Todo lo que el cine me enseñó (y no es verdad)

No todo lo que vemos en las películas es verdad. Eso lo tenemos claro. O se supone que es así. Lo cierto es que hemos sido bombardeados con tanta información falsa, como en Inception, que ya tenemos ideas más que tatuadas en el subconsciente que creemos que son verdad. Pero no.

Por Jorge Eduardo Morales (@Jorge_E_)

A través de los más de cien años de historia del cine, hemos aprendido muchas lecciones de vida. O bueno, eso es lo que creemos. Por supuesto, muchas de las cosas que vemos en pantalla no son ciertamente aplicables a la realidad, y el cine ha aprendido a manipularnos y convencernos de que estos clichés son un hecho tanto dentro como fuera de la pantalla. De hecho, alguna vez hablé de los personajes cliché del cine, y sentí que faltó mucho que decir. ¿No me crees? Mira algunos ejemplos de todo lo que hemos aprendido erróneamente y que difícilmente ocurriría en la vida real:

Solo los héroes tienen buena puntería
Si un día me persigue un grupo de asesinos o sicarios, no tengo por qué preocuparme. Basta con correr rápidamente porque que, aunque me disparen, no van a atinar. Los malos nunca fueron a la escuela de tiro y siempre fallan (si no, pregúntenle a los Stormtroopers de Star Wars). Cuando mucho, me darán en un hombro y tendré oportunidad de salir con vida.

Los coches SIEMPRE estallan
Si llego a tener un accidente de auto (normalmente porque un camionero se quedó dormido) y vuelco por un despeñadero, seguramente saldré ileso. El único problema será salir rápidamente del auto porque, si quedó de cabeza, es 100 % seguro que va a explotar. Sin duda. Así que, si quiero librarla, más me vale correr muy rápido.

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Nueva York es una ciudad transitable
Estoy en Nueva York y tengo una cita urgente. Salgo de mi hotel en Broadway o la Quinta Avenida (todos podemos pagar un hotel ahí, ¿no?) y, simplemente, estiro la mano para parar un taxi que, en dos segundos, estará ahí para mí. O, si rento un automóvil, cuando llegue a mi destino en Wall Street, encontraré un lugar de estacionamiento justo afuera del edificio que voy a visitar. ¿Quién dijo que Nueva York era una ciudad complicada? Pan comido.

El talento de los hackers
Cualquier amigo nerd de la universidad es un genio computacional, así que si quieres sacar información de la CIA, el FBI o alguna agencia internacional impenetrable, va a ser muy fácil obtener los datos que quieras. No le va tomar más de cinco minutos acceder al sistema y obtener cualquier información. Y obtener la contraseña de un mail o de una computadora, ni se diga. Con un iPad, basta. El mundo virtual es nuestro campo de juegos.

El encanto de París
No importa en qué zona de la Ciudad Luz te hospedes, tu hotel va a tener vista a la Torre Eiffel y estará a unos pasos de Champs Elysées. Ni te preocupes cuántos euros te va a costar. Seas pobre, rico, aristócrata o ciudadano común, por las mañanas, tu ventana (con aroma a café y croissant caliente) te deleitará con una hermosa postal hacia el ícono arquitectónico francés. Así, ¿quién no quiere viajar a París?

El negro siempre muere primero
Ya no pasa tanto, pero si de repente estás en una situación en la que eres amenazado por un asesino serial (real o paranormal), la persona de color de tu círculo social será el primero en morir. Lo mismo va a pasar si eres el simpático del grupo con el que generas un lazo emocional. Y si eres policía a punto de jubilarte, estás sentenciadísimo. Ni modo, así es la ley de la vida (o, en este caso, la ley de la muerte).

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La nacionalidad define tu personalidad
Hablando de clichés raciales, si eres asiático, seguro eres samurái; si eres árabe, sin duda tienes intenciones terroristas; si eres el único mexicano, todos sabrán que eres contrabandista de droga; ahora que, si eres italiano, por supuesto que eres miembro de la mafia. No es difícil generar un perfil sociológico, ni hay que ser sicólogo o experto para saberlo: dime de qué país eres y te diré que intenciones tienes.

El transeúnte perdido
¿Te persigue un extraño en la calle? ¿Sientes que alguien te observa? Si prestas tu atención a ese personaje siniestro al otro lado de la calle, por más que te concentres en él, vas a perderlo de vista si pasa un autobús frente a él. Ni le busques, el camión es su aliado, siempre. No me preguntes por qué, pero es ley. Igual cuando logras dar con él y lo persigues hasta que, de pronto, él da vuelta a la calle y cuando llegas a la esquina, simplemente se esfumó.

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Las inútiles compañías celulares
Estás en una situación de peligro mortal: un fantasma te persigue, un pelotón coreano está buscándote en el bosque, o un asesino fijó su atención en ti. ¿Qué se hace en esos casos? Pues llamar a la policía o, al menos, a un amigo para dejar tu “llamada rastro”. Por supuesto, vas a estar en un lugar sin cobertura celular. Tu teléfono no va servir de nada.

Vacaciones en el bosque
Hablando de situaciones tensas, pensar en un fin de semana con amigos (amigos sexis y físicamente perfectos, por supuesto) en el bosque, en una cabaña alejada de la civilización, es la mejor idea. Ni de chiste pensar en la playa o en una bulliciosa ciudad. En este páramo olvidado de Dios, no hay riesgo de toparnos con una familia de locos comehombres, o con una secta que busca vírgenes para sacrificio, o con una maldición que nos condenará a una muerte lenta y dolorosa donde solamente uno sobrevivirá.

Bonus: La caminata triunfal
Ya que estamos en el tema del grupo de amigos, no falta la escena de la caminata triunfal. La puse como bonus porque esta escena, a diferencia de las otras, sí la podemos convertir en realidad. Solamente basta estar en una situación cotidiana y superhabitual (tipo bajarte de una nave de la NASA, formar un equipo de “jóvenes brujas”, ser un equipo de monstruos espantadores, o formar un grupo de cazafantasmas de los años ochenta) para formarte en línea con tus besties e imaginarte en cámara lenta con música inspiracional.

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