The Guilty Code

Mi Querido Capitán: Ramón Carlin 1924-2016

mayo 22, 2016 Opinion
El pasado 5 de mayo, falleció a los 93 años de edad el empresario poblano Ramón Carlin, quienes lo conocieron dirían que hasta escogió la fecha de la batalla de Puebla para partir de este plano.

Por Kitzia Nin Poniatowska (@Kitzia_Nin)

Los obituarios se publicaron desde en el New York Times hastan en The Telegraph, de Londres, –and everything in between-, pero si en algún lado es cierto que “el peregrino nunca es profeta en su tierra”, ¡es en México!

Ni una palabra; bueno sí: una nota chabacana y mal informada por algún periódico chilango.

Mi relación con la familia Carlin -como en Alejandro Carlin, diseñador alta costura, y su papá Enrique “Quique”- me viene a la mente de unos siete años atrás. Yo voy rumbo a McAllen para acompañar a mi mamá y a Alejandro mi hermano, quien falleciera un mes después, Quique en Monterrey buscando a una PP.RR. para la marca de moda de su hijo. En aquel entonces aún era Lola de Alejandro (Lola, resultó ser una perra del diseñador, nada que ver con el concepto de Lolita, de Nabokov).

RamonCarlinSayulaPaquita

Ya en McAllen, ante la inevitable condición de mi hermano, el viaje y encuentro en Monterrey con los Carlin quedó pospuesto. Mi hermano mayor, Pablo, al escucharme hablar para cancelar la cita me comentó:

-¡Claro! Quique iba con nosotros en la prepa. Su papá lo mandó a Irlanda a estudiar porque se quería casar y luego se fueron a velear alrededor del mundo en el Sayula.

La relación tienen más fondo del que yo conocía. Así que cuando me enteré del sentido fallecimiento de Ramón quise escribir la presente nota.

RamonCarlin

Ramón fue un hombre que demostró tenacidad, perseverancia y asertividad desde muy temprana edad. Al morir su padre, quedando la familia huérfana, Carlin, cómo el hombre mayor de la casa, asumió las obligaciones de mantener y proveer a su mamá. Comenzó en trabajos de fábricas de jabón, el joven Ramón logró fundar un imperio con su empresa de ventas a domicilio en abonos. Conocido como el magnate de las máquinas de lavar y el marinero de fin de semana. Carlín no descubrió la vela si no hasta después de los 40 años, cuando su hermano lo incitó a que juntos compraran un barco.

Pero la verdadera carta del destino se jugó cuando su hijo Enrique “Quique”, un muchacho de apenas 17 años, le participaba a sus papás sus intenciones de casarse con su novia de 14. Sus padres no consentían esta unión por lo cual el joven enamorado fue deportado a Irlanda a que se le pasara el mal de amor y sus ideas de matrimonio.

Es precisamente en Londres de visita a su hijo donde Ramón ve un anuncio de la primera regata organizada por la Royal Naval Sailing Association, en aquel entonces patrocinada por Whitbread (hoy Volvo Ocean Race).

RamonCarlinSayula

Carlin se inscribió sin barco ni tripulación. El barco sería un Swan de Sparksman & Stephens de 65 pies (20 m de eslora) la selección de la tripulación bien podría ser guion de una película: su hijo Quique, su esposa Paquita, Adolfo “Cantis” Orenday cuyo apodo viene de que su papá fuera el jardinero de Cantinflas.

Los sobrinos de Ramón: Roberto Cubas Carlin, Francisco Reyes Carlin; Butch Darymple-Smith, Keith Lorence (quien se apuntó a la travesía con la idea de todos los lugares cool por conocer sin jamás pensar en los intervalos, ni cómo llegar ahí, quien a la vez estaba elaborando las velas para la embarcación) David Bowen, Bob Martin, el navegante Ray Conrady y Tjerk Romke de Vries.

