The Guilty Code

¿Louis Vuitton o “Luis Vuitrón”?

junio 17, 2015 Opinion
Por Sagrario Saraid (@ssaraid)

United Airlines debería poner el ojo en su crew y nosotros en qué y de dónde proviene lo que compramos.  Aunque parezca una inofensiva versión no original, impacta hasta el PIB del país y esclaviza a quienes menos imaginas.

En mi clóset vive la democracia. Hay desde unos zapatos de Zara o Nine West, hasta unos hermosos Burberry o Salvatore Ferragamo. Desde una bolsa artesanal que compré en Oaxaca, pasando por una de Express, hasta una Carolina Herrera. Por supuesto mi consummer voice me pone a soñar cuando me susurra que imagine un armario repleto de Manolo’s Blahnik, Christian’s Louboutin, Longchamps, Chanel, etc. Sin embargo, vivo feliz con lo que habita en él, no porque no quiera todo lo que sueño, sino porque me da la tranquilidad de que a donde sea que vaya, no pasaré por una fake que cree que nadie se da cuenta de que lo que está usando no es original. ¡Qué oso! Antes muerta que pirata.

Louis Vuitton es actualmente, según los Consultores Millward Brown y el conglomerado de Publicidad WPP, la marca de lujo de mayor valor (24,700 millones de dólares). Pero el éxito y la fama tienen sus contratiempos: esta firma fundada en 1854 es –sin duda– también la más plagiada.

En  México, donde tristemente muchos de mis paisanos creen que una marca los define y no viceversa, el tema de la piratería es alarmante. Se ve de todo en este país, eh. Para el surrealismo nos pintamos solos. Me ha tocado ver un auto León al que le quitaron la placa de la marca para ponerle una de BMW. ¿Neta? ¿En serio el propietario cree que nadie se da cuenta? El icónico print de Burberry aparece estampado en las bolsas de mandado que venden en el tianguis que ponen cerca de mi casa. Al oso de Tous le han hecho de todo, pobre: ha sido tan ultrajado que ya ha perdido toda ternura. He visto bolsas tipo Gucci que dicen Pucci (¡no saben que sí existió un Emilio Pucci!). Y ya ni sé que decir de la casa que pintaron con el monograma de LV.

SagraInt

En todos los rubros hay copias, pero por supuesto que las marcas de lujo son de las más afectadas. Recientemente Ivette Saldaña publicó en el periódico el Universal que “la piratería y el mercado ilegal de productos podrían significar pérdidas para el país por 200 mil millones de dólares, es decir, el equivalente a una quinta parte del PIB (producto interno bruto), al implicar afectaciones para las industrias o reducción de empleos, entre otros daños”. ¡Eso es muchísimo dinero y es un gran problema!

A mí  no me gustan los monogramas (son las abreviaturas que se usan como sellos de las marcas). Creo que en México gritan desesperadamente: ¡mírame tengo una LV! Y además son lo más fácil de falsificar. Si uno aborda el metro en la estación Cerro de la Estrella, les juro que se topan con más de una LV (pirata, claro, u original-robada), lo mismo que si llegas una tarde a comer a Los Canarios, todas pasean sus bolsas con el monograma (originales, claro, o piratas disfrazadas de clon, que según ellas no es lo mismo).

La sorpresa en la tendencia del mercado es que los monogramas están pasando por una crisis. Así que originales o falsas: pas chic.

Según el Washington Post, los expertos en marcas de lujo notan que sus clientes “están prefiriendo pagar por una única pieza, difícil de encontrar, en lugar de invertir en bolsos altamente reconocibles de marca”. Además piensan que ese cambio es “en gran parte, por la adaptación a un momento en la moda de alta gama que apela al gusto discreto y la individualidad como los estándares más cool de estos tiempos. La predilección por los productos de lujo menos ostentosos está también, en parte, siendo impulsado por el debate político a fuego lento sobre la desigualdad de ingresos, que está dejando algunos grandes consumidores preocupados de que es de mal gusto llevar un bolso que prácticamente anuncia su alto precio. Louis Vuitton sumó a Nicolas Ghesquière, diseñador, considerado como uno de los principales innovadores de la moda, para fungir como su director creativo. Cuando su primera colección para la marca fue lanzada el año pasado, Ghesquière no se alejó por completo del logo, pero optó por diferentes interpretaciones.”

Otras marcas, como Gucci, están comenzando a alejarse por completo –tal vez sólo por el momento– de su monograma. Incluso Johann Rupper, CEO de Grupo Richemont, afirma que “la gente con dinero no quiere mostrar ahora que lo tiene.” Sarah Quinlan que estudia los patrones de gasto de los consumidores para Master Card, también asegura que claramente la gente no está queriendo mostrar su riqueza tan conspicuamente.

Es imposible renunciar de un día para otro a un monograma en el que se han invertido tantos años y dinero. Además de que aún es más el mercado que lo exige y los archimillonarios no son tantos. Así que quien encabeza la lista de las firmas más poderosas: Louis Vuitton, ha decidido explorar en ambos mundos el “sin tanto monograma” (como se aprecia en el video anterior) y el “con monograma” aliándose con otros diseñadores que reinterpreten las formas dando unicidad a cada propuesta y poniéndosela más complicada a los falsificadores.

No es divertido comprar piratería aunque te sientas millonario por unos instantes. “Un investigador me dijo que recuerda haber entrado a una planta maquiladora en Tailandia hace algunos años, donde vio a seis o siete niñitos, todos menores de 10 años, sentados en el piso maquilando bolsas piratas. Los dueños les habían roto las piernas y les habían amarrado los muslos a los tobillos para que no sanaran, solo porque los niños querían jugar en lugar de continuar maquilando piratería”, del libro Deluxe: How Luxury Lost Its Luster, de Dana Thomas.

Más info en:

http://theguiltycode.com/las-10-marcas-de-lujo-mas-valiosas/

www.eluniversal.com.mx

www.thewashingtonpost.com

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