The Guilty Code

La Pesadilla de Dilma Rousseff

abril 18, 2016 Opinion
Por Gabriel Bauducco (@GabrielBauducco)

En definitiva, una figura legal peculiar, llamada “delito de responsabilidad”, podría costarle la presidencia a quien desde hace un año y tres meses enfrenta el segundo período consecutivo de gobierno en una de las democracias más grandes del continente. Pero a pesar de que este es el motivo real, fue impresionante ver la transmisión en directo de la votación que –suceda el juicio político o no– ya ha cambiado la historia del país. No creas que los 513 diputados hicieron alegatos contundentes, no… la vaguedad con que fundamentaron sus votos los 367 que se declararon a favor del impeachment (25 más que los necesarios para que fuera posible), fue pavorosa. Palabra más, palabra menos y obviando los nombres que de poco servirían, dijeron: por mis hijos, por mis nietos, por mi tía, por el café, por el petróleo, por mi ciudad… y hasta por un torturador de la dictadura militar.

Se los cuento para que se sientan menos solos en esta crisis de representación que también afecta a México: igual de avergonzante por la pésima preparación de muchos de sus legisladores (y aquí el lugar común sería decir que tenemos a Carmen Salinas y que alguna vez tuvimos a Irma Serrano, pero la verdad es que muchos otros menos caricaturescos son igual de ineptos).

En unas semanas la misma votación debe realizarse en el senado de Brasil donde se necesitan 41 y de los 81 miembros para que el impeachment se lleve a cabo. De ser así, Rousseff será separada del cargo durante 180 días, tiempo en el que será sometida a un juicio político con el fin de esclarecer el caso. Entonces, Michel Temer, el vicepresidente, asumirá el mando del país. Temer está abiertamente peleado con Rousseff y fue acusado de conspirador por la presidencia. ¿Vieron House of Cards? Bueno, así.

MichelTemer

Esto deja claro un hecho nada nuevo, pero que sí va a contrapelo del discurso habitual. Las izquierdas no están exentas de corrupción. El cliché de que la derecha es la oscuridad política y la izquierda la luz, ya no tiene sustento. Ni en Brasil, ni en México, ni en ninguna parte. La corrupción del poder se ha extendido miserablemente.

La cuestión es que la Cámara Baja abrió una puerta como nunca antes. Sin embargo, es preciso ver un hecho clave. Un texto del diario español El País, firmado por María Martín, asegura que el 60% de los miembros de esa cámara, incluido su presidente, tiene asuntos pendientes con la justicia. O sea que Rousseff está siendo apedreada por quienes podrían serlo a su vez. Impresiona, pero no sorprende, porque al final de cuentes –y esto bien lo sabemos en México– la política busca el poder, pero no la justicia.

Quizá ahí esté el punto clave. ¿Conseguirá Dilma Rousseff frenar su caída o veremos a Brasil entrar en una crisis todavía más profunda?

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