Triada de sabores en el Balcón del Zócalo

El Balcón del Zócalo es uno de los spots más reveladores de la Ciudad de México, con cocina exquisita y un marco plagado de diseño en una ubicación privilegiada.

Programen su próxima experiencia gastronómicas en el Balcón del Zócalo.

Por Esteffanía Albarrán (@Colorido_bicho)

El centro histórico de la Ciudad de México siempre será un deleite y entregarse a ese estado de ligereza en el que no estas anclado a nada, donde la nostalgia arquitectónica del pasado se inunda con la maravillosa vista del instante, es la antesala para un menú único en su clase; donde tres chefs, con sus tres sabores y sus tres historias se integran para crear una leyenda en el paladar.

El chef Pepe Salinas da la bienvenida a su cocina al chef chileno, Francisco Mandiola y al chef Israel Montero (Raíz) para una cena legendaria.

En el primer tiempo y en una divertida presentación con platos de agua se hacen presentes los sabores del mar con la ostión y la almeja son la sensual compañía de un Montes Alpha Limited Edition Sauv Blanc.

El segundo tiempo fue de tostada de erizo y miel de lima, con el mismo vino que el sommelier Eduardo Figueroa meticulosamente seleccionó y que hacía resbalar hasta los pensamientos, para poder degustar los aromas y texturas donde los tenues toques de salicornia contrastaban de maravilla con la fresca lima.

Los Mejillones Ahumados en Flor de calabaza perdían su identidad bajo la penumbra de tan exquisita mesa dispuesta en la luz de las velas, pero eran en el paladar notoriamente tersas; ya que te hacían diferenciar la delgada línea entre el verdadero placer y la voracidad con el maridaje a cargo de Undurraga Aliwen Reserva Rose.

En el salbut de caracoles chinamperos permea la influencia de lo nativo (y no sólo porque sea tradicional de la cocina yucateca) con esos sabores de la pepita de calabaza, la costra de queso Oaxaca, el inconfundible sabor del epazote, los quelites, el perejil y el queso Cotija que en unión con Undurraga Aliwen Reserva Pinot Noir crean un viaje a todo paladar.

Un Maestro Dobel Diamante brilla con la discreta luz de la mesa que apenas iluminaba los sabores macerados en el huevo de pato en nido que eran un abrazo al paladar.

Se dice que la cocina es una ciencia como la alquimia y al llegar un Magret de pato, maíz y mole de olla confirman que la cocina es un asunto creativo fortísimo en compañía de un Montes Alpha Carmenere.

Los postres siempre han sido mi delirio y el amor es como uno, dura mientras lo disfrutas y tienes apetito; es así como la guayaba rosa con sorbete, con la armónica aroma del cedrón contrasta magníficamente con la salsa de Jamaica sin robar protagonismo, para darle paso al té blanco que lo marida y limpia paladar para dar paso a otro nuevo romance.

El Chocolate Amalia fue nuestro epílogo de tan agradable cena en compañía de Undurraga Brut Royal Rosado.