De cómo conocí a los millenials influencers de hoy y aprendí a cerrar la boca

La semana pasada fui invitada al Playa del Carmen por Grupo Posadas para la reinauguración del Hotel Live Aqua, donde tuve el extraño placer de ser incluida en un grupo de influencers jóvenes, menores de 30 años.

Por Gabriella Morales-Casas (@gmoralescasas)

Extraño, digo, porque generalmente, a los periodistas nos agrupan en otro sector. Conviví durante varios días con 15 millenials entre actores, conductores de televisión y vloggers, entre ellos, Vadhir Derbez, Marco Moré y Mauricio Garza (actores); Lylo y Dhasia (vloggers); el fotógrafo Eber Landa y Pablo Portillo, conductor de Tv Azteca.

Nos conocimos durante la cena, en la que intercambiamos comentarios sobre el cine, la tele, el Burro Van Rankin (Mauricio Garza actúa en la serie de Gustavo Loza, en Televisa, “40 y 20” donde el Burro sale de su papá), de los viejos rabos verdes que se quieren ligar a las chicas en el antro, con frases acosadoras y alarmantes como, “qué bonita eres, pero te verías más bonita embarazada de mí”, (sí, el país del acoso), y de no salir de antro el día anterior al evento, “o vamos a dar las naylons mañana y no nos invitaron para eso”. Conozco gente de 40 que no piensa en las consecuencias de sus actos, por ejemplo…

También fuimos al parque Xenses, la nueva atracción de Grupo Xcaret, en el que Leo, el director digital, me contaba que su puesto fue creado para invitar y convivir con influencers como ellos, “que atraen una audiencia joven muy importante para nosotros con sus posts, vines y youtubes”. JuanPa Zurita les hizo el video más viral que tienen: 1 millón 3 mil vistas.

Pero, ¿y qué hacían mis nuevos amiguitos millenials durante el recorrido, además de disfrutar? Tomarse fotos muy producidas (entre ellos se ayudan), realizar videos y repetirlos las veces necesarias para que salgan bien; algunos de ellos cargan tripiés, cámaras 60D de Canon y desde luego, Go Pros Hero 5 y el sostén estabilizador KarmaGrip. Todo el tiempo toman fotos y videos, los editan personalmente y los musicalizan. No lo suben todo, seleccionan lo mejor. “Lo que lleve subirlos”. Sus fans esperarán ansiosos.

La juventud es un divino tesoro, su inmadurez es conmovedora, sus ganas de comerse al mundo también. Me recuerdan mis veintes y creo que los aprovechan mejor en términos de independencia económica y decisiones individuales. Son mucho más avispados que mi generación, firmes cuando se trata de su tiempo y no temen decir las cosas como las piensan.

“Yo sé que estoy empezando en la actuación y no debo ponerme moños, pero si no pongo algunos límites desde ahorita, cuando pase el tiempo me voy a hacer fama de que soy el güey de todos y no”, dice el regio Mauricio Garza. Pocas horas después de la fiesta –en el vuelo de las 8 a. m.– se fue porque tenía llamado. Conozco gente de 35 que se queda dormida y pierde el avión.

Lylo es quizás, un caso típico de vlogger. Es de Mérida, es vegana y promueve los beneficios de este tipo de alimentación, a través de sus redes sociales, denominadas “Crudo&Vegano”. Su vida es la de una niña normal: estudia, sale con sus cuates, pero dedica mucho tiempo a su página porque de verdad cree en lo que piensa y quiere compartirlo. Sus espectaculares y bien producidas e iluminadas fotos van acompañados de mensajes sencillos, como estos:

“Confía en ti. Muchos amigos me dicen lo difícil que es ser saludable (olviden lo vegano) el poder ser SALUDABLE. El problema es que cuando salgo de mi casa ya no me controlo y no confío en mi mismo sobre todo cuando tengo la comida en frente. ¡SON TUS DESICIONES Y NO TUS CONDICIONES LO QUE DETERMINARÁ TODO! Confía en tu proceso, ámate y regálate la oportunidad de vivir un estilo de vida saludable, luchemos juntos por nuestras metas. ¡SÉ QUE LO LOGRARÁS!”.

Su público, el que ve estos videos, es el mismo público al que todos los medios, marcas y productos, políticos y activistas quieren apelar. Ellos, los millenials serán, en poco tiempo, los que lleven las riendas de la sociedad. Sería una estupidez ignorarlos, desdeñarlos y, sobre todo, NO COMPRENDERLOS. No sé cómo me hubiera ido viajando un mes con ellos en lugar de cinco días, pero abrí mi criterio, abrí mis posibilidades de subsistir en un mundo regido por nuevas reglas, en el que es mi obligación adaptarme y no la de ellos. Si quiero subsistir en este medio, me tengo que actualizar. Todos debemos hacerlo.

La tele estatal le entra
La televisión es un buen ejemplo de esto. Si bien Canal 5 y otros canales dedican todos sus contenidos a los millenials (y a la generación que viene, denominada ya “Z”, súper revolucionada), la televisión de los estados, tradicionalmente conservadora y hasta aburrida, decidió dar un cambio también, al menos en algunos lugares. Este es el caso de TV Mexiquense, que experimenta con nuevos formatos para millenials.

