The Guilty Code

Yoga Alternativa (o Cómo no ser Hipster y no Morir en el Intento)

marzo 15, 2016 Opinion
Por Anaví Taché (@vioverdu)

Reconocer públicamente que no sé hacer yoga es, diría mi amiga Dulce, lo más cercano a mi muerte social. Pues ni hablar, no tengo más remedio que cometer semejante osadía luego de que el fin de semana confirmé, una vez más, que eso de la concentración y la meditación nomás no es para esta servidora. Queridos hipsters, porfa, no me quemen en leña verde de corteza de árbol orgánico.

Con eso de que la Ciudad de México anda en mood apocalíptico (ya ven que vamos de los ventarrones a las contingencias ambientales en tiempo real), mi amiga la de las pestañas bonitas y yo nos escapamos este fin de semana al Hostal de la Luz para olvidarnos del mundanal ruido, del smog y demás estreses. Si han tenido la oportunidad de ir, sabrán de la maravilla de lugar al que me refiero. Y muy puestas y listas para recibir un masaje relajante, nos pasaron primero a un ritual de iniciación (o algo así) donde nos pusieron en un flotario a meditar, a relajarnos, y quesque a alinearnos los chacras.

HostalDeLaLuz

Hostal de la Luz en Tepoztlán.

Mi amiga la de las pestañas bonitas hizo la meditación simplemente perfecta. Que si abre el chacra de acá, que si la luz, que si cierra este otro, que si conecta, que si siente la iluminación entrar por los pies… Y yo, pues yo la verdad es que… relajada estaba, eso sí, a tal punto que me quedé dormida un buen rato, y para cuando desperté ya habíamos pasado del chacra morado al amarillo y al no sé qué. Parecía de esos niños que se distraen en clase y cuando reaccionan ya perdieron la mitad de los apuntes. De la clase de yoga que siguió, ya ni hablar. No hubo manera, pero no hubo manera de que yo lograra, ya no digan ustedes hacer una postura, sino entender cuál era mi mano izquierda y mi rodilla derecha, eso fue ya todo un reto para mí y el pobre y santo profesor.

Y pues nada, muerta de vergüenza tuve que confesarle a mi partner in crime que, la verdad, eso de las concentraciones y las conexiones cósmicas pues como que no es lo mío. En todo caso, yo prefiero relajarme caminando por la ciudad con mi perra como compañera, ponerme audífonos y escuchar música por horas; y en serio, me relajo y soy muy feliz. Cada quien su yoga, pues.

Lo curioso es que me sentía verdaderamente avergonzada de reconocer que no sé ni meditar, ni conectar como dicen que esta clase de disciplinas conectan con la madre tierra (en serio, si me vieran intentando hacer yoga creerían que estoy jugando Twister con siete shoots de tequila puestos). Y pensé que seguramente, si los hipsters supieran que existo querrían acabar con mi existencia.

¿Cómo fue que nuestros valores acabaron aquí? Últimamente siento que la gente señala con un dedo acusador moral a todos aquellos que no pertenecen a estas corrientes eco-friendlys, pet-friendlys, yoga-friendlys, bike-friendlys, leche de coco-friendlys, organic-friendlys, chia-friendlys, etc.

Hasta hace no mucho, yo no sabía que no era cool tomar jugo en jarra (o mason jars, no se ofendan). Y no sé cómo fue que las tribus urbanas –que ojo, no digo que todos sean malos, ni que sus hábitos de vida también lo sean– vinieron a medio gobernar el comportamiento de una sociedad que pareciera estar más preocupada por compartir una foto diciendo que no hay veneno más letal que el azúcar, que por resolver los muchos y tan mentados dramas que tenemos como ciudadanos.

Yo, por supuesto, respeto profundamente lo que cada quien haga; y no juzgo a quien cree que es mejor comer coliflor que arroz, pero de eso a que quienes no comamos huevo orgánico y no tomemos leche de almendras (que, perdón, insisto: ¡eso no es leche!) merezcamos tener la letra escarlata… pues no exageremos.

Hipster

Honestamente, me gusta la leche de vaca, me gustan los lácteos, como carne (¡carne!), no soy usuaria de la bici y hago otro tipo de ejercicio. Pero en serio: no contamino, divido la basura, cuido mi alimentación, reciclo las cápsulas del café y aunque no comparta fotos de niños enfermos en mi Facebook, se los juro: sí tengo corazón.

Pareciera que no ser hipster y no tomar jugo verde en jarrita está mal. Pero, miren, intenten tomarlo en vaso de cristal… verán que no es tan malo.

Namasté

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