La Ley se Quiebra y los 43 No Aparecen

A un año de la masacre de Iguala, los 43 estudiantes normalistas continúan desaparecidos. Y junto con ellos, la sensación de justicia y seguridad que debería imperar en estos casos, como parte de las garantías del Estado; derechos fundamentales del hombre, junto con la educación, la alimentación, la salud y la libertad.

por Gabriel Bauducco (@gabrielbauducco) / Foto: Alejandra Vzqz / Video: Ricardo Trabulsi, Alejandra Vzqz y Manuel Merelles / Edición: Daniela Rodríguez

El estado de Guerrero se ha convertido es uno de los escenarios de México más complejos en materia de seguridad, donde la pobreza y el narco juegan papeles fundamentales. Allí, donde la ley se quiebra y la población padece por igual el acoso y hostigamiento de la delincuencia organizada, y de las autoridades corruptas.

Sergio González Rodríguez es uno de los pocos periodistas mexicanos que ha dedicado su historia laboral a la investigación periodística. Premiado por esa tarea, acaba de publicar un libro clave para entender la maraña de necesidades, ideologías y delitos en la que estaban envueltos los estudiantes. Los 43 de Iguala, no sólo aporta detalles sobre lo que pasó aquella noche, también le pone un marco histórico en el que tienen participación, incluso, diversas agencias de seguridad de los Estados Unidos.

El Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes convocado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, cuya participación fue solicitada por el Estado Mexicano, dictaminó que los estudiantes de Ayotzinapa no fueron cremados la noche del 26 de septiembre de 2014 –como rezan los resultados de la investigación oficial– en un basurero de Cocula. La ciencia dice que es técnicamente imposible, asegura el Grupo.

El gobierno ha reiterado que la investigación no está cerrada, pero que sí fueron incinerados aquella noche ahí.

Los 43 de Iguala
Sergio González Rodríguez
Editorial Anagrama