The Guilty Code

La Omnipotente Taylor Swift

junio 24, 2015 Opinion
Por Sagrario Saraid (@ssaraid)

Si te hiciera pensar en una de las empresas  con mayor impacto a nivel mundial, probablemente elegirías Apple. Está demás mencionar los logros de la marca, así como cuánto ha revolucionado el mundo. Mencionemos sólo el iPod como ejemplo de lo que representa.

Bien. Ahora si te sugiriera que desafiaras al corporativo de la icónica manzana, tal vez no tomarías mucho tiempo para dar la batalla por perdida. Sin embargo, juventud, belleza y poder se han conjugado para que surja la primera figura a la que el tamaño y poder de esta empresa, le queden chicos y le importen poco: Taylor Swift.

Esta belleza de apenas 26 años sabe que cuenta con un ejército que la sigue a donde sea: 59 millones de seguidores en Twitter la coronan como la reina de las redes sociales. Eso es un patrimonio social mucho más grande que el de Beyoncé (14 millones) y ni qué decir de Madonna (sólo 814 mil). Obvio, sus amistades exhibidas en imágenes a través de sus cuentas son igualmente famosas y poderosas. También cuenta con una jugosa fortuna estimada en 56 millones…de euros. Forbes la colocó este año entre las Mujeres más Poderosas en la posición 64, siendo ella la más joven de la lista. La revista Fortune la puso en la sexta posición. Time, ya también le dedicó una de sus codiciables portadas. Y se ha unido como novia con el rey de otro feudo, Calvin Harris, el DJ del momento que gobierna el mundo de la música electrónica.

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Swift dio una pequeña y nada modesta prueba de su poder cuando lanzó su disco titulado 1989, que en la primera semana vendió 3 millones de copias. Después vino el escándalo con Spotify cuando decidió retirar su música de la plataforma streaming, alegando que no eran pagadas las regalías de manera correcta: “Creo que la música está cambiando tan rápido, que todo lo nuevo, como Spotify, se siente como un gran experimento. Y no estoy dispuesta a darle el trabajo de toda mi vida a un experimento que siento no compensa de manera justa a los compositores, productores, artistas y creadores de la música”.

Después de su salida, muchos le auguraron el fracaso, pero todo lo contrario pasó y la muñequita de porcelana lleva vendidos 8.6 millones de copias. Aunque fue lanzado en octubre, se encuentra todavía en el segundo lugar del ranking Billboard y no ha salido del famoso top ten en las últimas 33 semanas. Increíble, ¿no?

Respecto de Spotify, varios artistas han manifestado no estar contentos con el asunto de las regalías. Yo conversé con dos de los directivos de esta plataforma: Adrián Peregrino, director de México (@srpere) y Gutavo Diament, director de LATAM (@gusdiament) y me hablaron de la importancia del acceso versus la propiedad de la música y aseguraron que dan el 70% de sus ingresos a la industria discográfica y que desde que empezó Spotify han pagado más de 2 mil millones de dólares en regalías. Por su parte, el periódico The Guardian ha publicado que los artistas reciben –después de descontada la ganancia de su sello– US$0.00112 por cada streaming de su canción. Y que para un artista, que tiene contrato discográfico, gane el sueldo mínimo de Estados Unidos de US$ 1.260, su canción debería ser tocada 1.100.000 veces aproximadamente al mes en Spotify. Como verán todo un tema.

Lo que no es secreto es que el negocio de la música mueve fortunas. Prueba de ello es el reciente lanzamiento de Tidal, una plataforma creada por artistas archimillonarios y el anuncio de ayer del lanzamiento de Google Play Music, cuyo servicio será gratuito.

Pero empecé hablando de Apple, porque el escándalo se lo lleva Apple Music, que lanzó su plataforma musical sin goce de regalías para los músicos durante los primeros tres meses de prueba. Olvidaba decirles que Swift, además de bonita e inteligente, es una mujer en toda la extensión de la palabra. Y con ello no me refiero a un asunto de género, sino a la facultad de hacer uso de su dulzura a conveniencia. –¡Ooops, lo dije o lo pensé!–.

El pasado domingo la dulce nena publicó:

“Para Apple, con amor, Taylor. Tres meses es mucho tiempo para no recibir un sueldo, y es injusto pedirle a alguien que trabaje por nada. Digo esto con amor, reverencia, y admiración por todo lo demás que Apple ha hecho”, escribió Swift. “(..) No es muy tarde para cambiar sus políticas y cambiar la mentalidad de quienes se verán afectados por esto en la industria de la música. Nosotros no les pedimos iPhones gratis, por favor no nos pidan nuestra música sin compensación”.

¡Tómala Apple!

¿Qué hubieran hecho como CEOs de Apple? Dejar que la niña haga su show y publicidad o tomar con más seriedad las armas que la princesa muestra sin usar.

Siguiente twit en esta telenovela de la vida real:

“Apple siempre se asegurará que los artistas reciban un pago. Apple Music pagará a los músicos, incluso en el periodo de tres meses de prueba. Te escuchamos Taylor Swift y a los artistas independientes. Con amor, Apple”, escribió el Senior Executive de Apple, Eddie Cue, a menos de 24 horas de la publicación de la rubia cantante.

Miren mi rostro de emoji sorprendido.
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Con su carita de no rompo un plato, este bombón resultó asesino. Miren que doblegar a Apple no es poca cosa.

La historia continuó:

“Estoy eufórica y aliviada. Gracias por sus palabras de apoyo. Nos escucharon”, remató en su red social Taylor.

La industria musical, pronto celebró el triunfo y le agradecieron haber sido su portavoz y defensora.

El mismísimo Harris, su novio, puso un twit que decía: “Acabo de tocar adentro de un búho gigante y mi chica acaba de cambiar la industria de la música, qué día”. Tuvo 23 mil retuits y 38 mil favoritos. Hay que poner atención en estos dos que mueven el mundo con simples 140 caracteres.

Parece que no todas las Blanca Nieves se desvanecen cuando muerden la manzana. Taylor Swift hace gala de su aparente ingenuidad, belleza, talento, inteligencia, olfato para temas mediáticos y, claro, su capacidad de hacer dinero. Cual reina muestra sus mejores modales y como una dama enfrenta las batallas, aunque entre líneas, lo que está ejerciendo es su poder. Yo creo que hace bien. Ya la califican de discriminar a sus fans al exigir un pago por su música y  no permitir que la escuchen de manera gratuita en ninguna plataforma. Pero yo digo que es muy su trabajo y ella le pone el precio que quiera. Ya es elección de quien la quiera escuchar. ¿Te gusta?:  lo pagas y lo gozas. ¡Vaya, es música de Taylor Swift! Tampoco es que nos esté privando del agua.

La pregunta que le haría a Taylor si la pudiera entrevistar es: ¿Haces esto por amor al poder de la música o por amor al poder que te da la música? Supongo que ustedes ya intuyen la honesta respuesta.

En fin, veamos si su omnipotencia perdura como le duró a Madonna una largo rato o…si será un asunto efímero como el de otras figuras efervescentes. Por cierto, ¿alguien sabe algo de Lady Gaga?

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