The Guilty Code
Las ultimas

Las Piedras Respiran

marzo 18, 2016 Opinion
Por Eduardo Limón (@elimonpartido)

En su espléndida crónica sobre la primera vez que The Rolling Stones pisaron suelo mexicano (aparecida en Los Once de la Tribu y titulada con lucidez y algo de poesía como “Las piedras tienen la edad del fuego”) Juan Villoro señala a los integrantes de esa banda espesa –que va para más de cincuenta años produciendo ruido del bueno– como “una metáfora del poder tan eficaz como la Ciudad Prohibida de Pekín”. Bien, sí, e idénticamente antigua, añadiría yo.

rolling stones 60

Fui a ver a los Rolling Stones el lunes pasado, justo como grandioso ritual para iniciar mi contaminadísima semana. Contando las edades de sus miembros longevos (en la fila de soporte Stone, aunque no hay precisamente ningún chamaquito, sí hay que señalar a músicos mucho más jóvenes que Jagger, Richards, Ron Wood y Charlie Watts) los años que el grupo suma sobre el escenario ascienden a la friolera de 286. Casi tres siglos. Ya sé que el dato no reviste la menor importancia y que el lugar común –más común cuando se asiste a un concierto de los Stones– es pensar que la que nos tocó fue quizás la última vez que los cuatro músicos tocaron en algún lugar del planeta, pero honestamente emociona la idea de saber que existen seres humanos capaces de éxitos tan refulgentes como lograr vivir largamente y, además de ello, dedicarse a hacerlo practicando exactamente lo que les place llevar a cabo y nada más.

“Satisfaction” para poner fin a esta primera noche #StonesMexico

Un vídeo publicado por ocesa_rock (@ocesa_rock) el

También emociona pensar que el trabajo de estos personajes imprescindibles consiste en hacer felices a los demás. Y es aquí donde luego de esa noche (que me hizo levantarme al día siguiente reptando por un poco de agua) me dio por pensar en las muchísimas cosas que distancian a los Stones, digamos, de nuestra vergonzosa clase política, algunos de cuyos impresentables personajes dieron mucho que hablar durante esta semana que concluye, luego de haberse tirado la bolita con maestría digna de mejor causa tras el enfrentamiento provocado por el origen de las porquerías que estamos en este preciso momento respirando tanto usted como yo, haya pasado o no la contingencia ambiental. Para empezar, no sé las edades ni de Eruviel Ávila ni de Mancera, cuantimenos me importa saber cuántos años tienen Francisco Olvera, gobernador de Hidalgo, Rafael Moreno Valle o Mariano González, de Puebla y Tlaxcala respectivamente, y me horroriza pensar que, en gran medida, el trabajo de estos hombres consista primordialmente en hacerle la vida difícil a sus gobernados. Los Stones me parecen carismáticos y genuinos. Los gobernadores de la Megalópolis son justamente lo contrario. El blues prende. La política agüita.

mancera eruviel

Independientemente de las broncas épicas que los han mantenido separados por períodos muy prolongados, hay que decir que The Rolling Stones –particularmente sus dos encéfalos, Mick Jagger y Keith Richards– han sabido coordinarse por ya muchos años para dar buenos (buenísimos) resultados a quienes pagan por, digamoslo así, recibir los servicios que prestan. Eso no pasa con ninguno de los gobernadores citados, quienes ya sea por vil intransigencia, intereses creados difíciles de revelar (ya estoy esperando ver con qué voz de mando Miguel Ángel Mancera, por ejemplo, va a parar, en aras de controlar la contaminación, algunas de las macro-obras que su gobierno autorizó) o simple ineptitud, no atinan a llevar a cabo ninguna acción concreta para controlar el problema que vivimos. Los Stones se quedan vivos en la memoria de su fanaticada. Yo le aseguro que al término de cada uno de sus períodos, ninguno de los gobernadores citados será recordado más que por los ciudadanos que su administración haya contribuido a afectar. ¡Qué tristeza!, ¿no le parece? Allá, guitarrazos y armonía de la mejor calidad, aquí, encontronazos estériles y discordia de la más chafa factura.

STONEs df 2016

A estas alturas usted, querido e inesperado lector se preguntará: ¿y a este por qué se le ocurrió comparar a los Rolling Stones con los gobernadores de la rimbombante Megalópolis (Megalópolis= neologismo que significa “ciudad a lo cabrón”)? Bien, yo le responderé: se me ocurrió porque ver el concierto de los Satánicos Viejecitos me hizo recordar que hay quienes son buenísimos para oxigenar la vida y quienes lo son para no dejarnos respirar.

¿Fin de la contingencia? Por favor: fin del pleito entre dos egos gigantescos. Si a esas vamos, preferiré siempre que se arreglen entre ellos los de Mick Jagger y mi admirado Keith Richards.

México City! Thank you to all 118,000 of you who came to both of our shows. It was great to be back!Next stop, Cuba!#StonesMéxico #StonesCuba

Posted by The Rolling Stones on viernes, 18 de marzo de 2016

 

PD Culpable: El viernes de la próxima semana The Rolling Stones tocarán en La Habana para una audiencia calculada en poco más de medio millón de personas. Independientemente de que en Cuba lo más terrible que puede pasarle al aire es que le entre un norte que lo enfríe, la experiencia para la banda y para la población va a ser maravillosa. Quisiera ir a Cuba y ver a los Stones, “noleaunque” que el gobierno de aquel país haya sabido adaptarse tan, pero tan bien a los nuevos tiempos, que casi pueda aparecer hoy ante la mirada de cualquier bluesero/rockero de corazón ladeado a la izquierda como progresista. Sí. Quisiera ver a los Stones en La Habana. “Noleaunque”.

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