Este es el caso del programa matutino Mercado Central, con temas de interés millenial: imagen pública, moda, belleza, fitness, salud, gastronomía gourmet, café, cultura y tecnología, temas que para la generación X eran “hobbies” y “lujos”, pero que para ellos es parte de su rutina como para nosotros bañarnos y ver el futbol (bueno, ponga aquí lo que no deja de hacer pase lo que pase).

Lo interesante de este programa, amén de los contenidos, es que los televidentes pueden interactuar a través de redes sociales en tiempo real. Los especialistas están de base y todos son reales, como Álvaro Montaño, quien fuera editor de moda en Marie Claire y Harper’s Bazaar y que es un auténtico stylist, no un inventado amigo de quién sabe quién que encontraron para ponerlo a cuadro.

Los conductores de la emisión son los que cambian: son dos, generalmente celebridades invitadas del mejor nivel, o sea, actores de cine, teatro, televisión cultural, etcétera. El primero fue Luis Arrieta, conocido actor y socio de la productora Güeros, por ejemplo, es decir, le invierten a la calidad…

Y sí, también tienen programas de ruquitos con Juanito Dosal y Ricardo Alemán, pero eso hace justamente interesante esta apuesta, que quieren proponer variedad y apelar a todas las audiencias, en lugar de ser un canal con un solo target y estancarse. Lo de hoy es moverse.

Mercado Central se transmite por el canal 34.1 de la televisión abierta en el Valle de México y el Canal 12.1 en Toluca de 8.30 a 10.30 horas de lunes a viernes. Ahora, ustedes dirán, ¿y por qué a esa hora, qué los millenials no trabajan? Pues sí, pero la mayoría son emprendedores, o quieren serlo, o buscan trabajos donde no se les trate como asalariados (sic Lady Polanco) y no tengan que padecer jefes que les hagan la vida miserable.

Los millenials son gatos
Sí, nos choca escuchar esto porque todos los aquí presentes lo padecimos, pero permítanme citar la columna del consultor Norbert Monfort en Forbes Centroamérica, que leí hace algunos meses. Se titula “Los millenials son como gatos” y es la mejor reflexión acerca de esta comunidad que he leído hasta el momento. Palabras más, palabras menos, dice lo siguiente (no existe el link online, les dejo el scanner):

Los millenials no obedecerán a un jefe porque es el jefe: “Necesitan que les demos libertad para moverse, no son fieles como perros, son como gatos que estarán junto a ti si les interesa. Tal vez no te guste ese formato, pero es con el que nos toca jugar”. Incluso, Monfort da una serie de tips para poder “pastorear a los gatos millenials”.

• Gánate su respeto.
• Dales espacio para crecer y nutrirse de las relaciones con otros gatos.
• Dales autonomía y libertad creativa.
• Entiende que son libres y que quieren serlo.
• Guíalos hacia donde tienen que ir, al finalizar agradéceles lo que han hecho y está para lo que necesiten de ti.

Todo esto, dice el autor, es necesario porque “su talento requiere esfuerzo para gestionarlos”, e invita al jefe a disfrutar de este “nuevo reto de gestión y liderazgo”, a que los mayores dejen el ego atrás, a dirigir con la mente, pero a liderar con el corazón. No es burla, es una columna seria que pone las cartas sobre la mesa.

Esto viene a colación porque hace un par de semanas mi amiga Lorena Marín y Kall, millenial por nacimiento, respondió en su blog LMYK (ya disponible en Hufttington Post México), al blogger “Estimado Millenial: das pena”, lo cual desató una serie de diatribas a favor y en contra de estos chavos.

lorenamarin

Creo que ni son Dios ni son el diablo, así como nosotros, la generación X, tampoco somos la hostia. Sí, somos la generación del crossover que pasamos del cassette al iPod, del teléfono de disco al iPhone y del folder al iDrive, pero eso no nos hace mejores, es más, yo diría, a juzgar por nuestros complejos y atavismos morales y prejuicios sobre el éxito y el poder ser, que somos bastante estáticos…

Pero esa es otra historia, a lo que voy: nadie es mejor o peor por ser millenial, eso depende de cada persona. Lo que sí es un hecho es que son una generación, dirían los gringos, doer, no thinker: toman decisiones, quieren algo y van por ello, en lugar de esperar a que pase la vida. Son la generación que exige y no aguanta, la que busca su plenitud y su bienestar –que es lo que buscan todos los sicólogos “ochenteros”, ¿que no?– y deciden que el esfuerzo está apuntado para su beneficio y no el de terceros.

Eso lo celebro, no le veo nada de malo, y si el beneficio económico y el placer van de la mano, ¡qué maravilla! ¿Que es poniendo tuits por 20 mil pesos en lugar de fletarse 14 horas de chamba mal remunerada, gritos y sombrerazos?, ¡qué envidia!

Yo siempre me he considerado avanzada a mi tiempo –tipo, me quejaba a los 10 años de cosas que sucederían cuando ya tenía 25 y ni modo–, por eso no me siento ajena a los millenials. Hay cosas en las que me identifico tanto, que siento que la revolución me hizo justicia aunque sea colateralmente. No, no todos son brillantes ni dignos de aplaudir, pero nadie puede regatearles la convicción por sus propios valores, sean cuales sean éstos. Eso, my friends, es algo de lo que muchos maduritos carecen.

Así que, mis queridos millenials, sigan siendo unos gatos individualistas; les toca. Cambien al mundo, aquí estaré esperando para verlos.