Holbox: Del cielo a las Nubes

La pequeña isla del Caribe mexicano solía ser un secreto bien guardado, ahora Holbox es un auténtico destino aspiracional, y las razones sobran.

Visitamos el paraíso mas codiciado actualmente en México.

Texto y fotos: Luis de Cristobal (@luisdecristobal)

Holbox es un paraíso desconocido hasta hace relativamente poco tiempo. Un lugar al que era difícil de acceder y al que sólo unos cuantos aventureros y con cuentas corrientes abultadas llegaban de Europa, Canadá o Estados Unidos. Además de ellos, sólo locales de municipios cercanos y algunas personas de Yucatán o Quintana Roo llegaban.

Poco a poco y gracias a sus fotogénicas playas, vasta naturaleza y asombrosa fauna, la Isla empezó a resonar tanto en México como en el mundo. Empezó a ser uno de esos paraísos cercanos para algunos, uno de esos paraísos exóticos para otros. Y con la demanda, empezó a florecer la oferta, especialmente de personas que entendían que emprender en un lugar mágico no es tarea sencilla, pero sí reconfortante. Algo así como ser guardianes de este paraíso.

Y la isla tiene un lugar especial: el Hotel Las Nubes. Situado en un enclave magnífico, donde el mar es, en una parte, un sendero de arena por el que puedes pasear, algo así como cuando Jim Carrey caminaba descubriendo el engaño que era su vida en “El Show de Truman”. En la otra parte, es una alberca, cuyos compañeros de nado son inocentes mantarrayas pequeñas, peces de luminosos colores y aves que vienen a por su festín diario.

Una de las cosas que he aprendido en los últimos tiempos es que, las personas de mayor éxito que conozco (en cualquier espectro de éxito), dedican mucho tiempo a sí mismos, a la contemplación, a reflexionar y a pasar tiempo de calidad con las personas que quieren. Otra de las virtudes de esas personas es ser grandes conversadores y es un privilegio que casi toda la plantilla sean trabajadores locales, para poder sentarse a platicar con ellos acerca de cómo ha cambiado su realidad en los últimos veinte años.

Las Nubes es el lugar perfecto para ello, para bajar el ritmo y ruido que nos inunda y poquito a poquito, disfrutar de la abundancia de la naturaleza y de una sana conversación con alguien interesante, o con nosotros mismos. No importa que sea dentro de una de las tres albercas, en su cabaña spa y de masajes o en su restaurante con vista infinita del mar. O tal vez en una de las magníficas habitaciones, con camas para recuperarse de la fatiga perenne que muchos sufren, o en una linda hamaca en la terraza privada.

Por ello en Holbox hay un lugar a medio camino entre la tierra y el cielo, Las Nubes.