The Guilty Code

Quiero ser amigo de Barbie

marzo 14, 2016 Opinion
Por Jorge Ríos desde París (@JORGERIOSJIM)

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Mis queridos Culpables como bien dicen por ahí; la vida no son casualidades, sino causalidades. Ahora en mi regreso a la aún invernal París, aunque en vísperas de la primavera, L´amour fou (El amor loco) me llevó además de traerme de vuelta la Ciudad Luz, me llevó a toparme con algo que en lo personal me parece sin precedentes: Barbie, sí la muñeca.

Resulta que al vagar por la rue de Rivoli me topé con sendos anuncios y una fila interminable para tener acceso a la exposición de nada menos que la muñeca Barbie, la cual es incluso, más famosa que la mismísima Kim Kardashian que aquí adoran, visten y calzan.

Barbie, quien presenta en más de 1500 metros cuadrados con 700 muñecas su trayectoria, por primera vez recibe y acepta la invitación hecha nada menos que por el museo francés “Musée Des Arts Décoratifs”, el cual la ha recibido a lo grande.

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La curiosidad, como siempre, me llevó a hacer esa fila para descubrir la vida y obra de la muñeca que ya es parte de la historia popular mundial. Barbie, de quien ya todos seguramente conocemos su historia, nació en el año de 1959, creada por Ruth Handler para así dar comienzo a la historia de esta muñeca de quien se habla en 2ª persona y por su nombre propio y que cuenta en su equipo con más de 150 personas que impulsan su carrera.

Muchos de nosotros, hemos tenido contacto con la muñeca Barbie (si, sí, ni se hagan). De cuenta propia recuerdo que #AcaEntreNos y en confianza, de chiquillo la muñeca me llamaba la atención por la fastuosidad de sus vestuarios, y pensándolo bien estoy casi seguro que esa muñeca tuvo una fuerte influencia en mi gusto por la moda. Recuerdo que me tenían prohibidísimo tocar una casa de muñecas Barbie de una de mis primas, y que yo en venganza un día a solas, me hice quesque el King Kong que atacaba a la ciudad y destruí a patadas esa casa con la que tanto me prohibieron jugar (¿Por qué habrá sido? jaja). Ya después con el pretexto de tener mi muñeco He-Man, los primos jugábamos con las primas al doctor o, a que “según” He- Man y Barbie se hacían los muy cuates. (Ay ajaaaá!!!)

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Pasaron los años y yo ya en todo un profesional fui descubriendo que muchos amigos diseñadores de modas, maquillistas y peinadores muy exitosos y famosos, reconocían en sus biografías, comentarios verbales, o confesiones personales, sacaban a relucir que su gusto por la moda y sus primeros bocetos y sketches, o ideas creativas en cómo vestir a las mujeres que hoy visten, fueron nada menos que con una muñeca Barbie; incluso la mamá de alguno de ellos me contó que cuenta con una fotografía del su afamado diseñador a la edad de cinco años cosiendo en una máquina, una prenda para una muñeca Barbie a esas edad. Obvio, como en todo, hay otras historias oscuras como las niñas heaters de las Barbies, a las que les mochaban o quemaban el pelo o cabello (como quieran llamarle), las mutilaban, y algunos otros más sádicos, me tocó ver en mi niñez como las inmolaban con petardos o cuetes para desintegrarlas (cada quien sus traumas).

En fin,  que sin lugar a dudas Barbie ha sido el reflejo de nuestra sociedad y de nosotros mismos, lo cual me hace recordar mucho mi columna de hace ocho días “Y tú, ¿Qué Pantone eres?”. Barbie no se auto discrimina, se representa en toda las gamas de color de piel literal del blanco al negro, al igual que sus tonos de pelo o cabello (como quieran llamarle), diferentes rasgos raciales, indumentarias regionales, locales, profesionales, fantásticas, mitológicas, ella es ella y le vale un pito lo que la gente pueda criticarla.

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Esta exposición nos muestra cómo Barbie ha sido un lienzo en blanco que se ha dejado pintar por el paso del tiempo, dándole, a su vez, vida propia a Barbie, quien es 100% incluyente; pues ahora, ya en comerciales, por fin también aparece niños del género masculino como se vio en la colaboración que Barbie hizo con la casa Moschino. Que en mis tiempos, ni pensarlo eso “es de jotos”- decían los adultos. Barbie avanza, prospera, evoluciona, mostrando respeto a sí misma y a los demás.

Barbie (quien a través de sus campañas se refieres a sí misma en primera persona y sus colaboradores también la llaman por su nombre, no es “la muñeca”, es Barbie); ha pasado por guerras, levantamientos, cambios, huelgas, temas raciales, buenos tiempos, malas épocas, pero es sí, siempre manteniéndose vigente y a la moda y siendo registro y cronista del paso de años y décadas.

Una imagen segura, divertida, melancólica, infantil, madura. Musa de los grandes diseñadores desde Chanel, Christian Dior, Versace, Diane Von Furstenberg, Balenciaga y portada de grandes títulos como trendsetter de Vogue, Vanity Fair, Harper’s Bazaar, The New York Times, Corriere della Sera, Le Figaro, o el periódico Reforma Moda en México, pero siempre al alcance de todos, hasta me atrevo a comparar su método mediático con el de Pablo Picasso quien demostró un dominio impoluto sobre los medios, cercano pero intocable.

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Aunque como todas las grandes estrellas, también tiene su lado B y sus virtudes y defectos, por eso me sorprendió y divirtió conocer en su exposición a una Barbie  “¡a toda madre!”, con humor negro y sarcástico, con una capacidad de burlarse de sí misma. Es de esas amigas que uno quisiera tener a perpetuidad para burlarse de uno mismo sin temor. En la expo se presenta en videos y participaciones que ha tenido en míticos programas como “Saturday Night Life”, mostrando sus debilidades motrices y su gusto por la “copita” y el “cigarrito”, específicamente el whisky. También revela que le gusta andar dándole vuelo a la hilacha con el Ken o los “Ken´s” en sus diferentes presentaciones, por igual el blanco o el negro, ella se divierte y le vale.

En México, ya también hubo una retrospectiva de Barbie en el Museo Franz Mayer, pero hasta ahora yo tuve oportunidad de conocer su trayectoria y comprender por qué recibe invitaciones tan halagadoras a para exhibirse en museos de gran reconocimiento.

Yo, la verdad, después de ver esta exposición, qué Art Basel Miami ni que nada, yo me quedo con Barbie.

Hasta aquí el reporte Joaquín. ¡¡¡AAAAdiós!!! Los quiero mil.

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