The Guilty Code

#GuiltyPost 14 Lila Downs: La voz de México

La voz de Lila Downs es única y virtuosa, pero también es la voz de un país, de mexicanos que a través de su música honran y le canta a su mole, a su tierra, a sus tradiciones, a la llorona y a la sandunga, a la vida y a la muerte, a la justicia y a la injusticia, a México. Hoy, la gran cantante oaxaqueña engalana las páginas de The Guilty Code.

Texto y entrevista: Ana Victoria Taché (@Vioverdu) / Fotos: Ricardo Trabulsi (RicardoTrabulsi) / Stylist: César Casalone (@CesarCasalone) / Maquillaje y peinado: Armando Becerril /

Está reconciliándose con la muerte, y a su manera, cantándole. Lila Downs, la icónica cantante que lleva la esencia de México y de su amada Oaxaca por el mundo, nos aseguró fuera de cámaras que no le encanta que asocien su imagen con la de una vocera o defensora de las causas justas de nuestro país, pero pareciera ser una misión imposible no preguntarle qué siente, qué opina, qué ha hecho. Hablar de la muerte, natural o no, justa o injusta, ya sea la de su padre, quien falleció cuando ella era una adolescente, o la de los estudiantes desaparecidos, la sensibiliza al punto que no puede contener las lágrimas.

Antes de continuar con la gira Balas y chocolate por Sudamérica, Lila nos visitó en la guarida de los culpables, para inundar nuestro estudio con su presencia y con el espíritu de sus raíces. Acompañada de su esposo Paul, su hijo Benito Dxualdi y Mari, la chica que los acompaña siempre y que es su brazo derecho, Lila disfruta profundamente crear distintos looks para las fotos. En serio lo disfruta: ver los collares, armar tocados con lechugas o colocarse esos imponentes trajes bordados con semillas de distintos tipos mientras escuchamos al fondo Toña la Negra, cortesía de su playlist personal.

Dice que le estresa que su hijo la vea siempre rodeada de gente, pero lo cierto es que Benito se porta muy bien. Es un pequeño calladito de siete años que espera paciente, recargado en las piernas de papá, a que mamá se desocupe para que canten juntos, porque Lila dice que a su hijo le gusta cantar.

A estas alturas ya todos sabemos que la vida es luz y sombra, blanco y negro, principio y fin; pero por si se nos llega a olvidar, escuchemos el último material de Lila, Balas y chocolate que nos lo recuerda con ritmo mientras ella nos confiesa que lo que de verdad le gusta es cantar, componer y hacer yoga en compañía de su marido, y que ha encontrado en el ejercicio de conocerse a sí misma un camino para el perdón. Ese que tanta falta le hace al amado México de Lila y de todos nosotros.

The Guilty Code

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