The Guilty Code

Lladró para todos, crónica de una visita a la ciudad de la porcelana

julio 14, 2016 GUILTYNEWS, Lujo, Pride, Slider One
Hace un par de meses, Lladró abrió una boutique en El Palacio de Hierro Polanco, y con ese pretexto la marca invitó a The Guilty Code a conocer su fábrica de porcelana, museo y showroom en Valencia, para conocer sus procesos y sus piezas, desde las más bellas, hasta las más discutidas.

Por Gabriella Morales-Casas (@gmoralescasas)

Declárense culpables: Todos tenemos un Lladró en la casa de la abuela, los papás o en la nuestra. ¿¡Pero, qué creen?! Que las piezas han mutado hacia colecciones más modernas y arriesgadas, incluida una línea de interiorismo.

En la carretera de Alboraya, a 10 minutos de Valencia Capital, se encuentra el poblado de Almássera, cruzando la calle ya es el pueblo Tavernes Blanques, donde toda la vista se la apropia la enorme estructura blanca que compone la fábrica y el museo de Lladró, sí, la firma del Quijote sentado que tiene tu abuelo en su casa.

Son 100 mil metros cuadrados conocidos como La Ciudad de la Porcelana, que ha crecido y cambiado desde 1969, cuando Juan, José y Vicente Lladró inauguraron la fábrica que lleva su apellido, tras la fama adquirida como artesanos de florecillas de porcelana hechas a mano cuando eran adolescentes.

Las pequeñas piezas se hicieron populares entre las señoras de sociedad de Fallas, como se le conoce localmente a los poblados alrededor de Valencia, y poco a poco, llegaron hasta la mismísima capital de Levante para vender sus creaciones; primero sin firmar, y después, firmadas en un delicado color azul que subsiste como un logotipo más elaborado. “Ahora han hecho una campaña por recuperar aquellas que no firmaron, para tenerlas en el museo”, dice Rosa Lladró.

Rosa y Ángeles Lladró, hijas de Juan, son quienes llevan las riendas de la empresa familiar nacida en Almàssera.

Fabrica-Lladro

Pero, ¿qué hace a Lladró tan popular a nivel mundial?

De entrada, que la porcelana se considera un material precioso por ser prácticamente inalterable –excepto que lo azotas en el piso, claro–; “es un material eterno”, comenta Rosa; esto se debe a su mezcla de elementos químicos duraderos: caolín, feldespato potásico y el durísimo cuarzo. Esta es la materia prima de la porcelana dura.

De todas las porcelanas de esta calidad existentes en el mundo (incluida la antiquísima china) a Lladró la distinguen su proceso y sus acabados. La fórmula es secreta, por supuesto, pero están muy orgullosos de su innovación con la cochura o cocción, “que redujimos significativamente de tres etapas a una”. Conocido como monococción, este método otorga el acabado cristalino y las tonalidades pastel propias de sus obras, “que muchos intentan copiar, pero nunca quedan con la calidad y la precisión de nuestra marca”, dice Alicia González, directora de relaciones públicas de la marca.

Actualmente, la producción comienza con un boceto que después pasará al diseño en barro; la pieza es fragmentada para tomar medidas exactas y crear moldes definitivos en el taller. Cada piecita entra en un molde numerado, del que saldrá la pasta blanda de cada fragmento.

Lladro-Sello

“Mientras más fragmentamos la escultura, más aire y expresión tendrá la pieza”, dice José Sáez, director de comunicación para las Américas, de Lladró. Cada diminuto fragmento de porcelana húmeda y maleable pasa a manos de los artistas, quienes con pincel y agua únicamente, cuidan que no queden grumos ni asimetrías, pero sobre todo, darle expresión a las figuras humanas. “Por eso cada pieza es única; pueden ser idénticas, pero las he hecho yo una a una a mano”, dice Silvia.

Después pasarán al arte del color con tonos en crudo que rebasan el centenar de colores. Charo es una de sus artistas pintoras, quien lleva más de 40 años haciendo las caritas a las figuras. María hace las florecillas a mano. Son apenas 18 artesanos en el taller a pesar de la producción masiva de la marca.

