Ida y vuelta, las mejores entrevistas de Elena Poniatowska

Acercarse a la obra periodística de Elena Poniatowska es un ejercicio obligado para revisar algunos de los hechos y personajes más importantes del siglo XX.

Siqueiros, Rulfo, Jodorowsky y García Márquez son algunos de los creadores que Poniatowska presenta en este volumen de Ediciones Era.

Por Arturo González Canseco (@ag_canseco)

Haces mal en dedicarle tanto tiempo al periodismo en vez de escribir tus libros, recrimina Jaime García Terrés a su entrevistadora. Pero así fueron los años de Elena Poniatowska a partir de 1953 cuando eligió el periodismo como su actividad profesional en México. Nació en París en 1932, hija de Paulette Amor (de importante familia porfiriana) y Jean Poniatowski (miembro de la realeza de Polonia).

Sus aportes en el periodismo tienen hechos clave a partir de las tragedias de 1968 y 1985, de los que surgieron sus libros La noche de Tlatelolco y Nada, nadie. Las voces del temblor.

Después sí que se dedicó a la creación literaria, lo que la ha llevado a ser considerada la escritora contemporánea más reconocida de México, con premios destacadísimos en su trayectoria como el Alfaguara o el Cervantes en el 2013.

Este nuevo libro en el que Era reedita algunas de sus entrevistas más memorables, se abre con dos personajes legendarios de la plástica mexicana: Davida Alfaro Siqueiros y Rufino Tamayo. Al primero Poniatowska lo entrevista desde Lecumberri, era la cuarta vez que el muralista había sido encarcelado.

En sus entrevistas, “Elenita” echa mano de ese ambiente de familiaridad que su presencia en el ámbito social le otorga. Entre una actitud de ingenuidad y periodista audaz, logra retratos a profundidad de sus interlocutores. No tiene reparos en alabar lo seductoras que resultan las personalidades llenas de pasión e inteligencia de Vargas Llosa, Galeano o Jodorowsky y también la animadversión que se suscita con Ángela Gurría.

La valía de este libro, además de los acercamientos a los nombres canónicos (con biografías actualizadas al final de cada conversación), es el rescate de nombres que han tendido a olvidarse como el de Elvira Vargas, una apasionante mujer originaria de Michoacán que comenzó dando clases de natación, después se dedicó a coser, más tarde entró a una dependencia de gobierno y terminó siendo una reconocida periodista que no se cansó de denunciar los salarios miserables, las condiciones de trabajo de las mujeres, los robos de tierra a los campesinos. Llegó incluso a estudiar Derecho para saber defender a cabalidad estos casos a través de la pluma. Aventurera por naturaleza, uno de sus reportajes más recordados es el que derivó en su libro Por las rutas del Sureste, un recorrido que hizo a pie o a caballo, en condiciones siempre adversas, por Chiapas, Tabasco, Yucatán, Campeche y Quintana Roo.