The Guilty Code

La Urgencia de Adaptarse al Cambio

junio 21, 2015 Opinion
Por Jorge Ríos (@JORGERIOSJIM)

No puedo creer que fue hace diez años que puse un pie por primera vez en el medio de la comunicación. En aquel entonces me iniciaba como publirrelacionista de MAC Cosmetics, puesto antecedido por mi hoy amigo Antonio González de Cosío.

Esta nostalgia se alimentó más cuando asistí, en mi traje Príncipe de Gales de Hackett, a la presentación de Festival de Fragancias y Belleza de El Palacio de Hierro, donde anunciaron que el 5 de noviembre será la fiesta de apertura del tan extrañado y esperado El Palacio de Hierro, Polanco. La celebración como cada año fue en la Casa de la Embajadora de Francia en México Maryse Bossière, quien me sorprendió por la gran calidez y afecto con la que nos recibió.

Hace diez años era invitado al Festival por Kitzia Nin Poniatowska, la RP de El Palacio en ese entonces, de quien gracias a mi artículo anterior sobre la muerte de los socialités, me enteré que la autora del nombre de la revista Quién, fue nada menos que ella, la princesa Kitzia (sí, es princesa, real), y además que también fue la primera editora de la revista, pero su paso no llegó ni al primer número, dando así lugar a Marcela Aguilar y Maya para ocupar el puesto dirigiendo el producto de John Reuter y Gaby Serna… de lo que uno se entera.

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Regresando a mis nostalgias, recuerdo, en ese entonces la gente que confirmaba sí llegaba al evento y ocupaban sus lugares muy guapos todos para la comida tres tiempos. Es una pena, y me da rabia que ahora a las personas que se les da el honor de ser invitadas a este, o cualquier otro evento, hagan la gatada de confirmar y no llegar, si no puedes dices “no” y ya. (#SufroComoPR ya publicaré la lista negra, ya verán.)

En ese entonces recuerdo las advertencias de mi mentor Miguel Franco que me decía; “Ay de ti Jorge Ríos, donde no llegue a​l​ evento Lourdes Valencia (a quien Fernando Toledo bautizo como Lourdes Violencia), Antonio González, Fernando Toledo, Herwid Comte y Pablo de Ovando (q.e.p.d.) porque ¡te corro!”​;​ por mencionar algunos y que seguramente muchos de los ahora “piars” del hoy y del futuro no tienen idea de quiénes son algunos de ellos.

​Ahí me tenían temblando, llamando, confirmando, mandando invitaciones, por que antes sí se mandaban invitaciones impresas, grabando los cd´s, sombra aquí sombra allá, en fin teníamos que hacer de todo; nada ​de ​que el asistente y yo directriz de PR, sino pregunten a Gina Pineda que en ese entonces era PR de Louis Vuitton. Luego, ya en el evento escuchaba quedamente a Lourdes Violencia preguntándome “Y tú ¿de dónde vienes muchachito?”, y yo temblando, bueno hasta pipí me hac​í​a del miedo, casi casi les tenías que hablar de ‘usted’ a los editores y periodistas, tenerles todo en tiempo y forma, con soluciones y propuestas, y eso sí​,​ muchísimo respeto por delante. Ser multitasks y aguantar vara eran parte de la profesión.

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De las primeras editoras en atender mis llamadas fue Lina Holtzman, ella recién salía ​como Directora Editoral de E​LLE​ para lanzar GLOW! (título que recientemente llegó a sus 100 ediciones como revista independiente y de la cual ella junto con su papá son los únicos autores del nombre y del título, nadie más, por los que se cuelgan el milagrito). También cordialmente me atendían Lucy Lara, quien comenzaba a planear Infashion, y en ELLE tomaban las riendas Mary Paz Ocejo y Sara Galindo.

Con todos ellos viví mis primeras experiencias en Fashion Week New York, París, Londres y Milán. En ese entonces nadie se las daba de que “yo solo voy a primera fila, solo en business y solo cosas caras, carísimas”. Había celo profesional sí, el normal, pero al final todos íbamos en el mismo barco, sabíamos que el hecho de que una marca consiguiera el acceso al desfile ya era todo un logro, aunque fuera standing, y los editores lo atesoraban. Los PR´s hacíamos equipo y para lograr esos viajes, viajábamos en clase guajolojet y nos hospedábamos en hoteles de Les Miserables, con las ganas solamente de vivir la experiencia y que el presupuesto rindiera para tratar lo mejor posible a los editores.

