El dolor de perder a un músico

Y ni siquiera sé si se le puede llamar dolor a algo tan complejo y que tiene un significado más allá de algo que tarde que temprano se nos puede llegar a pasar.

El duelo de perder los talentos, las mentes creadoras.

Por Alejandro Pérez (@UnPsic0analista)

Que un músico fallezca no es una simple muerte, es decirle adiós a quien te dio años de gloria, es despedirte de esa persona que le puso soundtrack a tu vida.

Tu primera fiesta, tu primera resaca, el baile con el amor de tu vida, la canción de tu graduación, la canción de tu película favorita, de algún anime. No sé.

Hace ya dos meses se fue Chester Bennington de Linkin Park, y el 18 de mayo de 2017 se fue Chris Cornell, anteriormente Lemmy Kilmister de Motörhead, Scott Weiland de Stone Temple Pilots, David Bowie, The Rev de Avenged Sevenfold… y si nos seguimos yendo hacia atrás, el dolor o ese conjunto de emociones tan complejas necesitaría de un hilo infinito para sanar el tamaño de la herida que nos provoca la partida de estos grandes músicos.

Llámenos fanáticos, locos o como quieran. Pero decirle adiós a quien le pone soundtrack a nuestros días no es cualquier cosa.

Esperemos que este 2017 ya no nos sorprendan y que allá en donde quiera que estén se esté armando un buen festival del rock.