The Guilty Code

Lecciones de humildad con el América

marzo 11, 2016 Opinion
Por Gabriella Morales-Casas (@gmoralescasas)

La semana pasada fui a cenar a Mar del Zur y quiero decir que está mejor que nunca. La primera vez que acudí fue a las pocas semanas de que Lalo Wichtendahl abriera; me gustó, pero le faltaba algo, como cuando a una chava guapísima le falta actitud.

Volví un par de veces y me fue gustando más, pero dejé de ir unos seis meses, y honestamente, me sorprendió la más reciente ocasión que lo visité, durante esta semana: quedé maravillada por el sabor, el sazón y la evolución de Lalo en el tiempo que lo abandoné.

mar del zur

La carta ya cambió y es más arriesgada; conserva su pollito zarandeado o los camarones thai, encontré nuevas propuestas. No hay algo que no me haya gustado, hasta el pulpo, y a mí no me gusta el pulpo. El ceviche estaba mejor que en Astrid y Gastón (sí, ¿y?), la pasta exquisita, suave y bien integrada con la salsa y los mariscos, y como cierre a la gran noche, pedí un helado crocante de vainilla, que me sirvieron en un divino changuito de coco realizado típico de Acapulco. Awwww.

(Los mojitos de sabores estaban bieeeen pegadores, by the way). Lo amé. Es mi nuevo restaurante favorito.

Pero dejen que sea el mío, si yo soy sólo una humilde escritora, a los que vi muy gustosos disfrutando de la cena fue al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas y a su hijo Lázaro Cárdenas Batel, acompañados de un amigo, en la mesa del rincón, diría Vicente Fernández; pero cuando se fueron, los comensales presentes volteamos a ver al ingeniero y a despedirlo sutilmente con un movimiento de cabeza o una palma levantada, a lo que él respondió con esa sonrisa suya tan particular.

Ya cuando personalidades de ese calibre van a tu restaurante es porque está pegando chido, y tampoco es que el ingeniero Cárdenas sea socialité como para andar faroleando por Polanco; es realmente una persona tranquila y humilde.

Hablando de humildad, voy a dejar esta frase por aquí: “Soy humilde, le voy a los Pumas”…

pumas-reloj-ko

Si bien recuerdan, aquello lo cantaban Fer y Santi, dos alumnos de la Ibero en su video “Acapulco Dreamers”, uno de esos ejercicios sociológicos que les encantan en las universidades nice para demostrar algo, que en este caso fue lo superficiales que son los mirrreyes, nuestros mirrreyes.

Pues bien, el video fue del 2009 y entre joyas como: “nada me provoca tantas sonrisas como tener una casa en Las Brisas”, y “esta es la casa de Luis Miguel, todavía no hay güey más padrote que él”, salió su siguiente hit, “Quiero ir al antro”, que también se volvió viral, con una de las mejores estrofas que he escuchado en mi vida social: “Soy heredero de grandes fortunas, pero soy HUMILDE, le voy a los Pumas”.

Todo este choro viene a cuento porque, apenas esta semana, la firma de alta relojería Hublot anunció el lanzamiento del nuevo Big Bang América… No, no se trata del Capitán América, tampoco del continente americano, sino del América, el América. Las gallinas, perdón, las Águilas del América.

Los Pumas, apenas en octubre del año pasado, lanzaron su reloj oficial con la marca Knock-Out, que es de humilde cuarzo (pero con caja de acero y cristal de zafiro, ¿eh?) para sus humildes aficionados, con el 20 por ciento de las ganancias a favor de Grupo Proactivo Mexicano, que fomenta la sustentabilidad y la responsabilidad social en el estado de Puebla.

Es tan humilde que cuesta 9, 500 pesos… ¿¡Dije humilde?!

El Hublot del América corresponde a la celebración de los 100 años del club; tiene dos versiones: el cronógrafo y el cronógrafo retrógrado con movimiento patentado UNICO –así se escribe– de cuerda automática, doblemente retrógrado con 387 piezas y un cronógrafo central, o en cristiano: Oye Saloméeeee. Vamos, ni el Real Madrid tiene un reloj tan acá como el que tendrá el América.

El primero tendrá un costo de 18 mil dólares, y el segundo de 28 mil (ok, el de Pumas sigue siendo más humilde).

america-centenario-reloj

Lo más interesante es que Emilio Azcárraga, propietario del club y Luis Peyrelongue, propietario de la joyería y relojería de altísimo lujo Peyrelongue Chronos, tuvieron la idea; Luis invitó entonces a Hublot, que aceptó gustosa en lanzar el primer reloj carísssssssssimo de complicación para un club mexicano.

Como sabemos, Hublot tiene toda una colección futbolera con todo y slogan “Hublot Loves Football”. Clubes como el Bayern Munich, el Chelsea, el Ajax y la Juventus tienen sus propios relojes con la marca, hasta la Selección Mexicana, pieza que fue lanzada previo al Mundial del 2010 cuando Jean Claude Biver todavía estaba a la cabeza de Hublot.

Así que ódienlos más, ¡porque son ricos, presumidos y pueden pagar su relojazo!

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Las piezas serán sobre pedido y no se harán más de 100 por cada modelo. Estarán disponibles en septiembre de este año en Peyrelongue Polanco y en su córner en Saks, antes de la gran celebración por el centenario del equipo, que se conmemoran el 12 de octubre (hasta con esa, miren que opacar a Cristóbal Colón).

Emilio Azcárraga, su esposa Sharon Fastlicht, el director deportivo del club Ricardo Peláez, el jugador Rubens Sambueza y Fausto Salvi, el director de Attila, la distribuidora de Hublot en México, acudieron a la boutique para el anuncio, donde Luis Peyrelongue y su esposa Jessica los recibieron gustosos, con todo y la prensa deportiva que abarrotó la joyería. Así es el futbol y así es el América, provocando, entre otras cosas, tumultos.

Pero yo soy humilde, porque le voy a los Pumas… Je, je.

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