The Guilty Code

Protocolo para Polo y otras Cursilerías

julio 10, 2015 Opinion
Por Gabriella Morales-Casas (@gmoralescasas)

¿O no? Aquí se celebra el 4 de julio a lo grande, y prueba de ello fue la concurridísima Copa de Polo Desafío Porsche, realizada en el club La Santísima Trinidad, al que toda la crême de la crême neoyorquina-sanmiguelense acudió, además de invitados del D.F. Fueron 1500 personas.

Se recaudaron fondos a beneficio de Scholas Occurrentes, fundación del Papa Francisco, todo esto a iniciativa de Ignacio Egido, director del torneo. Ahí andaban Fernando Olvera, secretario de turismo de Guanajuato y Mauricio Trejo, presidente municipal de San Miguel de Allende, y socialités como Sepp Ridell, Mathias Nasser, Roy Azar, Rogelio Igartúa y parte de la familia Solórzano.

El torneo lo jugaron dos equipos representando a Estados Unidos y a México; el primero lo conformaron Guillermo Steta, Brandon Phillips, Jeff Blake y Roberto González, mientras que el de México tuvo en sus filas a Rodolfo Ramos, Oscar Garibay, Martín Tassara y Miguel Hernández. El partido acabó 3 a 2 con gol de Philips.

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Pero lo mejor fue la fiesta en La Casona, donde se presentó la mismísima Gloria. No señores, no la Trevi, Gloria, la única Gloria Gaynor con todo y I Will Survive. ¡Porque todavía se mueve con esa melena setentera que dios nos dio!

Vístase bien para el polo
Aparte de lo high class del evento, me entusiasmó ver lo acertado del dresscode de los asistentes. De acuerdo a mi amiga Ana Vázquez Colmenares, experta en branding personal y consultora de imagen, al polo se va en look semi formal, con pantalones de caqui, camisa sport y blazer, o camisa polo, con mocasines; los jeans también pueden usarse, pero es preferible que no.

Las damas también pueden utilizar camisas tipo polo o una blusa vistosa y chic, con pantalón de algodón en tonos neutros, o incluso, azul marino; si desean verse más estilosas la mejor opción es una la falda a la altura de la rodilla, ya sea invernal, con botas, o primaveral con zapatos bajos, tacón cerrado o wedges con espadriles.

Ojo: no te vayas de Daisy Duke ni con look folk, como la sicóloga y escritora Lizzy Rodríguez, quien llevó un crop top. Ese outfit es muy bonito, pero no es apropiado para la elegancia de un deporte de reyes.

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No es boda, chicas
Ahora, aquí viene the tricky part of the story: si quieres ponerte un vestido, no te lleves la mini falda ni el vestido coctelero, y mucho menos el vestidazo vaporoso de Silvia Pinal en los 70. No estás en el antro, una boda, o en Acapulco. Vestidos ladylike, please, y preferentemente hasta el tobillo o a la altura de la rodilla.

También es adecuado un sombrero, pamela o algún tocado, si te gustan, pero no un fascinator o encaje, que no es boda real (jejeje).

En resumidas cuentas, dicen los expertos (yo sólo soy un humilde venadito mensajero, manas), que la formalidad está reservada única y exclusivamente para Royal Ascott. Pero si quieren el look a Catherine de Cambridge, aquí tenemos un buen ejemplo de lo anterior…

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Felicidades Rowena
Ahora utilizaré la palabra boda con provecho. La semana pasada, acudí a una cata exclusiva a la Mansión Volo Papilio (sí, aquella que entregaba maripositas vivientes para las pedidas de mano), por invitación de la escritora Paola Tinoco para celebrar la primera de muchas despedidas de soltera de la novelista Rowena Bali, quien está por casarse con su novio, el empresario Manuel Ruiz.

Enrique Papilio nos recibió a Paola, Rowena, Saraí Campech, Rocío Cerón y Rose Elías en la elegante mansión coyoacanense, para invitarnos un coctel en la zona de la piscina antes de pasar a la cava, donde un sommelier ya nos esperaba con estupendos vinos chilenos y neozelandeses a maridar con quesos y carnes frías, y una violoncelista interpretaba melodías clásicas.

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Volo Papilio organiza experiencias románticas, desde algo tan sencillo como una pedida de mano en la mansión, cenas “falsas”, donde el resto de los comensales son los músicos que amenizan el momento, hasta entregas de anillos en helicóptero. No les cuento más porque se ceba la sorpresa.

Se los recomiendo si y sólo si son súper mega cursis, porque es una experiencia muy bella y dulce, y cada una es a la medida, así que déjense ir; pero si son grinches ni se paren…advierto.

El último peñanietazo…
Recuerden que para demostrar amortzzzz todo se vale, desde llamarle Osito a tu novio (en privado, no me salgan con sus posts en Face diciéndole “Gracias osito por las flores y las canciones durante el sexy baño en tina. Te ama, tu Sirenita”) regalarle unas rolas en iTunes, y de menos, de meeenos, tomarla del brazo cuando caminen juntos…

No les vaya a pasar como a nuestro presidente Enrique Peña Nieto cuando se siguió de largo y dejó olvidada a su Gaviota, con todo y mano estirada, en uno más de los EPN gags que nos dejó la visita real…

Jejeje. Besos, ositos…

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