The Guilty Code

Ron y Habano: Una Relación Perfecta

junio 18, 2015 Opinion
Por Juan Carlos Basurto (@El_Pllo)

El sólo pensar en habanos y ron nos transporta automáticamente a una isla llena de magia y contrastes, donde solo se vive y disfruta el hoy. Hace unos meses tuve oportunidad de estar en Cuba, tierra donde las artes y la ciencia son una prioridad, un lugar en que su arquitectura se impone majestuosa y el taxista que te lleva a tu destino, sin fallar, es el hombre más culto que has conocido.

Havana Club, una de las marcas estandarte de Ron Cubano, lanzó recientemente una variante llamada “Havana Selección”. Un líquido que porta la historia de la isla acompañada de un linaje ancestral de los encargados de producirlo, Los Maestros Roneros. Para la producción de este ron los siete Maestros Roneros, correspondientes a los siete provincias de Cuba, se reúnen para escoger a punta de nariz las mejores barricas de la isla y así realizar la mezcla perfecta. Degustar este ron es una experiencia inigualable, ya que mientras se oxigena desprende distintos aromas desde los más dulces hasta los mas complejos. Sin duda uno de los mejores rones que he tenido oportunidad de probar.

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Después de la degustación me acerque a Asbel Morales, uno de los Maestros Roneros de Havana Club, un tipo alto y carismático que entre risas me dijo “Las relaciones perfectas sí existen y te lo voy a comprobar. Lo verás al beber este buen ron acompañado de un buen habano”. Seguido, llamó a un torcedor de puros que se encontraba en el lugar, escogió un Serie D No.5 de Partagas, un puro de rico sabor, discreto aroma y gran combustión. Seguro pensarán que estoy hablando en otro dialecto, pero les prometo que lo que escribo a continuación es un experiencia mágica que por cierto ustedes pueden replicar en sus casas acompañados de los amigos.

El Maestro pidió verter un poco de Havana Selección en una copa Coñaquera, descansándola sobre la palma de nuestra mano giramos en círculos varias veces calentándolo y con la intensión que recubriera las paredes de la copa para después tirar al suelo ese poco líquido. Sobre una servilleta me pidió colocar la copa boca abajo. Comenzó a platicarme más a detalle la forma de elaboración de este ron, diez minutos después levantamos la copa, me acerque a ella, y percibí, además del alcohol, aromas frutales como el coco y plátano. Volvimos a colocar la copa boca abajo y continuó ahora hablando sobre el arte de torcer un habano.

Un puro o habano, está conformado por tres capas: La primera es la tripa que concentra el sabor en toda su extensión y en su ceniza, consistencia. La segunda capa llamada capote, se encarga de dar más sabor, aroma y combustión y la tercera, la cubierta, se encarga recubrir y proteger a las dos anteriores.

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Levantamos de nueva cuenta la copa y los aromas había madurado, ahora encuentro frutos secos, vainilla quemada, caramelo. Asbel me pide de nueva cuenta colocar la copa boca abajo y tomar mi puro. Toca el turno a la ceremonia de corte y encendido. Con una pequeña guillotina cortamos de forma precisa y limpia la parte trasera del habano, aproximadamente 3mm. Para su encendido se debe usar un cerillo de vara larga, es un elemento natural y el puro no corre el riesgo de impregnarse a la gasolina de un encendedor. Pacientemente acerqué mi puro a la llama y giré de forma progresiva, así enciende de manera uniforme. “El puro siempre debe mantener una posición de 90º con respecto a la llama”, comentó el Maestro. De manera intercalada llevé a mi boca el habano y aspire un par de veces para ayudar a prenderlo. Una vez que se aprecia incandescente la superficie significa que el puro está listo.

Con el puro encendido, levantamos la copa por última vez, la acerco a mi nariz y nuevamente los aromas maduraron, esta vez encuentro notas a madera y tabaco. Sorprendido, regreso al Maestro Ronero a preguntar por lo sucedido en la copa. En ese momento Asbel se dirige a mí con una sonrisa: “de la misma manera que un Habano se construye cuidadosamente con tres capas, este ron está elaborado para que en tres ocasiones aromáticas puedas encontrar lo que representa esta isla, el alma de todos los cubanos. El ron y el habano son almas gemelas”. Aspiramos nuestro puro, lo mantuvimos unos instantes en la boca y finalizamos con un trago de este Havana Selección.

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Vaya experiencia la vivida a lado de este gran personaje. Señores puedo decirles que la relación perfecta sí existe. Maridar el habano con el ron, no es solo interrelacionar productos sino que es lograr desatar la chispa que detona la armonía del tabaco con el alcohol, es establecer un diálogo mutuo que nos lleva a esa sensación que los humanos definimos como satisfacción.

Ustedes pueden intentar esta experiencia en casa, les auguro una gran satisfacción.

¿Quién lo dijo?
“No se nota, pero el puro y ron se agota”

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