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Hoy, veo con pena como algunos “piars” montan sus dramas basados en que la asistente no les consiguió vuelo en mas allá de la 3a fila en clase business, en su ruta México–Brasil–Afganistán–Miami, –¡Por Dios! Si antes viajaban en camiones de China Town de un dólar–, o que su máximo logro es presumir que tienen el número celular personal de la editora, –¡ay par favarrrr!–.

Eva Hughes, entonces editora de Vogue México y Latinoamérica, desde entonces contestaba mails desde Miami, como hasta la fecha lo sigue haciendo aún como CEO de Condé Nast en México. ¡Ay, esos tiempos donde reinaba la educación, el respeto, la camaradería!.

De repente llegó la explosión de las redes sociales y con ello las nuevas generaciones editoriales. Todo cambió​. L​os egos se fueron a la alza, “The Devil Wears Prada” trastornó y distorsionó la percepción de un editor y periodista en moda, nacieron las Editrices, regalo o viaje por nota, decían. Así de voraz y directo se convirtió. Si Belinda o Pau eran tus amigas ya la hacías, si no, no eras parte del Royal Queer. Y después la selfie, la foto con el famoso, la bolsa de showroom, el viaje, la foto en el George V patrocinado con cargo a la cuenta de la marca. Mutó, se volvió un caos, y como toda tormenta llegó la calma cuando les pusieron su estáte quieto.

Y con la calma llegó el orden y nuevas cabezas editoriales que aun a algunos nos cuesta trabajo entender; que si son muy jóvenes, que si parecen modelos, que si muy guapas, que cómo le hacen, que si las revistas parecen álbumes personales, que si se la pasan viajando, etc. ¿Egotrices? ¡No!, es el nuevo perfil del editor. Es una consecuencia de los cambios y de la inmediatez con la que ahora fluye la información. Y los que estuvimos y crecimos en un medio tradicional puede costarnos trabajo comprender lo rápido y volátil que una exclusiva ahora fluye, viene y se va, y con ello la responsabilidad del editor ya no es solo desvelarse para escribir un artículo. Hoy los lectores exigen mayores ejemplos reales, en moda, estilo, viajes, comida, con experiencias y estilo de vida en todos los ámbitos, lo cual ha obligado que los editores se conviertan en los protagonistas de sus títulos, ejemplo y paquete comercial para lograr mayores ventas en el retail sobre lo que escriben y editan, son lo que predican, así que vengan muchas más.

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Aplaudo a mujeres como Kelly Talamás, Brenda Diaz de la Vega, Ariadne Grant, Sara Galindo, Pamela Ocampo, Fer Lebrija, por mencionar solo algunas, de quienes me llena de orgullo verlas representando México en las grandes pasarelas internacionales haciendo que los ojos del mundo de la moda y el lujo nos volteen a ver solo por su presencia y nos dejen de ​”pelusear​”​. ​A​hí divinas, sentadas dignamente en front row a lado de grandes iconos como Suzy Menkes, Linda Fargo, Anna Wintour, Anna Dello Russo, Grace Coddington… o recibidas por grandes Directores Creativos como Karl Lagerfeld, Alber Elbaz, etc.

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Tanta información y poder nos puede desubicar si no estamos preparados en recibirla y, sobre todo, hay que resolver cómo vamos a responder y adaptarnos sin culpar al de enfrente por los vertiginosos cambios y entender que es solo nuestro trabajo, esfuerzo y receptividad a nuevas ideas lo que nos pone ahí, en ese sitio productivo y privilegiado. Como bien hizo en citar a Darwin la Tía Paz Arela en su pasada columna en el periódico Reforma en su consabida sección de moda; “Sobrevivirán los más fuertes y los que sepan adaptarse a este nuevo panorama, que cada día es más rápido y complejo”.

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