ENTREVISTA: Hanna Jaff, mucho más que lo que vimos en Made in Mexico

Tomó mayor notoriedad después de su aparición en la controversial serie reality de Netflix, Made in Mexico, pero eso no define a Hanna Jaff, una apasionada filántropa y una mujer repleta de planes y ambiciones.

Hanna Jaff habló en exclusiva con The Guilty Code

Por Viko Lukániko (@gallolukaniko)

Nacida en la frontera, entre países y religiones. Hanna Jaff es una mujer de mundo. Idealista, activista, filántropa y por qué no, algo dramática Tiene un plan de vida escrito en una lista que mira día tras día. Es total su enfoque para alcanzar cada objetivo. Lo que nunca planeó fue su participación en la serie de Netflix, Made in Mexico, la cual le derivó una atención que divide opiniones. Muchos le admiran. Otros, la critican. Pero a Hanna lo negativo no merece su atención; para ella lo que importa es la intención, difundir su mensaje.

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Ésta es una entrevista exclusiva de Hanna Jaff para The Guilty Code

Psicóloga, filántropa, viajera, conferencista de TED, protagonista de una serie en Netflix; ¡¿sirve tener una lista de metas!?

-Sí, yo la tengo porque me funciona tener todo escrito. Tengo mi lista desde los 14 años. Todo planeado, todo ordenado. Hago listas para todo. Incluso planeo las llamadas a mis amigos en México y en todo el mundo. La lista es un recordatorio de tus metas, lo que no debes olvidar. Aunque tarde nueve años en llevarlas a cabo, es mi empujón para cumplirlas.

¿De dónde viene esta disciplina para alcanzar tus metas?

-En gran parte fue mi padre – de origen kurdo – quien por su cultura conservadora me empujó a concentrarme en mis estudios; a leer, escribir y comprender el arte. Él me hizo así: la educación, la educación, la educación. Gracias a él tuve mucho tiempo para mí, en mi mundo, dedicada a mis proyectos e ideas.

Tu padre es hijo de Dawood Beg Fattah Al Jaff, “El León de Kurdistán”, quien buscó la independencia de Kurdistán. En el ajedrez geopolítica actual, la independencia de Kurdistán es posible. ¿Apoyas un territorio libre de Kurdistán que todos podamos visitar?

-Claro, como activista estuve a favor del referéndum para la independencia del Kurdistán iraquí celebrado el año pasado. Los kurdos son el grupo étnico árabe más grande sin país; son cerca de 50 millones. Es injusto que siendo tan antiguos como los turcos o los árabes, sean ellos quienes no tengan un lugar propio. Los kurdos merecen un territorio independiente.

Tu madre es católica, tu padre musulmán, eres mexicana con descendencia árabe nacida en Estados Unidos. Algo sabes sobre la frontera entre razas y religiones.

– Desde niña todo esto fue algo muy confuso. No estaba tan segura de cuándo decir que era de Tijuana o de San Diego. Dependía de la persona: era kurda si hablaba con árabes, ante un latino era mexicana, con un estadounidense era de San Diego. Hasta los 15 años comencé a entender quién era, mis raíces, a estar orgullosa de mi cultura. En casa viví el lema de “todos somos uno”; mientras hubiera respeto, tolerancia y unión, todos vivíamos en paz. Fue tener padres con esta idea de la vida lo que me hizo ser una persona humanitaria.

Medio Oriente y México tienen un mal común: son regiones azotadas por la violencia, en especial la violencia de género, qué hacer para lograr algo de paz?

-La única manera de cambiar el odio y la discriminación es a partir del conocimiento. Nadie nace odiando, nadie nace maltratando al otro. Por eso llevo mi línea de ropa a favor de la tolerancia. Muchos me preguntan cómo voy a conseguir la paz mundial con la moda, y no se trata de eso, es una campaña educativa. Tal vez si llevas una camiseta que dice TOLERANCIA o SOMOS UNO, tal vez ayude a concientizar un poco, es lograr una pasarela de causas.

¿En tu lista está entrarle a la administración pública?

-En la política estoy de manera intermitente. Realmente no es algo que me apasiona; me gusta participar en las decisiones, pero no es algo a lo que quiera dedicarme de tiempo completo.

Por mi participación en la serie Made In Mexico en Netflix, la gente se llevó la idea de que estaba en campaña, y eso no es cierto. Hanna Jaff no quiere ser presidente.

Hablando de otros temas, por qué decidiste unirte al elenco de la serie Made in Mexico de Netflix

-Hace año y medio me llamaron para invitarme a este proyecto con la idea de hacer algo totalmente diferente a lo que existía sobre México. Normalmente sólo hablan de lo peor de nuestro país. Y yo quería ayudar a cambiar esta percepción, mostrar el otro lado de la moneda. Por eso decidí unirme al elenco.

Le sufriste un poco para acoplarte con el elenco de la serie.

-Me pareció un poco injusto, pues yo no conocía a nadie. Si hubiera entrado con mi cuñada o con mis amigos de la infancia, este programa hubiese sido uno completamente diferente para mí. Con el respaldo mi equipo, todos me anduvieran chuleando. En cambio aquí todos me criticaron.

¿Te arrepientes de tu participación?

-Yo no puedo arrepentirme de nada. Yo tomé esta decisión porque quería inspirar a otros a que conocieran mi historia, y a mejorar la imagen de México ante el mundo. No para caerle bien a ocho extraños. Yo sigo muy en mi mundo, independiente del drama que suceda alrededor.

En redes sociales tu persona divide opiniones, muchos te admiran, otros tantos te critican ferozmente.

-Esto es normal. Mi versión no salió al 100 en Made In Mexico. Pero al final entiendo que es un programa. No vivo en el rencor. No vivo inquieta por lo que opinen ni 8 extraños ni nadie.

¿Abierta a participar en una segunda temporada de Made in Mexico?

-No sabemos, pero espero tener la oportunidad de participar en una segunda temporada para dar mi versión.

¿Qué sigue en tu lista, Hanna?

-Seguir con mi fundación y mi línea de ropa. Con Fundación Haff espero llegar a donar más libros. También están mis conferencias, una próxima participación en las Naciones Unidas. Y espero que lleguen cosas buenas de todo esta experiencia.

¿Y para cumplir cada una de esas metas en tu lista?

-Yo pondré todo de mí, totalmente entregada. Aplico mi frase: All in or all out.