“Aquí la única máquina es el horno”, dice la propia María, quien como muchos de los artesanos de la marca son entrenados en la Escuela de Formación Profesional de Lladró, que opera desde 1962, para instruir a los profesionales en el estilo Lladró, algo que solo los conocedores de la alta porcelana pueden identificar.

Lo último será barnizar las piezas antes de llevarlas a cocción a la inmensa bodega donde tres hornos gigantescos hacen su parte. En este proceso reducen su tamaño de un 15 a un 18 por ciento debido a la mineralización que el calor provoca en la porcelana, nada menos que a 1280 grados C, y puede alcanzar los 1300.

Lladro-Artesanos-1

Las miles de piezas que anualmente se fabrican en este taller van por temáticas: matrimonio, familia, literatura, hombres, mujeres, niños, religiones, ballet, circo, animales, Navidad y hasta profesiones. Hasta Elvis tiene su Lladró. “Hay para todos los gustos”, comenta Sáez.

Si eres nostálgico, lo tuyo es Re-Deco, son obras históricas sobre pedido –disponible en México– como la Menina o las Sirenitas, entre muchas otras que están expuestas en el museo. Alta Porcelana es la colección estelar por el trabajo delicado y de finos detalles que implica cada enorme representación, como la procesión de La Reina del Nilo y la fantasía de la Cenicienta. También es la más cara.

Pero en los últimos años han dado un giro al interiorismo al incorporar una colección exclusiva para arquitectos. “Es por cita y nos adaptamos a lo que ellos requieren”, dice Alicia. Un ejemplo es la propia pared del showroom, pintada de negro mate, en la que están montadas nueve hadas iluminadas por la parte de atrás con LEDS. El resultado es elegante y sobrio.

Las propias figuras tan Lladró también han evolucionado por medio de colecciones de autor, más modernas y divertidas. Una de ellas es Atelier, en la que se invita a un diseñador del momento a intervenir o co-crear figuras. En este rubro trabajan mucho con Jaime Hayón, autor de los ornamentos de mesa Fantasy y algunas piezas de la línea de lámparas Lighting, como “The Clown” (un arlequín con nariz de oro que funge de base), una de las más vendidas a nivel mundial.

Lladro-Artesanos-2

Mención especial merece The Guest, lanzada hace un año, exactamente: se trata de un niño con pijama de conejito, cuyos colores y diseños son piezas únicas intervenidas por artistas como el propio Jaime Hayón y nada menos que Paul Smith, Tim Biskup y Gary Baseman. El muñeco se llama guest porque alude a los niños que se quedan a dormir en casa de algún amiguito. Fue idea de Rosa, quien tiene hijos.

También han tenido cabida artistas emergentes como el despacho caribeño Friends with You, cuyas esferas navideñas con Lladró fueron presentadas en la feria de arte de Basel en 2015.

Por último, también estrenaron este año la línea de joyería, que incluye mancuernillas, aretes, gargantillas y anillos con oro. Destacan las coquetas palomas sostenidas por una rama de oro, diseñadas por Bodo Sperlein, autor de toda una colección de tapas para botellas con porcelana negra, un acabado espectacular.

Por cierto, que los Lladrós nos revelaron cuáles son las piezas más vendidas en México: Cuatro “Reinas del Nilo” e innumerables piezas de “El Ángel Protector”. También incluyen a la edición exclusiva para México de la Virgen de Guadalupe, lanzada en 2015, de la que se crearon 25 figuras en venta a beneficio del Museo de Arte Popular.

Lladro-Virgen-de-Guadalupe

Todo el catálogo esta disponible en tienda o sobre pedido en Lladró dentro de El Palacio de Hierro Polanco. Pero no hay nada como ir a Almássera a visitar La Ciudad de la Porcelana, justo en ese poblado en el que se hace la más tradicional y antigua horchata valenciana. No cabe duda de que el lujo también es cultura.

Lladro-Cenicienta

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Lladro-Reina-del-Nilo

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