Las personas que dicen más groserías son más felices y saludables: Ciencia

Si eres amante de las groserías, no te preocupes por andar soltando una mala palabra de vez en cuando. Claro, no a todo el mundo le gusta escuchar como habla mucha gente, pero un estudio revela algo interesante. Quienes tienen un amplio vocabulario en cuanto  groserías, pueden ser más inteligentes y felices.

Usar muchas groserías puede estar relacionado a la inteligencia, felicidad y honestidad. 

Por Paco Deveaux (@devolas)

Cuando nos enojamos, solemos soltar una que otra mala palabra. También si nos emocionamos o entramos en estado de shock. Pero resulta que decir groserías ayuda al cerebro y al cuerpo a liberar un poco de energía. Puede ser una señal de honestidad, ya que al expresarnos de cierta manera, comunicamos de manera verdadera lo que sentimos. Esto demuestra una reacción emocional, misma que surge de manera espontánea. Al incorporar alguna grosería para demostrar nuestra felicidad, sorpresa, enojo, etc. estamos siendo auténticos en nuestro pensar y expresar.

De hecho, quienes tienen sus palabras sucias favoritas en la punta de la lengua, son más íntegros y mienten menos. En un estudio, se valoró una escala de mentiras entre diversos participantes; se encontró que quienes dicen malas palabras de manera constante mostraron ser más honestos. Pero también puede ayudar con la tolerancia al dolor. Si sueltas unas cuantas después de lastimarte, sucede algo: tu cuerpo libera una serie de químicos naturales que ayudan con el dolor. Éstos pueden tener un efecto parecido al de la morfina, según reportó Time.

Investigadores también encontraron una relación entre la inteligencia y las groserías. Usarlas de manera frecuente demuestra un amplio vocabulario. Esto puede estar ligado a un IQ superior. Según Neel Burton, un psiquiatra en Oxford, los beneficios son varios. Ayuda a la circulación, aumenta la producción de endorfinas y en general, te da un sentimiento de calma y tranquilidad.