Relish The Heritage desde JW Marriott Los Cabos celebra a Veracruz

Con Thierry Blouet y el chef Ricardo Muñoz Zurita como invitado, la experiencia culinaria llegó a un nuevo nivel en el ya tradicional Relish The Heritage de JW Marriott Los Cabos.

Regresamos al festival Relish The Heritage de JW Marriott con una experiencia culinaria inspirada por Veracruz. 

Texto y fotos: Héctor Fule (@hfule)

Este mes, por cuarto año consecutivo, presenciamos una fusión de música, arte culinario, y catas de vino, mezcal y cerveza artesanal en Relish the Heritage, un evento organizado por JW Marriott Los Cabos, al que asistimos más de una veintena de periodistas de gastronomía y estilo de vida para reconocer los sabores de Veracruz, que fue el estado invitado al festival este año.

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La reunión, que arrancó en el Nak Grill & Bar –un espacio al aire libre del resort diseñado por el arquitecto Jim Olson en colaboración con Idea Asociados–, estuvo ambientada con música del grupo Doo Wap, quien seleccionó la música adecuada para acompañar algunos platillos del chef ejecutivo de JW Marriott Los Cabos, Pablo Hildebrando, así como la sazón de Elizabeth Sánchez, cocinera tradicional veracruzana; ambos ofrecieron desde quesadillas, gorditas y sopes con un toque único, hasta opciones a la parrilla como un delicioso salmón, cortes de carne y algunos cocteles de mariscos tan frescos como un chapuzón en el Mar de Cortés.

En el encuentro fue imperdible la cata de cervezas artesanales de Fauna, así como la del mezcal Clase Azul, proveniente de Durango, el cual llamó la atención de todos los presentes por su original botella creada por una pequeña comunidad Mazahua, que remata con una tapa diseñada con arte huichol. También disfrutamos de los tradicionales toritos de Veracruz de La Chata y de algunos puros artesanales.

Pero el encargado de poner el ambiente festivo, mientras saboreábamos unos buñuelos excepcionales, fueron Los Sonex, una banda veracruzana galardonada y reconocida por sus presentaciones en festivales en México y en el extranjero, con una propuesta única, que con su ritmo lograron que bailáramos durante casi toda la noche.

AVENTURAS CON LA NATURALEZA

Al día siguiente, y como parte de las experiencias recreativas que ofrece JW Marriott Los Cabos Beach Resort & Spa a sus huéspedes, tales como excursiones por las dunas en cuatrimoto, paseos a caballo, nado con delfines, buceo, tour en bici y paseos por el Centro Histórico de San José del Cabo, pudimos presenciar uno de los momentos más emotivos del viaje, cuando asistimos al avistamiento de ballenas, pues nos tocó un gran día en el que llegaron a visitarnos muy cerca de las lanchas, por lo que pudimos conjugar la belleza de la naturaleza y la fauna en una sola toma.

Más tarde nos recibieron en el Jasha Spa, uno de mis lugares favoritos de la República Mexicana cuando hablamos de spas, ya que en cualquiera de sus 12 salas, especialistas realizan tan buenos masajes relajantes que te dejan libre de nudos y contracturas en la espalda por días, por los que siempre querrás regresar, además de que su sauna y sus jacuzzis de agua fría y helada son ideales para mantener la piel y la temperatura corporal. Y si lo que buscas es la mejor selfie, este espacio tiene una piscina con vista al mar rodeado de cascadas, y lo que más me gusta es su gimnasio, al que todas las mañanas asistí, pues está muy completo y puedes continuar con tu rutina o simplemente correr o hacer yoga. El temazcal es tema aparte, es una gran experiencia, aunque solo para quienes no sufren de claustrofobia.

Por la noche se ofreció una cata de vinos de la bodega Encinillas de Chihuahua , así como de El Cielo del Valle de Guadalupe, en el anfiteatro Sum San, al que accedimos con tan solo bajar de alguna de las 299 habitaciones con las que cuenta el resort; este momento estuvo acompañado con pequeños y originales canapés creados por el chef Thierry Blouet, de Café des Artistes Los Cabos, un restaurante de autor que se ubica dentro del hotel, así como del chef invitado al festival: Ricardo Muñoz Zurita.

La velada continuó en Café des Artistes al ritmo del jazz con una cena maridaje de seis tiempos. El primer tiempo estuvo a cargo del anfitrión, Thierry Blouet, y consistió en un espectacular tartar de atún con ensalada de apio, virutas de pan, mayonesa de habanero, hueva de salmón, algas marinas y vinagreta de limón. El turno siguió para el chef invitado, quien ofreció unas enchiladas de mole rojo con medallones de cola de langosta, para continuar con un pescado totoaba sellado con meunière de jengibre y alcaparras, así como papas salteadas con ajo y espuma de mantequilla con un toque de vino tinto.

Uno de los moles más eblemáticos de México, sin duda fue el que ofreció Muñoz Zurita en el cuarto tiempo: un mole negro con lechón (picante, achocolatado, con un toque a tabaco, ceniciento y dulce).

“El siguiente tiempo consistió en un foie gras salteado al momento con un puré ultra ligero de papa, un poco de arúgulas, pan de especias y un salpicón con salsa de tamarindo y terminamos con un postre sorpresa”, dijo el chef Blouet.

Tamales de chocolate y una espuma de guanábana con zapote negro fueron el desenlace dulce del chef Muñoz Zurita, mientras que la sorpresa de Thierry Blouet se trató de un panqué ligero de harina de trigo horneado en una salsa de leche con canela. La velada concluyó con una sobremesa con el mejor ambiente, macarons y vinos de Escamillas.

El domingo, antes de despedirnos, pudimos disfrutar de un completísimo brunch, acompañado de mimosas, cervezas artesanales, cocteles y grandes platillos, preparados por el chef Pablo Hildebrando en el restaurante UA Culinary Artisans.