La Aventura Ilegal de Sean y Kate

Por Gabriel Bauducco (@GabrielBauducco)

“Se olvidarán de trabajar para el resto de su vida”, les dijo El Chapo a los policías federales que lo detuvieron. Casas, empresas, negocios: lo que quisieran, si lo dejaban ir. Hoy lo sabemos, pero no nos sorprende el menor de los delitos del hombre más buscado del mundo, hasta el viernes.

Joaquín Guzmán Loera –líder del cartel de Sinaloa y principal proveedor de metanfetaminas y heroína en territorio estadounidense –con sus repetidas fugas de penales de máxima seguridad– no sólo ha creado los escenarios perfectos para las burlas sobre el sistema penitenciario mexicano, también ha exhibido los escandalosos grados de corrupción en diferentes niveles, que permitieron sus escapes.

ElChapo

Cuando lo aprehendieron, la madrugada del viernes, la Procuradora General de la República, Arely Gómez, dijo que algunas de las pistas que permitieron su localización y captura, fueron las reuniones que el capo y su abogado mantuvieron con “actrices y productores”, con el fin de realizar una película biográfica sobre su vida. Y no mucho más. El resto de la información de aquel día, sólo contribuyó a seguir alimentando al personaje de El Chapo: su inexplicable necedad de volver una y otra vez a la zona donde había sido capturado antes. Sus hábitos recurrentes y su manía por los túneles. Si hasta cuando no los manda a construir usa los que ya estaban, como esta vez, que recorrió un tramo de 800  metros por el sistema de alcantarillado de Los Mochis, antes de salir por una coladera, robarse un auto e intentar huir.

Lo sucedido el día sábado, en cambio, desató especulaciones y desacuerdos sobre un asunto más complejo, por ambiguo, que los vaivenes de la captura de un capo del narcotráfico. La revista Rolling Stone publicó una entrevista con El Chapo realizada por Sean Penn gracias a la intermediación de  Kate del Castillo, actores ambos.

Pregunta: ¿La revista publicó la entrevista porque la PGR había dado señales de que contaba con la información sobre el asunto o la inminente publicación apresuró los pasos de la PGR? Imaginen nada más el polvorín que se hubiera desatado si una entrevista era difundida mientras Guzmán Loera permanecía prófugo. ¿Unos actores lo encuentran y ustedes –gobierno– no?

Ahora sabemos que en realidad el gobierno lo tenía en la mira desde hacía meses, seguía sus pasos, monitoreaba sus viviendas e, incluso, había estado en posibilidad de recapturarlo.

Su fuga del Penal del Altiplano, en julio pasado, fue uno de los golpes que han venido menguando la popularidad del presidente Peña Nieto, a mitad de su mandato. Eso y la aberrante incapacidad que hasta ahora han demostrado las autoridades para resolver asuntos de trascendencia internacional, como Ayotzinapa y Tlatlaya. Ni qué decir del panorama económico mundial, de lo que Peña Nieto no es responsable, como la histórica caída del precio del barril de petróleo a niveles jamás pensados (pasamos de alrededor de 80 dólares a 24 por barril) y los mercados cambiarios que empujaron al dólar hasta las nubes y lo posicionaron en México arriba de los 18 pesos.

Kate, Sean y su Arriesgada Hazaña
Llevo 48 horas escuchando todo tipo de especulaciones sobre la entrevista –por cierto no muy reveladora que digamos– que Kate Del Castillo y Sean Penn realizaron, en octubre pasado, poco antes del conocido episodio de intento de recaptura (del que se dijo que El Chapo salió con una pierna herida). ¿Cómo, Sean Penn es periodista? No, no lo es. ¿Lo es Kate? Tampoco. Pero esa no es precisamente una circunstancia que nos permita descalificarlos. Y si ya nos ponemos a hilar muy fino, esa tampoco fue una entrevista. Las preguntas fueron enviadas por mensajería de BlackBerry, y al momento de contestarlas, Penn no estaba allí. El Chapo contestó las que quiso y cómo quiso. Un poco insultante para la memoria de las decenas de periodistas muertos en México, por causas atadas al ejercicio de su profesión en la cobertura de hechos relacionados al crimen organizado y la corrupción.

Y unas preguntas extra caben en este lugar. Las mismas preguntas que nos hacemos –o deberíamos hacernos– los periodistas ante cada acto de nuestra profesión. ¿Para qué sirve esto que estoy haciendo? ¿A quién beneficia y a quién perjudica esta información? ¿Cuál es la relevancia de esta pieza? ¿Tiene un peso periodístico real? O sea… ¿qué cosa–que no supiéramos– nos deja esta entrevista con El Chapo Guzmán?

Mas bien, lo que debemos preguntarnos es, si Kate Del Castillo comenzó a tener contacto con el entorno de Guzmán en octubre de 2014 –cuando él todavía estaba preso–, por qué continuó con el asunto una vez que volvió a fugarse y a colocarse a la cabeza de la lista de los criminales más buscados en el planeta. Por qué Penn entró en la jugada y por qué a ninguno se le ocurrió que de seguir adelante con su idea, llegarían al conflictivo momento en el que se encuentran ahora.

Tanto México como Estados Unidos piensan que son posibles procesos legales contra ambos por encubrimientos y obstaculización de la justicia, como mínimo. Sí, como mínimo. Ellos no estaban embarcados en una tarea periodística, ellos estaban haciendo negocio. Iban a filmar una película. Estaban emprendiendo, probablemente, un acuerdo comercial. ¿Quién financiaría? ¿De dónde saldría el dinero? ¿Era bien habido? EU ha confirmado la ilegalidad que implica que la empresa presidida por Del Castillo mantuviera una relación comercial con un delincuente de la talla de Guzmán.

En estos dos días las especulaciones se desataron. Determinados tipos de comunicación y videograbación permiten el rastreo satelital si se mantiene durante el tiempo adecuado. ¿Cómo, Kate estaba colaborando con el gobierno en la reaprehensión del capo?, oí que se preguntaban algunos colegas. “Claro, lo que pasa es que están presentando la historia de esta manera, con todo y supuestos problemas legales a los que se vería enfrentada, para evitar las represalias del narco”; escenario uno. “No, ella sí quería hacer la película con El Chapo. Le ganó el ego y no pensó en las consecuencias”; escenario dos. “Sí tuvo en cuenta las complicaciones a las que se exponía, pero está muy bien asesorada por abogados tanto de México como de Estados Unidos, si no, no lo hubieran publicado en Rolling Stone”; escenario tres. Pues ahora hasta la editora de la revista deberá declarar. Y así, un sin número de posibilidades que pone, una vez mas sobre la mesa, las discusiones sobre la ética periodística, ejercida o no, en este caso, por personas que no son periodistas.

Kate Del Castillo estaba en la mira desde hace más de un año, se sabe ahora. Lugares de encuentro, números de vuelos comerciales y privados, horarios, fotografías y hasta temas de conversación. La tecnología que usaron, los aparatos encriptados que se utilizaron para la comunicación directa entre la actriz y el capo.

Todo se sabe. Incluso que la PGR anunció la extradición a EU, asunto que podría llevar un año.

Todo… salvo las consecuencias que tendrán para Kate Del Castillo y Sean Penn tras haberse involucrado en esta aventura ilegal.