Todos somos Dory

Pixar y Disney lo hicieron de nuevo. Otro exitazo de verano está por llegar al cine y todos estamos felices de conocer qué ha sido de la vida de Marlin, Nemo y, por supuesto, de la adorada pez Dory. Aquí te cuento todo lo que debes saber de este esperado estreno.

Por Jorge Eduardo Morales (@Jorge_E_)

Trece años han pasado desde el estreno de Buscando a Nemo, la cinta de Pixar que nos enamoró a todos. Nominada a cuatro premios Óscar (ganó como mejor película animada), fue la primera cinta que ponía a uno de sus protagonistas con una discapacidad física notoria (Nemo tiene una aleta más corta). La historia giraba en torno al viaje que el pez payaso Marlin hace a través del océano para encontrar a su hijo perdido. En el camino conocería –entre muchos otros curiosos personajes marinos– a una pececita con problemas de memoria a corto plazo: Dory, quien se convertiría en su compañera en esta difícil travesía y a quien todos adoptaríamos en nuestros corazones.

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Por eso, la Casa Pixar decidió continuar la historia de Marlin, Nemo y Dory con la secuela Buscando a Dory, que se estrena la próxima semana y que, para no variar, busca conquistar tanto al público infantil actual como a los mayorcitos que hace trece años disfrutaron la primera película. ¿Por qué siempre recordamos las películas de Pixar con cariño? Independientemente de las historias originales, yo creo que es por una bien pensada construcción de personajes con los que formamos vínculos emocionales, ya sea un monstruo espantador de niños, un astronauta de juguete con aires de grandeza o una pececita simpática con problemas de memoria a corto plazo.

Precisamente por ello, una de las razones por las que el personaje de Dory en Buscando a Nemo se convirtió en un éxito hace años, fue gracias a sus toques de humor, de natural desenfado y una actitud simple ante la vida. Todo esto se redondeó gracias a la interpretación de la actriz, conductora y comediante Ellen Degeneres, quien le dio una personalidad inconfundible a la pececita.

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“Es increíble para mí que Dory haya hecho eco en tanta gente. Dory fue una gran parte de Buscando a Nemo y, por eso, tiene sentido que la gente se pregunte qué ha sido de ella. Queremos ver cómo resultaron las cosas. ¿Son Marlin y Nemo su familia actual? ¿Tiene ella una familia y podrá recordarlos?”, ha dicho Ellen Degeneres. “Es una historia acerca de la familia. (…) Se trata de encontrar el valor de hacer algo que ella siempre ha querido hacer, incluso si no se acuerda qué era eso”.

Esta vez, Degeneres repite papel junto con el cómico Albert Brooks como el pez Marlin. Aquí, el detalle curioso es que el actor que interpretó a Nemo, Alexander Gould tenía trece años cuando se hizo la primera cinta, pero hoy tiene 22, así que no podía mantener el papel, por lo que se buscó a un nuevo niño actor, Hayden Rolence (de doce años) para que supliera a Gould, a quien esta vez –ya como adulto– le dieron chance de seguir en la saga como un conductor de camiones.

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La historia va más o menos así: Dory, quien lleva ya un año como miembro de la familia de Marlin y Nemo, de pronto mira una enorme migración de rayas que pasa por su vecindario, lo que dispara su memoria de que tiene una familia que podría estar buscándola. Así, convence a Marlin y a Nemo para emprender una aventura que les cambiará la vida y los llevará (otra vez) por el océano hasta llegar al prestigioso Instituto de la Vida Marina, un centro de rehabilitación y acuario en California.

Mientras intenta encontrar a sus padres, Dory consigue la ayuda de los residentes más fascinantes del Instituto: Hank, un pulpo cascarrabias que a menudo se escapa de los empleados; Bailey, una beluga, que está convencida de que su capacidad de ecolocalización está estropeada; y Destiny, un tiburón ballena miope. Dory y sus amigos navegan hábilmente el complejo circuito interno del Instituto de la Vida Marina y descubren la de los defectos, amistades y familia. Con esta premisa, promete volver a conectarnos con todo tipo de emociones positivas, como hizo la primera.

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Los detalles de producción abundan en esta cinta, gracias a los avances tecnológicos que ha habido en la última década. Cuando Buscando a Nemo llegó a los cines, una de las mayores noticias del momento fue la incorporación de partículas al agua, un proceso alabado por su capacidad de agregar dimensión y generar la sensación de estar ‘bajo el agua’. Para Buscando a Dory, eso ha mejorado, así que nos sentiremos verdaderamente inmersos en las profundidades. También se ha hablado de que es la película de Pixar que más “multitudes” tiene en pantalla, lo que fue todo un reto para los animadores, para que los “extras” se vieran reales. Eso, entre muchas otras monerías digitales que nos van a deleitar la pupila.

Por ahora, tenemos una semana para refrescar la memoria viendo la película original, Buscando a Nemo, para estar listos dentro de una semana cuando las salas se inundarán con las hordas de fans que iremos gustosos a ver las aventuras de Dory y explicarnos, de una buena vez, de dónde viene su curioso problemita mental. Y ese es otro factor que nos acerca al personaje porque, igual para ella es la memoria, pero cada uno tenemos una discapacidad –conflicto– querella con la cual lidiar todos los días. Por eso, todos somos Dory.


POSDATA

¡Por piedad, no se les ocurra comprar-robar-conseguir-traficar peces vivos como souvenir! Cuando escuché que asociaciones ecológicas están preocupadas por el bienestar de la especie conocida como cirujano azul (Paracanthurus hepatus) me pareció un poco exagerado, pero ya pensándolo bien, no van a faltar los babosos que quieran adoptar un ejemplar de estos nomás porque les recuerda a Dory. Eso no pasó con la primera cinta porque el pez payaso (especie de Nemo y Marlin) es mucho más común y fácil de criar en cautiverio, no así con los peces cirujano azul. Así que, por favor, aborten esa misión, si es que lo tenían considerado.