The Guilty Code

Y Sigue La Gaviota Dando…

junio 26, 2015 Opinion
Por Gabriella Morales-Casas (@gmoralescasas / @elprincipado)

Fue toda la familia completa, excepto Fernanda, la hija sándwich de Angélica y Alberto “El Güero” Castro, quien también estuvo en la gala, como lo muestran las fotos en el interior de la revista. El presidente Enrique Peña Nieto las acompañó con sus hijos Paulina, Nicole y Alejandro, éste último también estudia en el Miraflores.

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Las críticas no vienen sólo de Proceso, han circulado en redes sociales y en otros medios online, que utilizan el término “indignación” porque el mandatario posa sonriente en un evento social mientras suceden graves problemas en el país. En Facebook, por ejemplo, circuló una foto de la portada intervenida con fotos de indigentes bajo las fotos de las Gaviotas.

Antes de que se me paren de pestañas aclaro: ni soy fan ni de EPN ni las Gaviotas son mis amigas, pero nos guste o no, es padre de familia y si una de sus hijas o hijastras se gradúa, y quiere ir, pues ni modo de impedírselo. Ya, incéndienme. Ahora, si debía de ir, es ciertamente matizable; creo que debió quedarse en Los Pinos y dejar a José Alberto Castro hacer su chamba de papá de la graduada.

(Disclaimer: Por cierto, escribí esa misma nota para otro medio social, por lo que no daré detalles, sino únicamente mi opinión de lo que se ha hecho público).

Gaviotito Zedillo
Esto me recuerda cuando el doctor Ernesto Zedillo ocupaba la presidencia, sus hijos iban en el Green Hills, mi colegio de toda la vida, mi amiga Carmelita Sada era novia de Emiliano, a quien llamaba “Emi” –quien después se casó con otra encantadora niña del Green, Daniela Campos–; Paty y Carlitos eran muy pequeños y aplicados en el colegio (Carlos sería esposo de Alondra –Malhumorada– de la Parra). Todos acabaron la prepa ahí, excepto Ernesto, que se fue al Lowell.

¿A qué viene esto? A que el doctor lidiaba con la gran tragedia que empañaría su presidencia: la masacre de Aguas Blancas, y Ernesto era su Gaviotito, el que más problemas le daba y el que salía en Proceso y Reforma exhibido por presuntas conductas prepotentes en los antros y sitios públicos.

De los otros niños, nunca se dijo nada, siempre fueron obedientes y tranquilos, hasta que Emiliano hizo una fiesta en Los Pinos, con todo y boletos, organizada con su amigo Paulino Davó Sayrols. Fue un escándalo en la época.

Nadie se salva, ni el impecable doctor Zedillo…

Zedillos

Por eso más grave que la primera dama y sus hijas gasten millones en guardarropa o viajen a China y Londres hasta con el perico (lo que es no tener mundo, qué oso), y muchas otras cosas que son muy criticables. Ya si el presidente fue a la graduación, bueno.

De Firenze a Pantitlán
Ya que hablo de conmociones, les cuento de la inauguración de la muestra del Museo de El Palacio de Bellas Artes, Miguel Ángel Buonarroti. Un artista entre dos mundos, y Leonardo da Vinci y la idea de la belleza, maravillosamente montadas por el equipo de Daniel Lozano Maya, director de programas académicos de Palacio.

Pero como siempre pasa, invitan a demasiada gente y la movilidad es desastrosa.
Me uno a mi amigo y colega Beto Tavira, uno de los invitados quejosos por ese “tema”. Siempre lo he dicho y lo reitero: las salas de El Palacio de Bellas Artes no tienen capacidad para hacer eventos o hacer grandes openings porque no fue concebido para fiestas canaperas. Punto.

TweetBeto

Si quieren invitar a 500 personas, hagan diversas inauguraciones o limiten la lista. Sabemos que cada recinto tiene diferentes restricciones, y tampoco queremos una fiesta al estilo Ambrosía, pero estoy convencida de que pueden hacerlo mejor, para no tener a los invitados vestidos de etiqueta, parados en las escaleras cual metro Pantitlán.

Sólo me queda invitarlos a que vayan porque es un verdadero logro cultural en nuestro país, donde se verán piezas que sólo están en Italia, como el Cristo Portacroce de Miguel Ánngel Buonarroti.

Sólo por él vale la pena hacer la fila, total, si ya la hicieron los VIP…

TweetMiguelAngel

¡Qué viva el CCC!
Ya que hablo de temas culturales, quiero compartirles que la Lotería Nacional lanzó el billete conmemorativo del 40 aniversario de la escuela de cine conocida como el CCC, Centro de Capacitación Cinematográfica, donde ésta, su humilde columnista, estudió guionismo (sí, también tejo chambritas y vendo mole los domingos, fíjense).

El día del sorteo acudimos alumnos, ex alumnos y maestros para ver a nuestro director, el querido Henner Hofmann, y a la talentosa directora Mafer Suárez, hermana de Ceci Suárez, a dar el campanazo y presidir el sorteo, con la emoción de gozar de los maravillosos Niños Gritones que son la única y verdadera -no acepte imitaciones- onda; una experiencia que nadie debe perderse.

El CCC ha dado a la cultura mexicana hermosas películas de talentosos directores como Carlos Carrera, cinefotógrafos como Rodrigo Prieto, ma-ra-vi-llo-sos guionistas (jijijij, no iba a decir que yo) como Silvia Pasternac, maestros como Felipe Cazals y consejeros como el mismísimo Luis Buñuel. Bueno, hasta Óscares y Palmas de Oro se han cosechado.

Lagrimita Remi.

CCC

Cumple de moda
Por último, les platico que fue el cumpleaños de Kira Álvarez, editora de moda de Harper’s Bazaar México, y armó una pool party de miedo en Cuerna, en el hotel Flor de Mayo. La consentida vistió un estiloso traje de baño completo en color negro y ofreció durante toda la velada cerveza Stella Artois y Mezcal Amores con set list del DJ Jorge “Negro” Hipólito.

Ya para las tantas de la madrugada, Kira, Gabriela León, Pamela Rangel y las amigas que se sumaron, entonaron con emotiva sincronía “Con los ojos cerrados” y “El recuento de los daños”, a todo pulmón. Cómo no, reinas, todas tenemos uno así que recordamos por las madrugadas.

Kira

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