Terraza Cha Cha Chá, un jacarandoso botanero con alma de trópico

Un nuevo habitante del Primer Cuadro de la CDMX busca reinyectar del desenfado tropical a las jornada del chilango y todo aquel que se quiera consentir con ambiente, comida única y coctelería como para ponerse a bailar. Se llama Terraza Cha Cha Chá y tienes que conocerlo.

En la Terraza Cha Cha Chá vive la gozadera.

Por Esteffania Albarrán (@Colorido_bicho)

Al poniente de los límites del Centro Histórico de la Ciudad de México con una fachada que distingue el dinamismo de la superficie, con sus amplios paños y marquesinas adornadas del edificio con número 157 sobre la Avenida de la República, encuentras un escaparate gastronómico con sabor tropical que te permitirá alejarte del acelerado ritmo de la ciudad y qué mejor con una sublime vista del Monumento a la Revolución.

Terraza cha cha chá, con su coqueto y jacarandoso nombre te invita a relajarte y divertirte cual amena composición musical de Enrique Zorrín, o como en un cálido verano de alguna exquisita playa mexicana en la que el transcurrir del tiempo es simplemente un deleite que se conjuga con la elegancia y simplicidad del armónico diseño en su interior.

La escena gastronómica es cada día más original, independiente y propositiva, es así como el chef ejecutivo Guillermo Tinoco en grata mancuerna con el chef Adrián Gasca, fusionan ingredientes de alta calidad, en cada platillo con atractivas presentaciones que proporcionan una polifonía culinaria tropical.

Los paladares más exigentes se dejaran seducir por las fabulosas tostadas de atún sellado con mole verde de hojas que vienen acompañadas de chicharron de rib eye. Las tostadas que son un vedadero monumento al sabor por el ceviche de pescado, la mayonesa de cilantro y el pico de gallo engalanado con toques de mango. O las imperdibles tostadas de la casa elaboradas con fresco atún, macerado de limón, chile habanero y mayonesa al chipotle.

La justificación de un viaje culinario comienza con un chicharrón de atún “del parque” que consiste en deliciosas láminas de atún, crema, col y salsa botanera de la casa, pero si quieres zarpar con la concupiscencia del aguachile negro que la suprema de naranja da el toque que contrasta con su recado negro, la textura del rábano y por supuesto el sabor del camarón es una exquisita opción, pero tienes que dejar un espacio para el tiradito de pescado curado con el tenue toque del hinojo y la frescura de la jícama.


Se dice que la comida es un lenguaje, entonces la propuesta de tacos en Terraza cha cha chá refleja una de las formas que tiene la CDMX y con uno de sus más bellos e imponentes monumentos como testigo del sabor; donde el taco no es un platillo, sino una forma de comer, un modelo en el que trabajan la creatividad y por supuesto el sazón; el taco suertudo es elaborado con pesca del día, col kimchi, mayonesa de fermento de limón (que ponen a secar en la misma terraza), el taco de flor de calabaza es un sueño incluso para los que no son vegetarianos ya que es realizado en tempura y viene relleno de queso; el taco laminero es suadero de pato confitado con su sensual salsa de aguacate y por supuesto un icónico taco de lengua (de res) con su exquisito adobo de chiles quemados y Xnipec.

Empero si eres de buen diente, o no tienes tema en compartir, cuentan con sabores de tierra y mar: el mixiote de pollo en salsa sikil pak; el chamorro confitado de cerdo, acompañado de nopales y salsa ranchera es una delicia; para el antojo de costilla permite que su ahumado sabor glaseado en chipotle y piloncillo te lleven a la gloria. Para los de sabores del mar nuestra culpable sugerencia es el pulpo a las brasas con tinta de calamar y el impoluto arroz blanco que lo acompaña.

La risa es como el postre, porque para ella siempre existe un hueco y el monumento al chocolate pff ¡Qué barbaridad, es una verdadera delicia!, para los corazones cafeteros el flan de café es sinónimo de amor, los buñuelos de la abuela vienen en generosas porciones al igual que la concupiscencia que desborda su merengue de limón y la sensualidad de sus nieves con particulares sabores de helado como el de queso cotija o el de chocolate de metate con canela.

Lo sabrosito, burbujeante y cascabelero de las sodas artesanales y aguas frescas de esta terraza tropical, te seducen con sabores muy particulares como el del xoconostle, el mango, lychee, guanábana o zapote. Aunque si el acalorado clima de la CDMX te acosa puedes degustar en tan fresca terrraza con un coqueto trago, sus imperdibles son los cócteles elaborados con mezcal o tequila, ya que poseen una rica variedad nacional de ellos; así mismo una meticulosa, tanto selecta carta de cervezas artesanales. (mi top y agradecimiento personal fue encontrar Lágrimas Negras y el fresco cóctel cucurrucucu y ¡no porque me llame Paloma eh!, pero el vodka con vino blanco espumoso, jugo de mandarina pimpeado con sensual lemon grass realmente refrescaron mi tarde con apacible vista del bello monumento que dirigió el Arquitecto Carlos Obregón Santacilia).