RamonCarlinSayulaTripulacionPasado

Así, el 8 de septiembre de 1973 con 17 Barcos de siete naciones que incluían México, Francia, Reino Unido, Italia y Polonia, se hicieron a la mar para recorrer 27,000 millas náuticas o su equivalente a 50,000 km en tres etapas saliendo de Portsmouth, Inglaterra: la vuelta al mundo en mar, se realizaba hacia el Este cruzando el Océano Atlántico, hacia el sur anclando en el primer puerto en Capetown, Sudáfrica. Luego atravesaba el Cabo de Buena Esperanza hacia el Océano Índico, el archipiélago Malayo en dirección hacia el Océano Pacífico hasta llegar a Sidney, Australia. Después, cruzaba el Cabo de Hornos, punto donde convergen el Atlántico y el Pacífico (nada más como referencia, apunto que hay más gente que ha subido al Everest que los que han cruzado el cabo de Hornos) llegar a Río de Janeiro en Brasil y de ahí alcanzar nuevamente el Atlántico en dirección a Inglaterra.

Paquita, la esposa de Ramón, tras 40 días en altamar y después de completar el primer trayecto desembarcó en Sudáfrica. El joven Enrique había tenido una diferencia de opinión con otro miembro de la tripulación, por lo que también estaba considerando desembarcar, el consejo de su padre fue “nunca empieces algo que no pienses terminar”, lección que hoy el empresario, esposo y padre de familia considera ha sido una de las mejores lecciones que ha aprendido en su vida.

Para sorpresa de todos, el Sayula II llegó en segundo lugar.

RamonCarlinSayulaBarco

El trayecto correspondiente de Capetown a Sidney, también es conocido como una de las aguas más complejas de navegar debido a los 40 rugientes que se generan por los vientos en esas latitudes. En esta parte del recorrido, el Sayula II sufrió dos percances: las palabras que ningún marinero espera tener que decir: “¡man overboard!”. Ramón Carlín había sido aventado al mar por una ola al estar cambiando el spinnaker. Por fortuna, el incidente no pasó más que como anécdota del viaje; el siguiente incidente fue el 11 de diciembre: mientras Bob Martin timoneaba la embarcación, una ola de unos 14 o 15 metros de altura engulló al Sayula. Aunque el barco se volteó, la quilla aguantó y evitó que se virara a 180° y se hundiera. Gracias a que utilizó el cinturón de seguridad, la tripulación del Sayula sobrevivió milagrosamente a este incidente. Entre otras averías, se perdió el radio y demás instrumentos de comunicación: la embarcación se daba por perdida. “La situación era escandalosa”, recuerda Ramón Carlin. “Así que decidí dejar esa ruta que era la más rápida, corta y directa a Sidney e ir por otro lado, lo que perdíamos en distancia lo ganábamos en aguas más dóciles. Ahí ganamos la regata, los demás barcos la pasaron muy mal. Murieron varias personas y otros barcos sufrieron daños irreparables. Cuando vieron nuestra vela la 7208 no lo podían creer, nos daban por muertos”.

En route de Sidney a Río, para sorpresa de todos, el título se disputaba entre Francia, Inglaterra y México. El Sayula II llegó en primer lugar.

RamonCarlinSayulaTriunfo

RamonCarlinSayulaCaricatura

El 19 de marzo se inició el último trayecto de Río a Portsmouth, llegando y así coronándose campeón un domingo de Pascua a las 4 de la tarde. ¡Justo a tiempo para la hora del té!

La maravillosa e increíble odisea del Sayula y de su tripulación ha sido llevada a la pantalla grande por el director de cine mexicano Bernardo Arsuaga. El documental se titula The Weekend Sailor y estará pronto disponible para su proyección. The Guilty Code tuvo una primicia y la oportunidad de ver y descubrir muy merecido reconocimiento al tesón y la determinación de Ramón Carlín y la de su tripulación.

Cuando hablé con Quique para darle el pésame me dijo algo melancólico algo bromista: “El jefe soltó las amarras y se fue de viaje”.

¡Buen viaje querido Ramón!

PD: Por cierto, Quique Carlin, el Romeo que detonó esta historia, regresó a México después de la Copa de Vela y se casó con Marcela, el amor de su vida. Hoy, cuarenta años después, siguen juntos y muy felices.

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