¿Qué tan cierto es que nadar después de comer te provoca calambres?

Todos, absolutamente todos los niños que estuvieron cerca de una alberca en algún punto de su vida tuvieron prohibido meterse al agua después de comer. Según las mamás (y abuelas) meterte a nadar con el estómago lleno podía provocar muy malas cosas. Quizás unos calambres, pero también pensaban que se te podía incluso, voltear el estómago.

¿Qué tan cierto es ésto? Resulta que realmente no pasa nada si te metes al agua después de comer. 

Por Paco Deveaux (@devolas)

Ahora que el verano está en pleno auge, las vacaciones se están aprovechando al máximo. Ya sea que las familias se vayan a la playa o salgan el fin de semana, lo que más buscan es un lugar donde se puedan meter a refrescar. Según las mamás y las abuelas, si te metes a la alberca o al mar después de comer, tendrás calambres en el estómago. Esto, a su vez, es complicado, porque pueden pasar varias cosas: te ahogas por el dolor, se te puede voltear el estómago e incluso te puedes morir. Claro, todo esto se basa en historias de abuelitas, pero es tan común de escuchar en todo el mundo, que ya se hicieron estudios para comprobar su veracidad. Y no, no te pasa nada si decides echarte un chapuzón con la panza llena.

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Ir a nadar o hacer algún tipo de actividad vigorosa después de comer puede provocar un poco de malestar. Esto es porque la comida no ha terminado de digerirse bien. Y sí, puedes llegar a tener un pequeño (léase, pequeño) calambre. Pero de ahí no pasa. Quizás no te sientas cómodo si entras al agua fría justo después de terminar una buena dotación de alimento. Pero no es para nada un riesgo a tu vida. Eso dijo Isabel Valdez, una asistente médica e instructora del Baylor College of Medicine. También explicó que nadar es uno de los mejores ejercicios, y que lo más sano es esperar a que la comida se haya terminado de digerir. Así aprovechas al máximo la experiencia. 

Lo que definitivamente es un peligro, de acuerdo a Valdez, es nadar y consumir alcohol. La razón no es la que uno esperaría, que te puedes ahogar por perder el conocimiento. Claro que eso puede pasar, pero lo que dice Valdez es que el riesgo de deshidratarse es mayor. Bajo el rayo del sol y con los efectos de la bebida, normalmente uno no se da cuenta del calor. Y esto sí puede ser nocivo. Las altas temperaturas pueden provocar calambres (ahora sí), cansancio extremo e insolación. Añadido a no estar en los cinco sentidos, la combinación es bastante mala.