, 2017 Opinion
¿Somos trabajadores o autómatas? ¿Gente productiva u ovejas con traje? Cómo tomamos nuestra decisiones sociales, ¿adoptamos ideologías ajenas?

Hablemos de la Ley del Centésimo Mono.

Por Luis de Cristobal (@LuisdeCristobal)

Agarrado literalmente de la Wikipedia: El efecto del centésimo mono es un fenómeno en el que se supone que un comportamiento aprendido se propaga rápidamente desde un grupo de monos hasta todos los monos, una vez que se alcanza un número crítico de iniciados. Por generalización, se refiere a un fenómeno por el cual, una vez que una cierta parte de una población ha oído hablar de una nueva idea o aprendido una nueva habilidad, la difusión de dicha idea o habilidad entre el resto de la población se produce en forma instantánea, mediante algún proceso todavía desconocido.

Hace unas semanas, caminando por la capitalina Reforma a la hora de comer, observaba las masas humanas de profesionistas y, en particular, de lo que ustedes los mexicanos llaman “Godinez” -término que por cierto me resulta tremendamente eficaz en la comprensión de su significado- cuando vinieron una serie de pensamientos a mi cabeza, en orden de evolución.

En primer lugar, y por motivo de este condicionamiento social que tenemos, siempre viene el pensamiento negativo: ¡qué jodidos estamos!. Y es cierto, que una importante parte de la población tiene cara triste, apagada, frustrada y que se nota que le pesa lo que está haciendo. Es uno de los síndromes de esta “desalcalinizada” sociedad en la que cualquier tipo de estímulo negativo externo provoca todo un cáncer global.

Por suerte, cada vez duran menos los pensamientos negativos en mi cabeza, así que en segundo lugar fui consciente de la suerte que tengo de vivir en una ciudad tan dinámica como esta, en la que conviven historias de vida, tanto personales como profesionales, de índoles muy variadas. Esta versión tan latina de Manhattan deja un sinfín de curiosos personajes que no me canso de observar.

Pero es el tercer escalón de pensamiento el fundamental, el que posee mayor relevancia y al que viene al caso la Ley del Centésimo Mono. Y es que dentro de esa maraña de grises de mi primera escala de pensamiento, poco a poco, se van encendiendo foquitos. Foquitos de cambio de una sociedad cansada de echar la culpa al otro, afuera, de no asumir. Foquitos de personas que deciden ser primero ejemplo, aportar su granito de arena a un cambio cada vez menos invisible. Y es un motivo de profunda alegría, porque muchos empezamos a saber, a sentir, a oler, casi de manera innata, que otro mundo es posible y que lograrlo se consigue mediante un cambio interno, mediante una auténtica revolución individual.

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